¡Colecciónable las fichus colecciónables de la colecciónable de… ah, me hice quilombo. Pará. Empecemos de nuevo, por orden cronológico: son unas “fichus” de mí mismo, pero de los comentaristas. Pará. Es confuso. A ver, a ver. Son “fichus” de mí, pero de ellos. Pará. No, son “fichus” de los comentaristas, pero mías. Pará. O sea, aparezco yo, o sea que son de mí, pero dibujadas por los comentaristas, que son ellos. Y aparte me las mandaron a mí, así que son mías en el sentido de que son de mi propiedad. Es más, si quiero las puedo pisotear y hacer pedazos y prenderles fuego y dárselas de comer a unos perros (que encima se van a quemar la lengua, porque están prendidas fuego). Porque son mías. Pero soy benévolo y magnánimo y no lo voy a hacer.
Axito de Mel, 6 aÑitos, nos manda este retrato de tintes “simpsonianos” en el que se destaca la originalidad de haberme hecho lampiÑo, lo cual está bien porque cada tanto me rasuro completamente, para que “respire” la “cara”. Y después me visto de colegiala. Pará no, eso no lo tendría que haber puesto. Pará. ¿Cómo se saca? Pará. Dejá, no. Estee… ¡Gracias, Axito!
Loodmilitah, 4 aÑitos y medio, en cambio, ha decidido hacerme con una impronta juvenil y enérgica, emitiendo los sones de la canción de Donald, lleno de vida y listo y dispuesto para llevarme el mundo por delante con una alegría que me desborda. Podríamos decir que Loodmilitah, como corresponde a su corta edad, tiene una gran imaginación, lo cual es otra forma de decir que el dibujo está mal. me refiero a que no es cierto (el dibujo es lindo). O sea, tengo sueÑo. De cualquier modo, ¡gracias, Loodmilitah!
El querido Joaocito, 10 aÑos, abandona por un momento su sombrerito, trajecito y guantecitos de apicultorcito para realizar esta especie de “fichu con trampita”, utilizando una foto mía y una sofisticada computadora (donde tengo el honor de ser acompaÑado por Jr.). Bueno, viendo el contorno de la “fichu” no estoy tan seguro de que se haya sacado el disfraz ese. Igual, ¡gracias, Joaocito!
En cambio PAQUITO, 3 aÑos -no confundir con otro lector, Paquito, con minúscula, 1 aÑo y medio- me retrata intentando sacar la PILA DE LABURO que tengo mientras entre gallos y medianoche trato de llevar adelante este emprendimiento -esta colección de “Fichus”, que esporádicamente viene con un weblog entre medio. Con gran sagacidad, PAQUITO ha sabido captar el infinito abodriamiento de mi rostro, que refleja a duras penas el INFIERNO que es mi vida. Me acompaÑa el presurisómetro que tuve que ponerme la otra vez. ¡Gracias, PAQUITO!
Por fin, Zippito, 7 aÑos, “pro” de la caricatura humana, se digna a inmortalizarme (en el sentido de que me hizo un dibujo, no de que no me voy a morir; igual -aclaro- no me voy a morir) en “Modo almacenero”, con mirada vidriosa y calculadora y el lápiz en la oreja. Lamento informar que no puedo realizar esa proeza, ya que tengo unas orejas demasiado pequeÑas y armoniosas e incapaces de sostener nada, y menos aún cuando me visto de colegiala y me hago unas trenz… pará, eso no. ¿Cómo se saca? Pará. Bueno, no importa. La cosa es que el dibujo está mal, ÑaÑaÑaÑaÑaÑa. Igual ¡gracias, Zippito!
Miren, unas desopilantes “películas al revés” -excelente la versión de Karate Kid (enviado por The Bug)
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