Lección 7: El gag del golpe en la cara con una llave inglesa
Entre las técnicas infalibles para lograr la risa, se encuentra el golpe con una llave inglesa en la cara, como podemos ver en este video de la película .Dodgeball..
El golpe con una llave inglesa en la cara resume, en un microsegundo, el concepto de tragicomedia; ¿cómo algo tan violento y horrible puede ser gracioso? Una de las remanidas respuestas es, tal vez, que la lesión payasesca conjura de algún modo el dolor y la muerte real. Otra respuesta puede ser el placer que produce la denigración .una de las bases de la totalidad del humor universal- que produce el ver a una persona perfectamente erguida y parada, es decir el ser humano en su máximo de poderío y dignidad, transfigurándose en un segundo en un ovillo agónico en posición fetal. Por esto es, también, que no nos causa demasiada gracia el mismo .gag. aplicado a un ser débil e indefenso (Ver .Lección 1: El hombre asustado.)
Es curioso que la risa se produce si se trata de una ficción. Si el golpe es real, en cambio, en lugar de ser un .gag., el golpe pasa a ser un .blooper., un .jackass. o una .snuff movie., lo que sólo puede producir risa en un subhumano degenerado, malvado y sin alma. Si el golpe ficticio no causa risa, entonces estamos ante una persona fría y sin corazón; en ambos casos, por otra parte, es necesaria la capacidad de diferenciación de la realidad y la fantasía, para tener en claro si es lícito reírse.
Algunos directores de cine locos, como el famoso director del cine mudo Harry Imperato jugaron con esta idea filmando comedias de ficción en la que los actores protagonizaban .gags. físicos que en la realidad culminaban con heridas, paraplejias y muerte (la mayoría eran inmigrantes que no hablaban inglés, no sabían que los estaban filmando y creían estar trabajando en construcciones altísimas o en circos con fieras de verdad, cuando éstas eran en realidad escenografías monstruosas y mortales diseÑadas por Imperato). Los espectadores de la época desconocían el destino de los desdichdos e involuntarios comediantes (aún no se había inventado el recurso de poner al final de la película .en memoria de nuestro amigo XXX., para avisar que un tipo de la película se había muerto), por lo que creían estar riendo legítimamente, siendo que en realidad eran unos degenerados hijos de puta.
No, mentira, la historia de Imperato es falsa. Pueden reirse. ¿O no? (Suspenso).
Miren, unas tapas de revistas de mecánica.
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