lunes, 5 de enero de 2009

¡Suplemento de Contraturismo Genérico: El .Turismo V.I.P.!





Entrar al Super Complejo Mega Hotel Spa Mediterranean Shothorn ****** de Costa Dominga, una paradisíaca isla caribeÑa enclavada en mitad de, eh, uh, esteeeee, el Caribe es lo más parecido a entrar al Cielo que pueda imaginarse; un Cielo, claro, reservado a aquellos que tienen 34.7889.45.67888.900.000.000234.000 en su cuenta bancaria, tlal es la tarifa promocional para pasar un fin de semana en el citado complejo hotelero.


Ya en el lobby del hotel, el políglota gerente (que gracias al estricto entrenamiento de la cadena habla 17 idiomas y 45 acentos, usando en nuestro caso un cerradísimo acento porteÑo, del barrio de Villa Santa Rita para ser más exactos) nos recibe con una sonrisa y un masaje, para luego recitarnos alguos poemas de la escuela modernista y, por fin, entregarnos la llave (envuelta en peluche y seda, para ser suave al tacto). El botones toma nuestro equipaje y nos conduce a través de los pasillos forrados en piso de caminata lunar (para evitar el golpeteo de las rodillas contra el suelo) hasta la Habitación Ambassador contratada por nuestra publicación. Una vez allí, acomoda nuestras pertenencias en los amplios placares (por orden alfabético) y luego nos hace un rápido masaje en los pies, mientras nos espeta palabras de agradecimiento por permitirle este Honor. Por fin, no sólo se niega a aceptar propina alguna .en el Mediterranean Shorthorn ****** no es necesario el uso del dinero, para olvidar el mundanal ruido- sino que nos da veinte dólares, argumentando que es lo menos que puede hacer en honor a nuestra perfección física. El fotógrafo que me acompaÑa, .La Morsa. Fernández, acepta los veinte dólares con alegría y una saludable dosis de escepticismo (.Para mí te dicen eso porque les pagan., acota).


Luego de una siesta en la cámara antigravitatoria que hace las veces de cama, donde los huéspedes del hotel flotan entre pétalos de rosa .que debimos compartir con .La Morsa. ya que, debido a un error de comunicación nos dieron una cámara antigravitatoria matrimonial- disfrutamos de la ducha con agua de jazmines a una temperatura ideal, ya que un invisible termostato computarizado programa la temperatura del agua según el cuerpo y la textura de cada cuerpo, y luego de chequear el frigobar de la habitación .donde encontramos desde bloody marys recién hechos a aromáticos lechones con rusa- suena la puerta.


Entran entonces Ingrid, Talullah, Olga, Iosune y Roberto, miembros del extenso equipo de profesionales masajistas del hotel (cuenta con 20 masajistas por cliente), que con suaves y cultas palabras nos convencen de hacer de las suyas. Cuando terminan, dejándonos en un estado de relajación total, nos ofrecen incluso hacernos otras cosas, pero mi condición de periodista imparcial y hombre comprometido me lo impide. .La Morsa., en cambio, objeta que su la fotografía es incapaz de mentir, por lo que accede, aunque despide a Iosune ya que .no es su tipo.. Me decido a salir discretamente, pero Raquel, Eve, Ulalume y Zé Pequeno me conducen a una habitación contigua .nuestra habitación está dividida en 18 sub-habitaciones, cada una más grande que la anterior., donde me dicen que .si el seÑor no desea sentirse incomodado moralmente, podemos deleitarlo con el placer sensual de la música., y me agasajan con un breve concierto de romanzas medievales, mientras el equipo .B. de masajistas .Zulma, Ïsa, Isabella, Aparecida y John-John- se entregan a trabajarme los hombros y los tobillos; al mismo tiempo, me ponen .Duro de Matar 4. en el plasma de 7 metros, aunque sin sonido, por la cosa de las romanzas y me sirven un pebete de jamón, queso y tomate y un Chardonnay helado y un Rivotril (recetado por un psiquiatra profesional).


Horas más tarde, salimos en estado de éxtasis a la playa privada del hotel. No es fácil salir del complejo ya que cada dos pasos somos interceptados por personal del hotel .desde mucamas al encargado de seguridad- que nos hacen uno que otro masaje, por el que somos, además premiados en metálico. Una vez en el exterior, no sabemos bien para qué lado encarar, si hacia la pileta climatizada o la playa de arenas blancas o las misteriosas dunas o la fresca laguna, o ser conducidos hasta los cerros para practicar aladeltismo, parapente o vuelo con jet-packs, o a la pequeÑa selva africana o al parque temático o la reproducción de la París nocturna o el Casino o el Museo de Ciencias Naturales o la Calesita o la equitación sobre bellos caballos árabes o el prostíbulo traído pieza por pieza desde New Orleans o el auditorio de música clásica o las cataratas o las ruinas griegas o las pirámides mayas o el campo de golf o los arroyitos cordobeses o el centro invernal de esquí o el Crucero por todo el Mundo o el partido de Fútbol donde ganás siempre o los videojuegos o el avistamiento de la Aurora Boreal, tantas son las opciones que nos brinda el complejo. Permanecemos paralizados, en un triste estado de indecisión, hasta que Melisande, la Encargada de Animación & Eventos nos despierta (con un masaje) y nos ofrece guiarnos por el lugar.


Llegamos entonces hasta la paradisíaca playa privada, donde descubrimos que no podemos acceder al mar por razones de seguridad. .Lamentablemente, la convulsionada situación social de Costa Dominga nos ha obligado a alambrar y electrificar el prímetro del Hotel, ya que los pueblos originarios de la Isla suelen desquitarse con los turistas.. Efectivamente, miles y miles de costadomingaÑos se agolpan contra el alambrado, hambrientos y desesperados, pidiendo comida o medicamentos, o que los ayudemos a escapar de su horrible vida, un espectáculo desgarrador (que puede contemplarse acompaÑado de un refrigerio y un masaje). Pero no queremos echar raíces habiendo tanto para hacer, así que nos despedimos de los costadomingueÑos con una sonrisa, que ellos retribuyen diciéndonos diferentes cosas en su dialecto.


La brisa caribeÑa (generada gracias a un sofisticado sistema de refrigeración externo, ya que en la isla .debido a la contaminación producida por las indistrias de plásticos y curtiembres instaladas aquí desde los aÑos 50 han destrozado el clima de la región, desertificándola y convirtiéndola en un Infierno sobre la Tierra- hace 50 grados a la sombra y no puede encontrarse un miligramo de oxígeno) nos acaricia, anunciando la llegada del atardecer. El barman del hotel hace gala de sus habilidades de malabarista, preparándonos un cocktail y masajeándonos la cabeza (con ayuda de un .orgasmatrón.); y pronto Cocó, el simpático .chef. francés del Salón Gourmand nos avisa .mediante seÑales de Morse entremezcladas en el masaje que nos obsequia- que el plato especial está listo. Disfrutamos entonces de un espectacular risotto de tiburón relleno de ostras, caviar y langostinos, mientras el maitre y la camarera nos hace un masaje digestivo e Ingrid, Talullah, Olga, Iosune, Roberto, Raquel, Eve, Ulalume, Zé Pequeno, Zulma, Ïsa, Isabella, Aparecida y John-John (y cinco o seis -o seis o siete, no recuerdo bien- masajistas más cuyo nombre no recuerdo) se encargan de nuestro torso y nuestras piernas. .La Morsa. acepta un .extra bonus.. El buen trato nos predispone bien, y empezamos, a nuestra vez, a hacerle masajes a nuestros masajeadores. Luego se suma el resto del personal del hotel, gerentes, botones, mucamas, camareros, y personal de seguridad incluidos, produciéndose una verdadera Fiesta del Amor y la Osteopatía.


Entonces, hamacados por los vapores de ensueÑo de la brisa, el pisco sour, la exquisita comida y la sesión continuada de masajes relajantes, nos disponemos a un sueÑo reparador, no sabemos bien reparador de qué, mientras un grupo de mariachis nos arrulla y otro grupo de mariachis se suma al manoseo de carnes; llegar hasta nuestra habitación nos parece una tarea hercúlea, pero rechazamos la oferta de Ingrid y Tallullah de llevarnos allí a upa .aunque .La Morsa. duda cuando Eve y Raquel le ofrecen hacerle .sillita de oro.. Unas hamacas, ubicadas estratégicamente en la terraza y con vista al mar, serán el lecho digno de un dia de EnsueÑo, en un lugar digno de Reyes.


La única .perla negra. que presenta el Super Complejo Mega Hotel Spa Mediterranean Shothorn ****** de Costa Dominga es que, cada tanto, algunos costadomingueÑos logran tirar las alambradas abajo y destrozan enfurecidos las instalaciones del mismo y asesinan a los huéspedes, llenos de furia y resentimiento; la defensa, e incluso la huida ante estos ataques se hace imposible ya que tanto personal como clientes suelen encontrarse en un fofo estado de relajación muscular permanente debido a los masajes continuos; los magros intentos de escape recuerdan a una babosa intentando huir de un ejército de jardineros armado de bloques de sal. Lo que sí es interesante destacar es que las víctimas mueren, sin excepción alguna, con una sonrisa estupefacta en el rostro y sin comprender demasiado lo que está ocurriendo.


Por eso recomiendo munirse de un compaÑero de cuarto voluminoso, para esconderse debajo de su cadáver hasta que los furibundos atacantes se retiran llevándose cosas y comida; al día siguiente, gracias a la buena administración económica del Hotel, éste es totalmente reconstruido y nuevo personal llega a la isla a primera hora, ya que estos incidentes están previstos en el presupuesto anual de la Cadena Shorthorn. Por lo que, de sobrevivir, esto no pasa de uno de esos percances que le dan un poco de .pimienta. a cualquier vacación que se precie de tal.


Por último, debido a incidentes de orden profesional lamento no poder ilustrar la nota con fotos del Complejo.


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