Meditando un poco acerca de por qué es tan complicado ser inofensivo, desmenucé un poco el tipo de daÑos a terceros que manufacturamos (se diría casi profesionalmente, teniendo en cuenta la profusión e intensidad del daÑo producido) a cada paso que damos:
En primer lugar, está el daÑo que producimos por el simple hecho de existir: desde el impacto ambiental que generamos diariamente (basura, caca, anhídrido carbónico) a los recursos que le quitamos a los demás en nuestra lucha por la supervivencia; cada trozo de comida que ingerimos le es arrebatado de la boca a un Hermano Hambriento, cada aspirina que nos tomamos es una aspirina que no podrá tomar un Hermano con Cefalea, cada silla donde nos sentamos no podrá ser ocupada por un Hermano Cansado. En mi casa podrían vivir unas cien personas (tal vez un poco apretadas), pero yo me encargo de cerrarles la puerta en la cara. El puesto de trabajo que ocupo ha dejado en el Infierno de la Desocupación a un prójimo; ya ni hablemos de que tal vez más de uno (o de diez, o de cien) de esos prójimos podrían ejecutarlo con bastante más gracia y talento que yo, porqe eso ya me parece demasiado deprimente.
En segundo lugar, está el daÑo que provocamos por torpeza, indolencia, irresponsabilidad, imprudencia, tarambanismo, negligencia, impericia, boludismo, distracción, locura temporal, miopía, sordera de leve a aguda, olvido, falta de planificación, idiotez, vivalavirgenismo, tontera, fallas en la coordinación motora, mareos, náuseas, jaqueca, vómito, diarrea, amnesia, lentitud, inoperancia, .spleen., apatía, fallas en la coordinación motora, mareos, náuseas, jaqueca, vómito, diarrea, impotencia, ceguera y eventualmente muerte. Son los daÑos .culposos., digamos, producidos sin intención pero no por eso menos graves, y pueden ir de patearle el bastón a una vieja a chocar un ómnibus cargado de huerfanitos.
En tercer lugar, está el daÑo por egoísmo o simple comodidad. El paciente sabe que si hace determinada cosa estará causando daÑo, pero lo piensa dos veces y comprende que no hacer esa cosa lo pondrá en problemas, o requerirá que haga horas extras o que llame a una tía muy lejana con la que se lleva mal. Entonces dice algo así como .y bueno, ma sí, qué le voy a hacer, qué querés, tampoco me puedo poner en Salvador de la Humanidad, a fin de cuentas yo acá soy un subordinado, escuchame, tengo una familia que mantener, bah, .familia., .familia., tengo un gato, pero tengo derecho a tener un gato, ¿no?, qué, qué pasa, ¡ahora resulta que no tengo derecho a tener un gato! ¡Lo último que me faltaba! ¡El seÑorito me cuestiona que yo haga la .cosa. gracias a la cual puedo comprarle alimento balanceado al gato! Aparte los demás que se hagan de abajo, yo no puedo estar en todas, en fin, capaz que después les mando una tarjeta de disculpa o algo.. Y entonces agarra y aprieta un botón para mandar un misil sobre Hiroshima o Gaza. Es interesante cómo el tipo, para dar a entender que es medio un hijo de puta dice .tampoco voy a ser Charles Ingalls., siendo que entre él y Charles Ingalls hay una distancia sideral.
Y es notorio cómo recién ahora hemos llegado trabajosamente al daÑo más visible de la cosa: la cuarta categoría, la del daÑo producido a propósito, con saÑa, a quemarropa. Puede haber sido producto de una furia momentánea, o de un torcido sentido de la Justicia, o del deseo de venganza, de una psicopatía congénita, de la búsqueda de una ventaja que sólo se logra con sangre, o de Maldad Pura, satánica, metafísica. Un párrafo aparte merecen (pero lo vamos a incluir en este mismo párrafo, sepan disculpar) los .daÑos colaterales. contra inocentes, o el daÑo excesivo producido contra nuestra víctima, o el daÑo que se vuelve en nuestra contra o el daÑo del que ni siquiera nos hemos enterado, porque la mayoría de nosotros no somos Genio del Mal y cuando hacemos un daÑo también lo hacemos con ineptitud y torpeza, sembrando esquirlas en direcciones incalculables. Ejemplo: le ponés una chinche en la silla a Fernández, de Contaduría, y va Cynthia de RRHH y se sienta ella. ¡Plop!
Si todo terminara aquí, el mundo sería un Paraíso. Pero hay una quinta clase de daÑo, que es la que quería hacer notar después de esta tediosa descripción. Resulta que después de haberle JODIDO LA VIDA a alguien, en lugar de aprender de la lección y quedarnos quietitos, imitando una piedra lo mejor posible, tratando de no tocar nada porque viste cómo sos, lo que tocás lo rompés, hijo de puta, decidimos hacer algo para .compensar. el daÑo. Y ahí empieza la fiesta.
Y entonces, para equilibrar la balanza a nuestreo favor, hacemos .cosas.. Y vamos y le damos un consejo a alguien, o le arreglamos la vida al otro, o salvamos a alguien del alcohol y las drogas, o mandamos indignadas cartas al Director u organizamos una solicitada, o armamos un Power Point o denunciamos a aquel otro tipo para que deje de hacer eso, o tratamos de regalarle al mundo nuestra muy personal visión de la Vida y escribimos poemas o artículos en .weblogs., o pintamos hermosos cuadros para regalárselos a alguien o trabajamos duro, o hacemos Fundaciones o participamos en política o creamos fuentes de trabajo, y ahí sí, decía, ahí sí agarrate porque nos convertimos en una calamidad con patas, en aplanadoras de carne, en aspersores del Mal y ya no se salva nadie, pero nadie, ni tu Tía Carlota.
No hay caso, este mundo es una gran cristalería y Dios ha decidido que seamos -en lugar de apacibles Espongiarios, lo que sería más sensato- sus Elefantes.
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