jueves, 14 de diciembre de 2006

.TRAMPA DE PAPEL., Capítulo 3: .Agujero de Gusano.





(Por aplastante mayoría, gana la opción FA, y Malvín debe romper el piletón)


No tenía opción. Tomé la bolsa y, con todas mis fuerzas, la hice chocar contra el piletón. Afortunadamente los frascos de farmacia antigua que contenía la bolsa eran magnéticos; el magnetismo, esa misteriosa fuerza de la naturaleza, es lo único que afecta el adamantium, el material del que estaba constituido el receptáculo.


Los lubolos, sin salir de su sopor, detuvieron su ataque al percibir el lento resquebrajarse del piletón. ¡Aproveché esos dos segundos de changüte; para meterme adentro de mi propia bolsa (que afortunadamente estaba recubierta de plomo, el único aislante eficaz contra el .líquido de papelera.)!


Desde adentro escuché una explosión, el ensordecedor sonido de un maremoto. y gritos. Gritos desgarradores, acompaÑados del sedoso frufrú de la piel de los desdichados cayéndose a pedazos. En el interior de mi bolsa, pensé en que de nuevo estaba en guerra, una guerra diferente, y que para librarla debía aniquilar no sólo a mis enemigos. Lloré, mientras mi bolsa era sacudida por los oleajes radiactivos.


Cuando el rumor de chapoteo y gritos terminó, asomé la cabeza. El espectáculo era desgarrador. Cientos y cientos de cadáveres despellejados, con el rostro congelado en un escalofriante grito de horror alfombraban el centro de elaboración de .pasta base. de papel. Algunos cadáveres, movidos por un reflejo nervioso, continuaban marcando la .marcha camión., a manera de siniestro .Réquiem..


Sólo una seÑal de vida se percibía en el recinto: La .Mama Vieja., subida al .tablado. desde donde dirigía a los lubolos, miraba azorada la escena; luego lanzó un alarido invocando a Jemanjá y a Oxún, y lanzando una bomba de humo con aroma a sudor y caldo de gallina negra, se lanzó a través de una salida de emergencia.


Con la rapidez del rayo, corrí tras ella (no sin antes llenar unos cuantos frascos de la bolsa con líquido de papelera que burbujeaba en algunos charcos) mientras pensaba qué sería de mi querida Wanda.


He conocido los horrores de la guerra. He salvado al mundo de la dominación .argenti.. He colaborado para la creación de la .Uruguayidad.. Sin embargo, esta vez estoy asustada.


La Evangelina está furiosa. Uno de sus despreciables .argentis. no da seÑales de vida. Algo me dice que es cosa de Malvín, y eso no me tranquiliza. Ahora la gurisa nos obliga a ponernos en fila.


-¡Si le pasha algo a uno de mis hombres, che, boludo, esteeeeee, te juro que la van a pashar mal, la van a! Esteeeeee.. ¡Vo, vení, che, boludo! .ordenó la terrorista al Washington Roos, compaÑero mío del Departamento de Recurtsos Humanos.


-¡No me mate, por favor! ¡No me mate! .gimió el Washington.

-Nooo, boludo, che, cómo voy a hacer eso .dijo la Evangelina mientras le volaba la cabeza de un tiro; es característico de los .argentis. decir una cosa y luego hacer otra, como una de las 10.000 formas que tienen de poner en práctica la trapacería y la falsedad. -¡Esto es como escarmiento, che, boludo; a menos que aparezca, esteeeeeeee, el infiltrado que anda matando a mis pibes, voy a matar a uno por hora!


La perra .argenti. me miró, para agregar: -Vó no te preocupé, che. Vó NO vash a ser la próxima.


Mis minutos están contados. Malvín, Malvín. ¿Dónde estás?




Corría por un pasillo completamente a oscuras, pensando en que la Mama Vieja tenía un excelente estado físico para su edad (vieja), aunque también existía la posibilidad de que el abuso de la grapamiel hiciera mi carrera mucho más dificultosa de lo normal.


Intenté detenerla con mi arma de juguete (gritando .¡Bang! ¡Bang!. lo más parecido posible), cuando tropecé con un obstáculo traicionero y di una vuelta carnero en el aire, para terminar sentado sobre una especie de butaca.


El golpe no hubiera sido tan doloroso de no estar completamente desnudo, pero mi atavío actual se la tomaba conmigo, especialmente en la parte de abajo. Sentía que a mi alrededor todo se movía. Decidí respirar hondo para retomar la carrera.


Sin embargo, todo se seguía moviendo. Volvía a respirar hondo, y nada: ¿sufriría acaso del flagelo del .vértigo paroxal benigno.? Reflexioné que era el caso de mareo más extraÑo que había sufrido en mi vida, ya que las cosas no me daban vueltas, sino que parecían irse hacia atrás.


¡No había tal mareo! ¡Efectivamente, mi asiento estaba avanzando a toda velocidad! De pronto, salí del pasillo, para entrar en un recinto iluminado con bombitas de colores, y comprendí todo: ¡Estaba a bordo de una extraordinaria reproducción de .El Gusano Loco., del Parque Rodó, que el arquitecto Washington Pocitos (conocido como .el Federico Fellini uruguayo de la arquitectura.) había rediseÑado como transporte interno de materiales!


¡El pesadillesco aparato subía y bajaba cada vez más rápido, entrando y saliendo de diferentes túneles donde se veían grotescos monigotes que representaban a los personajes más grandes de nuestra patria: Wimpi, Horacio Quiroga, Fernando peÑa, Aquiles Fabregat, Tabaré Gómez Laborde, Carlos Gardel, acompaÑados por audios enloquecedores y alucinantes! ¡Por momentos creí que esto era sólo un efecto del delirium tremens y que pronto despertaría en la mesa de alguno de los bares del Mercado de Montevideo!


Entonces volvía a la realidad al divisar a la Mama Vieja, que huía de mí a toda velocidad, a bordo de otro Gusano Loco. Cuando me vio, lanzó una serie de insultos. Pero no en castellano, ni siquiera en algún dialecto afrouruguayo. sino en finlandés, que reconocí debido al curso obligatorio de finés al que debíamos asistir todos los empleados de Botnia.


Decididamente, había algo podrido en Helsinski.


-Si decides preparar una especie de bomba con .líquido de papelera. para que el Gusano Loco corra a 300 km/h y alcance a la Mama Vieja, vota FA.

-Si decides tomar los controles individuales del gusano y desviarlo por uno de los múltiples túneles que se abren ante ti, para ver si puedes llegar hasta donde están los terroristas y atropellarlos, vota FU.

-Si decides tirarte del Gusano, completamente desnudo, y probablemente hacerte crosta, vota NI




(Esta historia continuará)


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