jueves, 1 de diciembre de 2005

¡ESCUCHAME, SI LO TENGO QUE COMPARTIR CON MILES DE DESCONOCIDOS TAN TAN TAN PéRSONAL NO ES!





Una breve reseÑa del Personal Fest mirando las fotitos del afiche y sin tener demasiada idea de quiénes son los chaboncitos que vinieron a tocar:


good1.jpg22:00 horas. Arranca la fiesta del pop y el rock más esperada del aÑo con la actuación de Good Charlotte. ¿Qué se puede decir del combo post-new romantic de Manchester, formado por estos muchachos disfrazados de homosexuales para levantar minas que no se haya dicho ya? Una banda ajustada y un puÑado de canciones impecables que rozan el glam, el punk y el pop, liderados por el carisma y la fuerza provocadora de su cantante “Tubby” Mastertson. El punto alto es, como siempre, su hit del 2004 “Do you know it’s time to stop loving so much?”, que hizo bailar hasta a quienes no tenían idea de la existencia de esa banda, por ejemplo a mí, y básicamente porque todos bailaban y yo no iba a quedar como un amargo. La nota discordante, el baterista, el rubio ese parado ahí atrás, que reemplazó a último momento a Tim Robertsotnton y que no quiso ponerse rimmel porque, dicen las malas lenguas, argumentó “eh, pará, yo soy un pibe sencillo de Liverpool y soy bien machito”. El sonido, impecable.


catupecu1.jpg22:20 horas. En el escenario B, arranca Catupecu Machu y llego con la lengua afuera para ver esta verdadera fiesta de rock directo e irónico. La banda de Claypole no ha perdido fuerza con los aÑos y su hitazo “Rebotando como un Tiki-Taka en el Ital Park” hizo bailar tanto a fanáticos del combo de Claypole como a recién llegados. Una chica con piercing en el ombligo salta tan entusiasmada que me pisa un callo. “Tené cuidado”, le digo. “Perdón”, dice ella. “Todo bien”, le digo yo. “Bueno”, me retruca. PequeÑos incidentes, códigos y convivencia del mundo del rock. Pero está todo bien. El sonido, impecable, aunque la guitarra de Claypole – Carlos Claypole, uno de los hermanos que lideran este combo de José León Suárez – se escuchaba un poco baja, pero se compensó con la imitación del Hombre AraÑa que hizo el baterista, ese que está parado ahí atrás.


22:45 horas: Vuelvo al escenario A, donde siguen los Good Charlotte, así que aprovecho para descansar – a esta altura de la noche lo único que quiero es una silla en una de las “carpas” instaladas por la organización. La construcción de las carpas, impecable – no se caen ni nada. Efectos de la era Post- CromaÑón.


macy1.jpg22:50 horas: Pero esto es el Pérsonal, y no es el momento más indicado para descansar. Vuelvo al escenario B, donde arranca Macy Gray. No puedo decir mucho de ella porque lo único que sabía de ella era el nombre, no vi ni una foto ni nada, pero esta cantante – mujer – de Connecticut, dueÑa de una voz impecable, nos hizo bailar a todos. La chica del piercing en el ombligo me vuelve a pisar. Cosas del rock.


22:55 horas: Corro desesperado al escenario A para ver a Combustible Edison, mi banda favorita, pero siguen los Good Charlotte. Un miembro de la organización me explica que los Combustible Edison no tocan en ese escenario ni tampoco en el otro. “Tocan maÑana”, le digo. “No, no vienen”, me dijo. “Ah, suspendieron a último momento”, retruco. “No, nunca iban a venir. Jamás dijimois que iban a venir. Ni siquiera sé si ese grupo existe.” “Todo bien”, le digo. “Yo tampoco estoy tan seguro. Por ahí lo soÑé”, le digo, aunque me quiero matar porque me puse con 80 pesitos sólo para ver a los Combustible Edison. Cosas y códigos de la noche.


simple1.jpg23:00 horas: Pero corro al B y llego con la lengua afuera – a pesar de que a esta altura de la noche lo único que quiero es irme a dormir – porque tocan los Simple Minds. Una leyenda sobreviviente de los ochenta que alguien de mi generación no se puede perder, por lo menos para escucharlos y decir “aaah, eran los que tocaban esto”. La banda de post – tecno-pop de Edimburgo suena impecable, aunque un poco “quemada” por el paso del tiempo, especialmente el cantante, parado adelante, que no podía cambiar su rostro de “no puedo creer que siga haciendo esto a los 50 aÑos”. Pero igual bailamos todos como descosidos con hitazos como “Remember myself” y recibo el tercer pisotón de la chica del piercing. Ya a esta altura es una forma de comunicación. Cosas del rock. El sonido, impecable, y la seguridad también, por ejemplo los Minds no nos tiraron un teclado por la cabeza ni nada parecido, como corresponde en la era post- cromaÑón.


23:10 horas: No doy más. A esta altura de la noche sólo quiero descansar, pero corro al escenario A. Siguen los Good Charlotte. La verdad es que ya está bien de este impecable combo de Manchester. La gente incluso se pone medio nerviosa.

duran1.jpg23:35 horas: Vuelvo al escenario B, pero muy despacito. A esta altura de la noche no puedo más. Le pregunto a uno de los organizadores cómo puede ser que no haya esos carritos de golf para ir de un lado a otro. Me dice que es culpa de Ibarra, o mejor dicho de Telerman. ¡Es una vergü De cualquier manera pude llegar para encontrar a Duran Duran. Bueno, ¿qué se puede decir de este combo de Londres que no se haya dicho? Verdaderos íconos del pop de los 80, suenan un poco “quemados”, aunque sus hitazos como “Remember myself” nos hicieron bailar a todos. ¿Ah, no! Pará. Esos eran los Simple Minds. Bueno, parecido. El sonido, impecable, y sólo se extraÑa que no hayan venido con la formación original -creo que el único miembro de la banda que queda es el sonidista, desde que los hermanos Durán, líderes indiscutidos del grupo, vendieron el franchising a una empresa norteamericana que manda “Duran Durans” a todo el mundo (Precisamente en este momento están tocando otros Duran Duran en Alemania). Busqué a la chica del piercing a ver si me pisaba, pero en vez, me pisa un muchacho de doscientos kilos con muchos tatuajes y pelos en la espalda y eso me hace sentir disminuido en mi masculinidad. Son códigos del rock.


erica1.jpg23:45 horas: Miro de lejos y siguen los Good Charlotte así que ni siquiera me molesto en ir al escenario A. Parece haber una escaramuza, la seguridad del parque – impecable – los quiere echar porque tienen que tocar los Rolling Stones, pero ellos no quieren. Y son pibes medio pesutis. Así que me quedo esperando a mi banda favorita, Ursula 1000, pero me entero de que no viene y que nunca estuvo previsto que vinieran y ni siquiera la conocen. En lugar de eso toca Erikah Badu. Impecable. El sonido también, aunque yo le sacaría cámara y le subiría los bajos y le bajaría los altos.


babas1.jpg00:00 horas: A esta altura necesito una bebida energizante, así que me pido una Gini Cola. La bebida, impecable, y como corresponde a la era post-cromaÑón, no está envenenada ni tiene cachos de vidrio molido flotando. Creo que ya “cambié el aire”, por así decirlo, y llego justo a tiempo al escenario B – en realidad no me moví de ahí, ya se imaginan por qué – para escuchar a los Babasónicos. La banda de Bernal, liderada por una seÑora mayor – la de saco claro -, suena ajustadísima y nos hizo bailar a todos, aunque claro, me decepcionó saber que no tocaría Ray Charles. De cualquier modo, una fiesta del rock y el baile moderno.


00:10 horas: El cuerpo no quiere más: Fue una noche intensa y muy larga (aunque parece que mi reloj anda mal, porque pregunté y recién son las 22:45, pero qué loco, pareció más tiempo) y muy difícil de olvidar. MaÑana vendré al segundo día, aunque voy a averiguar si toca Frank Sinatra, el motivo principal por el que compré las entradas.


Mientras me voy, los Good Charlotte seiguen cantando, mientras defienden el escenario con armas de fuego. Cosas del “beat” y la música progresiva.


Publicado a las 08:26 a.m.


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