jueves, 24 de abril de 2008

¡Entrevista al .Chacal de los Pastizales.!





Mirar a los ojos de este hombre, peón rural, 62 aÑos y uruguayo, absoluto responsable de la quema de pastizales en Entre Ríos que en este momento amenaza acabar con nuestro modo de vida, hiela la sangre. El hecho de que la entrevista se realice custodiado por diez guardias armados hasta los dientes en el interior de una celda inexpugnable .y construida especialmente para contrarrestar los poderes del reo en un material ignífugo: hielo- no me hace sentir más seguro, ni por mí, ni por mis hijos, ni por la seguridad del resto de los argentinos.


El .Chacal de los Pastizales. sonríe con sus afilados incisivos y me pregunta si le traje lo que me pidió. Le contesto .sin atreverme a mirarlo a la cara- que lo traje, pero que sus pedido (dos trozos de pedernal y un puÑado de paja seca) me fue confiscado a la entrada. .Además, ud. Intentó engaÑarme, yo no sabía que con eso se podía hacer fuego. .protesto con un hilo de voz menos grueso de lo que me gustaría. El Chacal sonríe con cinismo, aunque sus ojos me atraviesan jurando alguna represalia.


.Quemé mi primer pastizal a los 4 aÑos, bo., me cuenta sin visos de arrepentimiento. .Era botija, allá en Tacuarembó, y mi vieja tenía un pastito en una maceta. Descubrí que si le echaba el líquido que mi abu tenía en su eterna petaquita y después le tiraba un fósforo, se hacía un fueguito de lo más lindo. Así que lle fui quemando caasit odas las macetas. Eso sí, ligaba cada chancletazo….


Luego, vinieron las quemas de césped en el campito de deportes de la escuela, pero ahí ya empezó a usar thinner y kerosene, material para cuya compra ahorraba todos los meses. .Llegué a repartir diarios para comprar material inflamable., cuenta el Chacal a quien es imposible imaginar como un niÑo inocente .con la moÑa revuelta., tal es la maldad que exuda su siniestra silueta. .Al principio lo hacía solo para disfrutar del espectáculo del fuego. Luego, empecé a regocijarme en las lágrimas y convulsiones de mis compaÑeritos y las maestras, con el humo que largaban mis quemas..


Al terminar la secundaria ya había quemado 5.000 hectáreas aquí y allá y producido más de 450.000 cm cúbicos de humo, siempre según sus cálculos personales. Intentó entonces trabajar de quemador profesional de pastizales, pero .me querían controlar demasiado. No me dejaban que quemara todo lo que yo quería. Además, los patrones venían pensando en utilizar otros métodos menos nocivos, aunque más caros, guiados por su tonta conciencia ecológica., gruÑe el Chacal con desprecio por el responsable accionar de sus patrones, desprecio que a lo largo del reportaje demuestra por todo lo bueno, lo recto y lo bello.


En el aÑo 1965 realizó su primer .experimento.; con sus ahorros (producto de los chantajes que realizaba a sus sucesivos patrones, amenazándolos con quemar muchos pastizales si no le pagaban lo que pedía) compró un pastizal de 7.000 hectáreas y lo incendió de cabo a rabo; gracias a sus previuos estudios de los vientos de la zona, calculó a la perfección la dirección que tomaría al humo producido, logrando envenenar por 12 horas a la totalidad de la población del pujante pueblo de Sauzales Blancos. .Los botijas, las minas, los paisanos, taban todos verdes por la falta de oxígeno., ríe socarronamente el criminal, llenándome de indignación. Luego, como la organización SPECTRE de los films de James Bond, amenazó al pueblo con volver a cubrirlo de humo si no le pagaban 100.000 dólares.


Mantuvo así a Sauzales Blancos bajo su férula durante unos siete aÑos, y armó un pequeÑo feudo. Las doncellas del otrora apacible poblado uruguayo estaban obligadas a ser desflrodas por este verdadero Drácula de las cuchillas orientales; hasta que azares de la política nacional (su chacra fue ocupada por una célula tupamara) lo obligaron a emigrar a la otra orilla.


Pasó los siguientes aÑos dilapidando la fortuna que había logrado traneferir a los bancos argentinos, realizando quemas privadas para su propio solaz y entregándose a los vicios más aberrantes. .De esa época no recuerdo casi nada, pero debo haber quemado unas 300.000 hectáreas en diferentes provincias del país. Hasta que se me acabó la guita..


Entonces llegó una buena mujer que creyó ver algo bueno en él. El .Chacal. pareció apaciguarse y empezó a trabajar como peón en un criadero de truchas. .Lo más lejos posible de las quemas, para no tentarme. Y pasaron aÑos de tranquilidad… Hasta que el dueÑo del criadero decidió incorporar un ahumadero.


.El humo, mezclado con el olor a trucha, hizo que despierte la Bestia que llevaba aÑos dormida., confiesa el Chacal con sus llameantes ojos perdidos en la lejanía. .Dejé a mi mujer y me presenté a trrabajar para criadores de ganado, seguro de encontrar una oportunidad para volver a quemar pastizales.. El Chacal suspira y, disimuladamente, empieza a frotar con sus manos una ramita parada sobre un colchoncito de ramitas secas. Uno de los guardias recacciona a tiempo y se la quita.


Su personalidad avasalladora y su completa falta de límites morales lo convirtieron pronto en el líder de la peonada, y terminaron por colocarlo en el verdadero Poder tras las Sombras, sojuzgando al productor agropecuario dueÑo de las tierras. A pesar de los excelentes salarios pagados por su Patrón (que incluso impulsa a los peones a llevar a sus hijos a trabajar con ellos, ya que sacrificando un par de aÑos de escuela pueden juntar el dinero suficiente como para estudiar en Harvard), el Chacal se dedicó destructivamente a quemar la producción de su propio campo, ya que lo que la gente no sabe es que la región no estaba dedicada al pastoreo sino al cultivo de finas hierbas (ciboulette, romero, salvia) destinada a locales de Haute Cuisine de Bs. As.


.Y decidí jugarme a la obra de mi vida., dice el Chacal con ojos llameantes. .Esta vez quería producir llamaradas de centenares de alto, y una nube de humo que cubriera la totalidad de Sudamérica, acabando con toda la Vida a su paso. Y empezando por esos porteÑos tilingos, que me caen mal.. De nada sirvieron los ruegos de su Patrón, que llegó a abrazarse a su pierna y a prometerle que le triplicaría su ya jugoso sueldo si abandonaba este plan diabólico; el Chacal utilizó a su Patrón (excedido en grasas) como combustible para iniciar el aquelarre. El resto es historia conocida.


.Desfortunadamente mi Némesis, el juez Faggionatto Márquez, hombre sagaz e intachable que está tras mi pista desde hace aÑos, tal como el inspector Gerard perseguía a Fantomas, y puso fin a mi carrera de Destrucción…., murmura con los ojos inyectados de sangre por el odio.


.Por ahora., murmura perversamente, mientras me arranca los botones de cobre y los entrechoca intentando sacarles chispas. Un guardia reacciona y lo duerme con su Taser, y el Chacal cae murmurando promesas de venganza, de Apocalipsis y de un planeta cubierto de un humo negro y denso, del cual caen cenizas, lluvia ácida, ranas y peces.


Me alejo de la unidad Penitenciaria convertido en otro hombre; un hombre que ha visto el Horror, encarnado en el cuerpo del Chacal de lso Pastizales. Esta noche, y maÑana también, tendré pesadillas.


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