(Gana el FA, y Malvín debe insinuarle a Enheduana que conoce su secreto para chantajearla)
-¡Muere! ¡Sabedlo! .gritó Enheduana, poseída, mientras impulsaba el puÑal el hacia atrás, antes de lanzarlo hacia mi pecho.
-Como quieras, bo. Marilyn.
Enheduana parpadeó, perpleja, por unos segundos. Luego, a lo largo de un segundo y medio, las pupilas de los ojos se le dilataron, la quijada descendió involuntariamente, el párpado sufrió un espasmo, dio un respingo a lo Shemp Howard, lanzó un resoplido, y, por fin, bajó el puÑal.
-¡Suéltenlo! .ordenó, con los labios temblorosos.
-Pero, Enheduana. ¡Intentó burlarse de Inanna con una tablilla falsa! .protestó la muchacha que había adoptado el nombre de Shamhat, la prostituta sagrada.
-¡Obedézcanme! ¡Sabedlo! .gritó, roja de furia.
Las chiquilinas me soltaron. Enheduana, disimuladamente, escondió de vuelta el mechón rubio en su tocado, y me miró con ojos homicidas. En esos segundos de duelo facial adiviné el frágil trasafondo psicológico de la niÑa. Pude ver, casi como si estuviera allí, una infancia triste de clase alta, una adolescente inteligente y solitaria, desesperada por llamar la atención de su padre, tal vez un sub-CEO de Nokia o el dueÑo de una cadena de saunas; los flirteos con la anorexia o el robo en centros comerciales, las entrevistas con el psiquiatra y por fin, el terrorismo sumerio como forma de autoafirmación; a pesar de que había estado a punto de matarme, me dio pena.
-¿Qué quieres, nuevo? .me increpó, desafiante.
-Hablemos en privado, bo.
Enheduana hizo un gesto, invocando a la terrible diosa Inanna en su Ciclo de retiramiento a un Costado, y las botijas se alejaron. Shamhat nos echó una mirada suspicaz.
Hace meses que no hablo con un serrr humano .excepto las mujerrres expertas en diversas técnicas sexuales que la Secrretarría de Derrechos Humanos me envía cinco veces porrr semana como .Visita Sanitarrrria., perrro no cuentan; ni siquierra en los momentos de éxtasis de placer más intensos, a veces siete u ocho porrr visita, puedo olvidar que se trrrata de frrrías profesionales- y puede que me esté volviendo loco. Es cierrrrto que el .Calabozo de Aislamiento de los Condenados”, en nuestrrro prrrrogresista país, incluye televisión, airre acondicionado, Internet con wi-fi, frrrrigobarrr, la doméstica me deja el diarrrio en la cama todos los días con un bombón de dulce de leche y la toalla plegada en forma de muguete o .lengua de vaca., la flor nacional de mi país (una de las plantas más venenosas del mundo), y puedo hablarrr porrr teléfono a cualquierr lugar del planeta; perrro ni siquiera las noches de .jueves con amigos., con asado de arrenque y vodka (una conquista del sistema penal finés de 1987) logran hacerrrme sentir acompaÑado.
La oscurrrrridad de este amplio rrrrecinto de trrres ambientes también es agobiante, aunque sólo la vivo porrr las noches, cuando duermo. La espectacularrrr vista de mi ventana, desde donde se aprecia el bellísimo Golfo de Helsinki, no llegan a aplicar mi sensación de claustrrrrofobia.
¿Serrrá porrrque sé que moriré en pocos días? ¿Serrrá que yo, Rune Kankkunen, estoy perrrcibiendo de antemano el frrrío toque de la muerte? ¡Cómo quisiera estarrrr otrra vez en Montevideo, la ciudad donde aprrrendí a querrrrer, donde pasé de serrr una máquina de matar a un ser humano! ¡Cómo quisierra recorrer la Ferrria de Trrristán Narrrvaja, tomarme un .Medio y Medio. en el Mercado del Puerrrto o pasearme porrr Durrrrazno y Convención!
Porrr salvar a ese lugar, a ese pueblo, de las garras de Sinter Klass, el .Espíritu Maligno de la Papelerrra., he sido condenado a muerte. En treinta y seis horrras los guarrrdias me llevarrrán, me darrrán una opípara cena y luego serré sentado en un sillón masajeadorrrr. El .humanista. Ministerrrrio de Justicia de mi país ha diseÑado este sistema, que hace que los músculos del cuerpo se relajen al máximo. incluyendo el corazón, que deja de latirrrr por relajamiento.
Perrrro tengo una esperanza; a pesarrrr de que no tengo ninguna noticia de él (¿cómo tenerrrrla, bajo este brutal aislamiento?), a pesarrrr de que en el breve perrríodo en que lo conocí intenté matarlo una docena de veces y luego prácticamente no crrruzamos palabra, algo me dice que Malvín está porrr aquí. Y que no dejarrrá que sea víctima de una injusticia.
Cuento contigo, herrrmano.
Enheduana pasó del escepticismo total a una mirada de esperanza. Comprendió, además, que yo no era un enemigo sino un aliado. Ella necesitaba mi sofisticado plan, y yo necesitaba su influencia como encargada del trabajo en la Imprenta de la Prisión.
La .Imprenta., claro, era un enorme horno de barro, donde se cocinaban las tablillas de arcilla, y los libros en forma de pelota, así como ladrillos para los trabajos de albaÑilería en la prisión (aunque en su mayor parte estaba construída con Durlock©); era un trabajo duro, pero a pesar de su delicada contextura, Enheduana, en su condición de experta en cultura sumeria, dirigía los trabajos con mano firme y constantes invocaciones a la terrible diosa Inanna. Por supuesto, ella era la encargada de elegir a sus colaboradores. Entre quienes, a partir de ese día, estaban un servidor. Y Markus Vainionpä campeón de guitarra de aire y parte esencial de mi plan.
Faltaba, claro, una pieza importantísima: la colaboración de .Bjö, un misterioso joven de Reykyavik que había traducido ilegalmente los Eddas de Snorri Sturlusson, un crimen terrible en Islandia, casi tanto como intentar tapar un géyser. Los islandeses son reservados por naturaleza y no desean que el resto del mundo se entere del contenido de su literatura clásica.
Como en Finlandia no hay extradición, Bjöfue condenado a cumplir su pena en Finlandia; lo necesitaba para falsificar los DNI en forma de cilindro que usaríamos en nuestra fuga. Enheduana anotó su nombre en su tablilla, con caracteres cuneiformes.
-Bjöshe va, shorugua. MaÑana cumple shu condena .murmuró una voz de rata a mis espaldas.
Mis puÑos empezaron a palpitar de nuevo, con mi contundente físico listo para asaltar al .argenti. que por poco había logrado que la Banda Sumeria me liquide. Pero, entre los relámagos de furia que nublaban mi entendimiento, distinguí que lo que me decía era importante.
-Disculpame por escuchar tu charlita, disculpame. .sonrió cínicamente Diego Ariel- Shupongo que no les importará. ¡Shomos socios, shomos! Shi no she me puede escapar algún chisme frente a los guardias. -mi cuerpo se lanzó solo hacia delante, poseído por la furia homicida, pero Enheduana me detuvo- ¡Epa, epa, no te pongás cabrero, no te pongás! Hay coshas más importantes que hasher, como ver qué hashemos con el traduttore, ¿no?
-Si deseas que el .argenti. degüa otro prisionero .se ofreció a hacerlo espontpáneamente- y le carguen el muerto al islandés, para que le alarguen su condena, vota FU.
-Si deseas fabricar con ayuda de Enheduana una traducción del poema de Beowulf, clásico de la literatura de las islas britanicas en la celda de .Bjork., para que le alarguen su condena, pero arriesgarte a que éste te tome odio, vota FA.
-Si deseas dejar libre a .Bjö y no arrastrarlo en esta peligrosa aventura, vota NI.
-Si deseas que el .argenti. degüa Bjö-él mismo se ofreció a hacerlo, como otra alternativa-, para que lo envíen a la enfermería de la prisión y aprovechar su convalecencia para forzarlo a falsificar los DNI, vota BLOSOSBLOGOLSOBLOGSOGO
(Esta historia continuará)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario