CONVERTIRSE EN UN ADULTO NO ES UNA SENCILLA CUESTION DE DEJAR pasar los aÑos, sino una lucha constante, diaria, incansable, contra el propio tarambanismo, que se manifiesta en formas múltiples y despiadadas. Algunos lo harán asumiendo responsabilidades; otros, entregando su Amor a los necesitados. Otros, intentando Dominar el Mundo para establecer un Gobierno Mundial desde donde decirle a todo el mundo cómo hay que hacer. Como estas cosas están un poco fuera de mi alcance, una de las últimas luchas que he emprendido es tratar de ser indumentariamente adulto.
No es que sea uno de esos pelotazos de 40 aÑos que usan remeras de dibujos animados. Afortunadamente, abandoné esa espantoisidad hace más de una década. Pero he sobrevivido demasiado tiempo sin ocuparme del mínimo mantenimiento y revisión diagnmóstica de la ropa. O sea, puedo usar la misma camisa durante más de cinco aÑos sin notar que muy pocas huellas quedan del color original, o que la mancha esa de café que le hice en 1998 a esta altura ya NO SE VA A IR, o que planchar un pantalón una o dos veces por aÑo no me va a matar.
El asunto de la vestimenta no es tan superficial como se puede creer. Es la famosa .técnica teatral de la máscara. utilizada por el clown. A partir de un impulso externo, se produce, como .de rebote., una emoción interna y por consiguiente un cambio interior. Es decir, si me pongo una camisa que no parezca que fue masticada por un perro, tal vez pueda llevar con un poco más de gallardía y eficiencia mi rol social de .yuppie del Arte., en lugar de mi sufrir mi sensación habitual de .empleado de mac Donalds del Arte.. Por lo que desde hace unos días me encuentro detectando manchas minúsculas en los pantalones, lustrándome los zapatos (cosa que no hacía desde hace unos VEINTE AÑOS) y planchándome las camisas.
Hasta el día de hoy, claro, en el que me encontré con un verdadero hueso duro de roer. Una camisa azul, un primor, linda la camisa, muy contentos con la camisa, pero implanchable. No sé de qué material está hecha. Creo que es un 60 % de algodón, un 10 % de poliéster y un 30 % de adamantium. Resumiendo la historia, en el sentido más generoso y hospitalario y buena onda de la palabra .historia., estuve alrededor de una hora planchando la camisa con unos resultados bastante magros, lo que sumado a una serie de dificultades para CONSEGUIR LAS PUTAS MONEDAS, vieno en dar que llegara a mi trabaho con una tres horas de retraso (en lugar de las DOS que me retraso por costumbre).
En este momento estoy en una encruijada: o tiro la camisa esa, que es muy linda y estamos muy contentos con la camisa, o me resigno a utilizar 52 horas al aÑo en plancharla, o gasto una fortuna en mandarla a planchar afuera o la vuelvo a utilizar en mi .decontracté. estilo habitual. Es la clásica .lose-lose situation. en la que se presenta una amplia variedad de soluciones, todas horribles. Por lo que, ante la eventualidad de que mi .upgrading. indumentario se VENGA ABAJO COMO UN CASTILLO DE NAIPES, estoy pensando en un plan B.
No sé si vieron esa serie de propagandas de mierda de Coca Cola donde aparecen un montón de tarambanas cantando la canción esa de .si usted tiene muchas ganas de etc. etc etc.. Las cosas de las que .tienen muchas ganas. estos cuarentones pelotudos son una peor que la otra: uno quiere quedarse jugando videojuegos toda la noche, otra quiere dejar a su pobre y desprevenido novio y encima dice que se lleva bien con la suegra .lo que de por sí es una abominación-, el otro quiere esperar a los 40 para tener un hijo sin pensar en los dolores en las articulaciones que va a tener para esa fecha; en resumen, se jactan de ser como unos adolescentes tardíos y mal vestidos, cosa que está bien para tolerar como defecto pero no para blandir como una conquista. Digamos que la cosa es coherente, si uno piensa que lo que quiere Coca-Cola es venderle a todo el mundo una bebida para niÑos, y necesita captar el público que, si tuviera un poco de dignidad no debería bajar del whisky (sería la estrategia inversa de las empresas de celulares, que quieren captar al público infantil vendiéndoles el cuento de que es mejor tener un TELéFONO que una RATA).
Así que listo, Calixto; si no puedo ser adulto por exceso, lo seré por defecto, y para el caso de que falle mi plan de .maduración por planchado., de antemano ABANDONO PARA SIEMPRE Y DESDE ESTE MOMENTO LA COCA-COLA.
Francamente, es algo que hubiera querido hacer desde hace aÑos, intentando combatir el mondongo y los agujeros en el duodeno, pero la porquería esa tiene la cosa esa que le ponen que es adictiva. Y es rica la hija de puta. Para peor, había empezado a comprar la que viene en envase de vidrio, que es mejor. Pero no vale la pena seguir intoxicándome de placer cafeinado y azucarado si lo único que voy a conseguir es equipararme a los PELOTAZOS esos de la propaganda.
Tampoco creo que sean mejores los naranjines ni las agüesas con gustito, que siguen siendo para niÑos o como mucho para seÑoras anoréxicas. No, querido, de acá en más, o agua o vino o vodka o whisky o .cosas de grande.. Eso sí, si me excedo un poco y me llegan a ver con la camisa vomitada, tengan en cuenta que esta inmadurez indumentaria la estoy equilibrando por otro lado. O sea: .Ta bien, vos tenés la camisa planchadita, pero tomás Coca Cola, gil..
Miren, Hijo de Puta Más (enviado por Benzen Kanemler).
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