miércoles, 14 de enero de 2009

Contraturismo genérico: Veranear en Buenos Aires





En estos tiempos de crisis, cientos de porteÑos se deprimen ante la idea de no poder disfrutar de sus merecidas vacaciones. ¿Por qué entonces no pasar el verano en nuestra hermosa ciudad?


Buenos Aires tiene cientos de propuestas culturales, gastronómicas y de entretenimiento gracias a los cuales, con el mismo dinero que íbamos a utilizar en la pequeÑa habitación de un hotelucho en San Clemente, podemos sentirnos verdaderos potentados. Ah, ¿que tampoco tenemos dinero para sentirnos unos potentados? Bien: ¡Disfrutemos de la tranquilidad y el relajo de estar en nuestro hogar! Ah, ¿que te estresás porque igual no llegás a fin de mes? Bueno, ponele un poco de onda, flaquito.


Porque por una pequeÑa retribución económica, la agencia .Nos quedamos Acá. nos guía a través de los lugares más bellos y sorprendentes de la ciudad. ¡Y sin la molestia de viajar kilómetros, hacer las valijas, reservar hoteles, ir a la playa, meternos en un mar de aguas transparentes, disfrutar de una caipirinha en una hamaca paraguaya mientras vemos gente semidesnuda y somos acariciados por la brisa del Caribe, etc.!


Nos encontramos con Silvia Iturrusgarai, experimentada guía de .Nos quedamos Acá. que nos recibe con una sonrisa en pleno microcentro de la Ciudad, en Esmeralda y Viamonte. Luego de presentarnos al resto de los miembros del grupo (tres jubilados, un mochilero austríaco y una pareja joven de aspecto miserable) miramos a nuestro alreddor con vaga inquietud, porque no vemos la combi. Cómo qué combi. La combi, la combi. La combi con aire acondicionado .y con porrones helados- con la que vamos a recorrer la ciudad, los lugares sorprendentes, las propuestas culturales, etc.


.No hay tal combi., nos dice Silvia con una sonrisa un tanto forzada. .La idea es disfrutar de la Ciudad como si fuéramos un porteÑo más.. .Bueno, es que somos un porteÑo más., le digo. .Claro., dice ella. .Por eso., digo yo. .Por eso., concluye ella. Se produce un silencio incómodo. Silvia arranca de nuevo: .Para disfrutar de la Ciudad en pleno, para vivirla en toda su intensidad, en su idiosincracia, preferimos no proponer un recorrido artificial en una camioneta con refrigerios y otras cosas artificiales. Queremos vivir la Verdadera Buenos Aires, la Buenos Aires Real, la que está llena de edificios, asfalto y hace 40° a la sombra.. El mochilero austríaco aplaude, sediento de autenticidad. Dos de los jubilados se comentan cosas por lo bajo.


La propuesta no deja de ser seductora. Recorrer Buenos Aires en colectivo como un estudiante haciéndose la rabona, ¿por qué no? ¿Quién no ha fantaseado con dejarse llevar por sus propios pies y extraviarse en barrios lejanos, y volver a aquella Juventud en la que la Ciudad era nuestro hogar y el tiempo, calderilla para derrochar? Preguntamos, entusiasmados, a qué rincón mágico y misterioso de Buenos Aires nos llevará la excursión. ¿La Costanera Sur y su reserva semisalvaje? ¿El Rosedal y sus peregrinos del AMor? ¿Parque Chacabuco, hogar de más de cien especies arborícolas? ¡Ya sé! ¡Las refrescantes y populares piletas de Parque Sarmiento! (O sea, hace calor)


Con un ademán, Silvia nos indica que empecemos a caminar, ya que el tiempo corre y parece que se cobra por minuto, y nos explica .con un rictus algo crispado- que no, nada que ver, eso es para los giles. Vamos a disfrutar de la Auténtica Buenos Aires, la Buenos Aires del día a día, la que transpira trabajo y trajín. ¿Y que mejor lugar para disfrutarla que el pleno Microcentro donde nos encontramos ahora? .Aparte así no gastan plata en el colectivo., agrega.


Algo de razón tiene: caminar, vivir Buenos Aires en el corazón mismo de las finanzas y el mundo empresarial tiene algo de estimulante. Ver oficinistas nerviosos y apurados banqueros, mientras uno no tiene ningún apuro, nos llena de una pícar alegría malsana, aunque haya que ligarse el hombrazo de algún motoquero un poco enérgico de vez en cuando (van dos veces que debemos recoger del suelo a Elena, una simpática gallega de 86 aÑos, derribada por un par de estos Juggernauts humanos). Así que, a disfrutar de un paseo sin prisa, en mitad del febril ritmo de la jungla de cemento. ¿Por qué no? .Metámosle, metámosle que no llegamos., nos apura Silvia. Ah, bueno. Por eso no.


Ya que estamos cerca de lugares cargados de Historia, en el corazón mismo de la fundación de Buenos Aires, propongo visitar el Cabildo, por ejemplo. O el Museo de la Ciudad, para ver antiguos frascos de farmacia. O la pizzería esa para yuppies que hay ahí, capaz que podemos tomar un refrigerio (hace calor). .No, todo eso es re poco auténtico., nos dice Silvia al tiempo que nos hace pasar al hall de un edificio un poco venido a menos.


Allí, más exactamente en el tercer piso, en las oficinas de .AbocardcaÑ S.A.. .una pequeÑa importadora de abocardadoras de caÑos flexibles que, ¡oh coincidencia!, se encuentra frente a las oficinas de .Nos quedamos acá.- nos damos un respiro, gracias al aire acondicionado, que podria estar un poco más fuerte para mi gusto. Agradecemos a Silvia por la idea y nos disponemos a arrellanarnos en los cómodos sillones de la recepción. No lelgo a apoyar las nalgas y el respiro se termina, ya que González, el Jefe de Personal de .AbocardcaÑ S.A.. nos reparte algunas tareas que deberían estar terminadas antes de las tres. En este punto, varios de los miembros del grupo le hacen una serie de consultas a nuestra guía, ya que no terminan de comprender la situación. .La idea es que disfrutemos de la Ciudad, de la Auténtica Buenos Aires, como un porteÑo más, como un porteÑo que trabaja y se gana el pan. Si no, sería muy artificial. Para eso andate al Hilton de Acapulco., dice, casi ofendida. .¡Y eso es lo que voy a hacer!., reclama Enzo, uno de los jubilados, que se retira de la excursión un poco violentamente (suponemos que rumbo a Acapulco). En cambio Helmutt, el austríaco, le quita los papeles de la mano a González entusiasmadísimo y sale corriendo.


El resto, para no ser menos, también nos disponemos a realizar nuestras respectivas tareas. Aunque en principio me sentí un poco sorprendido en mi buena fe, confieso que la experiencia no deja de ser disfrutable: es un poco como volver a la juventud, a los teimpos en los que todos éramos cadetes o guardias de inmobiliaria, en los que el trabajo no era tanto una obligación sino un medio de ahorrar dinero para nuestras vacaciones y no como ahora, que paso mis vacaciones haciendo de cadete. Paradojas del destino. ¿No es el cadete, además, un vagabundo a sueldo (bueno, no en este caso)? Apuro el paso, porque me cruzo con el buchón de Helmutt que ya está volviendo a la oficina. Se ve que terminó con sus depósitos bancarios; le grito .no te apurés tanto, flaquito, hay un ritmo para hacer las cosas.. Ya veo que este nos va a hacer quedar mal al resto.


Nuevamente en la oficina, nos encontramos con Silvia y le comentamos que esta idea nos ha parecido altamente disfrutable, y si es que tiene más trámites para nosotros. Por algún motivo parece contrariada. .Vamos a ver, vamos a ver., murmura.


Ya en el modesto departamento de Silvia, un dos ambientes algo percudido en Monserrat .sin aire acondicionado, lamentablemente- nos espeta: .Tengo que pedirles disculpas. Hasta ahora esto no ha sido muy auténtico. O sea, los cadetes no andan disfrutando soÑadoramente de sus trámites. Sudan y putean y como mucho se van a fumar porro a la placita antes de volver. ¿Por qué no quedarse aquí? Después de todo, ¿qué es más porteÑo que quedarse en casita? Aparte está el tema de la inseguridad..


Nos miramos con un brillo travieso en los ojos. ¿Por qué no, por qué no? ¡Pasar la noche en lo de una cincuentona desconocida! ¡Será casi como un pijama party! Decidimos pedir una pizza y tal vez alquilar algunos DVDs. .A mí me gustan las de Scary Movie., dice Elena pícaramente.


.No, pizza no, yo no tengo plata y no quiero andar mendigando., dice Silvia, disgustada. Hay un poco de fiambre viejo en la heladera, y como no tengo cable vamos a ver Tinelli. ¿Qué es más Auténtico que ver Tinelli comiendo fiambre, y sola como un perro?., exclama mirando un punto indeterminado en el espacio.


Helmutt aplaude, porque ha escuchado mucho hablar del tal Tinelli. Parece que en Austria es una leyenda. Osvaldo, el otro viejito del grupo sonríe: .¡Me encanta el fiambre, en casa no me dejan comer por la presión!.


Silvia lanza un grito escalofriante y empezamos a creer que esto no es parte de la excursión. Ya adentro de su cuarto, que tiene mucho olor a húmedo y la persiana baja y rota, nos dice .O sea, ustedes no entienden, el verano es en Buenos Aires, acá adentro, acá, acá, no afuera donde el lobo es el lobo del Hombre, donde el clima es áspero y las enfermedades nos acechan, afuera es Malo, y me refiero a .afuera de este cuarto., afuera están ELLOS, ELLOS me quieren llevar, por favor, vengan porque la excursión sigue por acá, no afuera, la excursión es Buenos Aires, ¿y qué es más porteÑo que el cuartito de un departamentito, con la puerta cerrada herméticamente?., para luego meterse abajo de la cama.


Minetras Helmutt, Elena y la parejita hacen esfuerzos por apretarse bajo la cama, entiendo -con los pelitos de la nuca erizados- que tal vez sea el momento de retirarme, así que le deseo buenas noches a todo el mundo y salgo de la habitación. Lo último que veo es a Silvia bajo la cama, llorando y forcejeando para meterse en un zapato. Los demás la imitan. Yo, afortunadamente, todavía no estoy tan loco.


Aparte me quiero ir a dormir temprano, González me dijo que maÑana trate de estar puntual.


Miren, en el verano del AMor, DJ P. se viste íntegramente de blanco (una especie de catsuit abierto en el pecho hasta el ombligo y muy apretado, especialmente en la entrepierna) y casualmente te pone 3 cantantes vestidos de blanco (genial), primero Roberto Carlos con .Amada Amante., luego el gran Barry Manilow con .I can*t smile without you. y por fin Andy Williams con .Moon River., melositud sin límites para lubricar tu piel bajo este sol que arde, ay ay ay, DJ P.pedazo de paparulo, te tiraste el juguito de la empanada en el catsuit, ay ay ay, y hay que devolverlo y eso no sale con nada, ay ay ay, te voy a matar.


Post original

No hay comentarios.:

Publicar un comentario