En este sencillo acto .Yo contra el Mundo. lanza el .Verano del AMor., o sea AMor no con mayúscula, sino con dos mayúsculas, en la A y en la M, que es mejor (más amoroso) porque yo siempre me he definido como una .Fuente Inagotable de AMor., AMor espiritual, fraternal, filial, hasta físico. Ese AMor que te quema por dentro, que te desborda como la leche al hervir, sí, la leche, y por favor que no se malinterprete esto literalmente, que no entiendan la palabra .leche. como otra cosa, no sé si me entiende. Es una metáfora de algo que desborda. No sé si queda claro. No quiero ser más explícito, porque puede resultar de mal gusto. Bueno, ma sí, me refiero a que no lo confundan con el semen. Ahí está, lo dije. Lo que pasa es que no confío mucho en su poder de sobreentendimiento. Ahora jódanse.
Y como primera muestra de este AM-or, sí, AM-or, un breve listado contraturisticos de los lugares (concretos, puntuales) a los que recomiendo no ir, analizados mediante la experiencia personal:
EL CAMPAMENTO MUNICIPAL DE BARILOCHE: Llamar .Campamento. al Campamento Municipal de Bariloche circa 1988 es un exceso de presunción. Se trata, más precisamente, de un páramo. Un páramo, no asfaltado pero casi casi, no de piso de tierra sino cubierto de una especie de pedregullo muy muy duro y pinchudo y horrible. Al fondo hay un paredón. Cada tanto se aparece un tipo que te pide guita.
No sé si hace falta aclararlo, pero no está al borde del lago ni está en el corazón de un bosque de alerces o araucarias. No, es un páramo. La ventaja es que está al lado de la estación del tren (Bueno, en la época en la que el tren existía), ideal para cuando te quedaste sin un mango y te querés volver. Con suerte conocés un pibe medio drogón que está medio desesperado porque el padre lo quiere mandar al Liceo Militar y te convida sandwiches de milanesa a cambio de que le escuches su trágica historia (su viaje a Brasil, su trabajo como descargador de papas enanas en el puerto para pagarse el viaje, su caída en desgracia con su padre potentado, etc.)
EL KILóMETRO 250 DE LA RUTA 34 HACIA SAN MIGUEL DE TUCUMáN: Se trata de un paraje desolado, donde circa 2005 había una estación de servicio o semiabandonada o en reparación. Creo que estaba en reparación porque había unos trabajadores y unos tractores, aunque no descarto que estuviera en proceso de demolición. Un lugar ideal para refugiarse cuando se te rompe el limpiaparabrisas en plena lluvia torrencial de la zona subtropical de la República Argentina, y no hay un alma ni seÑales de civilización a varios kilómetros a la redonda. Dentro de esa estación de servicio encontrarán un seÑor que atiende un .bar. que sirve café y agua. Lo contra-recomiendo especialmente si van con criaturas, porque pedirle .leche. al tipo (y no es una metáfora, etc.) es exponerse a la humillación y al maltrato. Una vez allí, se verán atrapados en la inexpugnable celda de la Indecisión, donde deberán jugarse por una de estas dos opciones: a) Pasar la noche en un lugar horrendo o b) Lanzarse a la ruta en estado de ceguera automovilística.
Las únicas soluciones civilizadas a este intríngulis consisten en o bien que deje de llover o pasar una papa por el limpiaparabrisas, lo que aísla el agua, si es que el mundo de la fantasía en el que viven los que dan consejos que escucharon de labios del tío Roberto tuviera algún fundamento (nota: no lo tiene). Así que, luego de unos momentos de zozobra mental, se decidirán por la opción b) (conocida también como .un suicidio seguro.), gracias a la cual llegarán al encantador paraje de Recreo, donde se refugiarán en una pensión con un lindo patio y un cuarto minúsculo pero con una tele donde dan .Bob Esponja..
LA ISLA DE NAXOS: Se trata de una paradisíaca isla griega, poblada de jugadores de rugby y jóvenes europeos de todo el mundo tomándose su aÑo sabático, cuya totalidad está cargada de testosterona y seÑales claras de descerebramiento. Bueno, son esos tipos que salen en el canal .E Entertainment. bailando frenéticamente en una disco y gritando .Oh my God, this place is amazing, women are incredible.. En resumen, un lugar muy poco apropiado para ir de luna de miel. Por lo general llegás a mitad de la noche y los hoteles no te quieren abrir. Con las primeras luces del día, comprobás que la playa de las islas griegas mide aprox. medio metro y parece -literalmente- uno de esos ceniceros de arena que hay en algunos lugares públicos. Pronto buscarán refugio en un típico camping griego (donde el concepto de .árbol. o .sombra. aún no ha llegado), habitado por un surfer de 50 aÑos y su novia). Allí -descartado de pleno allegarse a la inmunda playa naxiana- podrán deleitarse en el arte de la gastroenteritis y el tedio (muy bueno el videojuego de preguntas y respuestas que se corta a los 30 segundos después de tragarte tus dracmas), hasta que se deciden a huir de ese país retrasado e infernal.
LA PARTE DE ABAJO DE LOS ASIENTOS DEL TREN .LA TROCHITA.: El pintoresco tren .La Trochita., que circa el aÑo 1985 recorría a una velocidad risible el trayecto entre Ingeniero Jacobacci y la ciudad de Esquel, cuenta con una pintoresca locomotora a leÑa, una pintoresca estufa (a leÑa) y unos asientos muy muy pequeÑos y angostos (no olvidemos que en la época en la que fue construida .La Trochita. la gente era más pequeÑa, por la ausencia de una alimentación balanceada, la polio, etc.); de día, sirven para sentarse sobre ellos. De noche, teniendo en cuenta la ausencia de camarotes y asientos-cama del tren, proporciona un excelente hueco (debajo de ellos) donde deslizarse como una serpiente de gran tamaÑo y pasar la noche, ya que los portaequipajes ya han sido ocupados por los viajeros más espabilados.
El problema es que al día siguiente, lo que parecía un oportuno lecho ha tornado en frío ataúd. Notarán que es imposible salir de allí por sus propios medios. El estrechísimo espacio, que impide mover los brazos para movilizarse, se suma en su tarea aprisionadora a la rigidez cadavérica adquirida luego de dormir encerrado, en el piso y a una temperatura de varios grados bajo cero. La extracción, por parte de un compaÑero de viaje, como si uno fuera una especie de muÑeco que se quedó trabado en un cajón demasiado pequeÑo, es de las experiencias más humillantes que pueden vivirse.
QUELLóN: Quienes hayan leído el cuento .La sombra sobre Innsmouth., de H.P. Lovecraft, tal vez tengan una idea de lo que estoy hablando. Esta ciudad portuaria al sur de la bella isla de Chiloé, Chile, donde se toma el barco que recorre los fiordos chilenos hasta Puerto Chacabuco, tiene la misma atmósfera lúgubre e inquietante de la literatura lovecraftiana.
Ya al bajar del ómnibus el cuerpo sufre un desbalance químico y sobrenatural, que se traduce en una suerte de náusea metafísica. Al preguntarle al chofer si conoce .de casualidad, algún lugar para pasar la noche., responde horrorizado .¿En Quellón?., para lanzar una carcajada amarga y cerrar la puerta del vehículo (hecho real).
Los lugareÑos se manifiestan ante cada consulta con una vaga hostilidad. Los bares se niegan a servir nada que no sea un té aguachento y la típica feria artesanal está cerrada permanentemente. Como en toda ciudad portuaria, el lugar es un imán para gente de avería, ebrios, ex marineros que han quedado varados y gente deforme y jorobada. Al recorrer el pueblo para ver de qué se trata, nos topamos frecuentemente con rostros de pesadilla que surgen bruscamente de entre la neblina que se expresan en un lenguaje inarticulado de borracho o subnormal. El malestar físico, que no se debe a nada en particular -no es que reine un olor inmundo ni nada parecido-, va in crescendo hasta que llega la hora de tomar el barco o el ómnibus de regreso a Castro, la capital de la isla. Una vez a bordo, se respira aliviado y se jura no volver nunca mas a Quellón, o por lo menos no por cuarta o quinta vez. Sí, es que Quellón, además de aterradora, es magnética. Por los substratos de basalto debajo del suelo, creo.
LA GUARDIA DEL HOSPITAL DE SAN MARTíN DE LOS ANDES: Se trata de un lugar para pasar la noche cuando fuiste de campamento a San Martín de los Andes, tu amigo Kreimer te tentó para ir al Hotel Casino con el objeto de reventar la banca y con ese dinero pasar la noche en la Suite Ambassador, perdés todo, el camping te queda lejísimos, intentás dormir en un pub lleno de rugbiers tomadores de cerveza (parientes de los visitantes de la isla de Naxos), vas a la Terminal de ómnibus pero está cerrada y por fin recalás en la guardia del hospital donde dormís sobre unas banquetas de treinta centímetros de ancho. Cada tanto te despertás de tus pesadillas por la llegada de un herido con tacos de pool o un intoxicado.
EL CRUCE ENTRE PANAMERICANA Y LA 197: Un lugar ideal para no hacerse una .Escapadita de Navidad.. Se llega saliendo muy tarde de Buenos Aires el 24 de diciembre circa 1990, con la intención de festejar las fiestas en el country de tu tío, que queda por Benavídez. Luego, el colectivo 15 te informa que por ser Nochebuena no completará el recorrido y te deja ahí, junto con docenas de personas varadas y desesperadas, todas intentando llegar a diferentes lugares junto a sus familias. Salir de allí se hace un poco complicado porque los pocos taxis que pasan son requisados por los otros náufragos de inmediato y además cobran una fortuna (que va subiendo de valor a medida que se acercan las 12 de la noche). Por si esto fuera poco, no tenés la más pálida idea de qué indicaciones darle al taxista hipotético para cubrir el trayecto entre la Panamericana y la 197 hasta el Country de tu Tío.
Con suerte, una vez conseguido un taxi (que vive el resto del aÑo con lo que te cobra esa noche) se puede compartir el viaje con una seÑora providencial que vive en una villa miseria cercana al country de tu tío y a cambio de un aventón, se place en darle las explicaciones pertinentes al taxista, para que llegues justo a las 12 menos cinco.
¡Feliz Verano del AMor!
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