jueves, 26 de febrero de 2009

¡Clínicas de humorismo: Apéndice a la lección 3!





Bueno, hoy no hubo por razones determinadas pero aprovecho para contar que mi amigo Pablo .Maestro Muralista. Fayó me aportó, en una reciente conversación muy personal, un DATAZO IMPORTANTíSIMO que sirve para reafirmar la tesis de la Lección 3 de la Clínica de Humorismo: que la necesidad del remate humorístico es una convención arbitraria.


El dato en cuestión no es und ato, sino un link del obsesivo blog de John K. En él, el Maestro K publica una vieja historieta del gran Don Martin donde un hombre (Fester Bestertester) atraviesa, despedido desde el interior de una tuba, los departamentos de un Centro Comercial, sufriendo los embates de los productos que allí se exhiben.


El final, sin embargo, es desconcertante para el aficionado a los .remates humorísticos.: Fester Bestertester desaparece en el horizonte. No sabemos qué le ocurre, ni qué ha pasado con su amigo Karbunkle. No hay resolución, no hay catarsis, no hay alivio, no hay final feliz ni desgraciado. Se podría decir, en realidad, que no hay final alguno. John K. reflexiona que esto no se podría tolerar en medios más comerciales como la televisión o el cine.


No sólo eso, agrego yo: el cine parece tolerar los finales desconcertantes en géneros donde el final es absolutamente necesario (por ejemplo, cierto género de películas policiales donde no se nos termina de explicar quién es el asesino), lo que es TRAMPA, porque el policial no es más que una adivinanza (Borges), pero no en la comedia, donde el final no tiene ninguna importancia ya que nos han llenado de gusto en el transcurso de la historia. En la .parte del medio.. Convengamos en que es una injusticia.


La historieta de Don Martin pueden leerse en el blog de John K., y se divide en la Parte 1, la Parte 2, la Parte 3, la Parte 4 y la Parte 5.


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