CUANDO DIGO QUE EL REMATE ESTá SOBREVALORADO .Y LA GENTE SE RíE DE Mí, CREYENDO QUE HE DICHO UN .REMATE.- SUPONGO QUE NO ME REFIERO EXCLUSIVAMENTE al remate de los chistes. Tomemos, por ejemplo, la vida, la tuya, la mía, la de él, no, mejor la mía, que está más buena, llena de carros veloces y glamorosos viajes a Acapulco, etc. La Vida, o por lo menos la .parte buena. de la misma, no está hecha de remates ni finales, sino de .parte del medio., de suspense, es decir del relleno de la empanada y no del .culito. que tiene ésta en la parte de abajo. Aunque el .culito. ese está bueno .para variar.
Algo muy diferente pasa con el principio de las cosas. El principio siempre está bárbaro, porque puede pasar cualquier cosa, desde que el joven .nerd. se lleve a la porrista hasta que el asesino lo asesine a hachazos a él y a todos sus compaÑeritos cuando se van de campamento; al principio, el chiste de los dos borrachos que encuentran un sorete en la calle ofrece un cúmulo de potencialidades y posibles desarrollos dramáticos. Cuando llega el final, el remate, el chim pum todo eso desaparece y debemos conformarnos con un único Destino, que en este caso es buenísimo (uno de los borrachos le dice al otro .Uy, menos mal que no la pisamos.) pero congela su rico universo en una única y perpetua mueca de cómica autocomplacencia. Lo mismo ocurre con nuestras relaciones, con la entrada de una cena inolvidable, con el incicio del Ciclo Lectivo.
¿Acaso propongo una fantasiosa pretensión masturbatoria y adolescente, de no permitir que las cosas transcurran para gozarnos en la infinita potencialidad de las preliminares? No, tampoco. ¿Pero acaso es menos inmadura esa pretensión del .gran final., el momento de gloria, la entrega de los Oscars, la música triunfal envolviéndonos mientras hacemos esplotar el avión de los terroristas o le decimos .cómo, aumentó. al fiambrero?
No, la búsqueda del Gran Final es otra chiquilinada, un síntoma de que se han visto demasiadas películas. La realidad está más cerca de una lenta y dolorosa decadencia. El Universo no explotará en miles de pedazos en Technicolor: simplemente se irá deshaciendo en partículas cada vez más pequeÑas, como los últimos restos de un pan dulce viejo. Lo que no está tan mal, porque el sufrimiento dura más tiempo pero es menos intenso. Así debería ser el arte: En lugar de envenenar hasta al apuntador, Hamlet el Príncipe de Dinamarca se decide a convivir con la mujerzuela de su madre y su tío durante aÑos, masticando resentimiento y creando úlceras, mientras les hace la vida imposible a sus parientes con pequeÑas frases hirientes y problemas de conducta. Todos se van deteriorando paulatinamente a lo largo de las décadas y viven una existencia bodria y miserable.
Pero la Larga y Lenta Decadencia no tiene buena prensa. Yo lo atribuyo a la mencionada chiquilinada y cierta falta de paciencia. De ahí salen los promotores del .retirarse a tiempo., los que critican algo diciendo que .es muy largo., los que dicen .mmmm, flojo el remate.. Yo les digo, seÑores: ¡La Lenta Decadencia no es otra cosa que la Vida!
¿A dónde voy con todo esto? A que no me gusta que terminen las cosas. Así, en general. Hay excepciones. Por ejemplo, a veces entro en una reunión y ya estoy ansioso por irme. Pero no me gusta que terminen las relaciones, no me gusta terminar un libro que estoy disfrutando, me rompe las pelotas que tengan que existir los .finales de temporada. y decididamente .a riesgo de ser repetitivo- sigo sin entender las virtudes de la .Gran Seinfeld.. Por mí que siguiera eternamente y que se deteriorara de a poco. ¿Acaso sus televidentes no hacemos lo mismo? Qué, televidente, ¿te creés mejor que Seinfeld? Lo que quiero decir es que este blog tal vez vaya empeorando aÑo tras aÑo -lo que es mucho decir- pero de acá me van a tener que sacar con la fuerza pública. Jamás escribiré una .emotiva despedida. ni diré que esto .cumplió su ciclo. a los tres o cuatro lectores que vayan quedando (encuentro más probable que algún día simplemente no esté más por razones de fuerza mayor).
Y cada vez me interesa menos terminar un escrito en forma clara y contundente: como la Vida, lo que uno escribe debería ir deteriorándose y extraviándose en bueyes perdidos. La otra vez comentábamos con el camarada Igor: ¡Qué bueno sería no tener la obligación de terminar una oración! ¡El esfuerzo de armar una frase con introducción, nudo y desenlace, verbos y pronombres incluidos requiere unas energías que uno podría encauzar en otra cosa! Si ya se entendió lo que quise decir al principio de la oración, ¿tengo que seguir hablando? ¿No puedo empezar a murmurar y balbucear de la mitad de la frase para adelante, como ocurre con el famoso .fade. de los temas musicales de los sesenta? .Entonces nos encontramos a las 11 y media en el cine y h br glllll, jho, ahmmm.
Todo esto, supongo, a partir de mi resistencia a devolver las películas al videoclub: en el fondo, creo que es la negación a terminar un proceso (.alquiler-vista de película-devolución.), cosa que me acarrea costosas multas. Imaginen si además de tener que ir envejeciendo nos multaran por ello.
Igual hace mucho que no alquilo películas. Gracias a Dios existe Parque Rivadavia.
Bueno, también hace mucho que no voy a Parque Rivadavia, porque además se me rompió el cable RCA que va de la tel al DVD y se quedó uno de los .cositos. del .plug. adentro de un .abujero. del DVD. Pero esto es otra fascinante historia.
Volviendo al tema del .remate.. Bueno, no tengo mucho más para decir, me parece que quedó claro. Igual seguro que muchos no están de acuerdo. Esa parece ser mi vida, que nadie esté de acuerdo conmigo. No me quejo, tampoco es para tanto. No sé.
¡Ah! Me acordé de esta frase: .¡Qué feliz era yo en aquella época en que no era feliz!. Es de la Reina Victoria o algo así, la leí en un libro de Wimpy. Está bien, ¿no? Tiene un poco que ver con esto que hablábamos.
Qué se yo. Ahora como que me da miedo terminar el artículo porque quedaría como un hipócrita. Lo que pasa es que mientras no lo termino tampoco lo puedo publicar y es como que estoy habando solo, como un loco. Bueno, eso es escribir, es hablar solo, como un loco, pero por escrito. ¿No? Bah, no sé. Ahí está, ¿a quién le dije .no.? Es interesante el tema. Pero es otro tema, es para reflexionar sobre eso otro día, tal vez. Ahhh, qué interesante que es todo.Todo, así, en general. Uh, me acordé del post aquel .en tiempo real., lo dejé por la mitad. Y bueno, debe ser parte del síntoma ese de no querer terminar las cosas.
Igual es medio una patología, qué se yo. No sé.
Bueno.
Releí una parte de arriba, .gracias a Dios existe Parque Rivadavia.. Es como una herejía, ¿no? Bah, tampoco es para tanto.
¡Ja, ja, ja! ¡Y sigo sin publicar esto, hablando solo como un loco! Es medio escalofriante.
Igual cuando lo lean va a estar publicado, así que no van a sentir el mismo efecto que siento yo mientras lo escribo y lo releo. Pero creo que el concepto se entiende.
Bueno. Miren, unas cosas de Archi en El Oficio del Plumín. Y los .Motes del Tucumán. en la Tómbola de la Alegría.
Y ahora tendría que terminar, ¿no? Mirá si sigo y sigo y sigo y no publico nunca y me agarra una cosa mental como la de Howard Hughes eso de que no podía parar de repetir una frase, no sé si vieron la película esa. No, no creo. Bah, no sé. Bah, capaz que sí. O no. O sea, hasta que no publique me va a quedar la duda. Y me da como medio morbo seguir y seguir y seguir fantaseando con que me volví loco. Bueno, mejor paro. Bueno, mejor no. O sí. O no. O sí.
O sí, o no, o sí, o no, o sí, o no, o sí, o no, o sí, o no, o sí, o no.
¿Quedará alguien leyendo esto? ¿Será como en el teatro, que si el cómico se vuelve loco la gente se empieza a ir y se escuchan ruidos de patas de sillas arrastrándose contra el piso? No, ¿no? No es lo mismo.
Iba a terminar, iba a terminar, a terminar en serio, pero me dio no sé qué, a ver hasta dónde puedo seguir estirando esto.
O sí, o no, o sí, o no, o sí, o no, o sí, o no, o sí, o no, o si, o no, o sí, o no, o sí, o no, o sí, osi, o sí, o no, o no, ono, o sí nononosisononsinnosisnoaisnonoso. O no. o sí, o no. O no. ¡Oh, no! O sí.
Un párrafo más.
¡Ja, ja! ¡No puedo terminar de verdad!
Aaaahhh. Bueno, basta.
Uno más.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario