viernes, 1 de diciembre de 2006

.TRAMPA DE PAPEL., Capítulo 1: .Adán Montevideo.





El fondo de mi vaso de grapamiel me devolvió la imagen distorsionada de mi rostro y, riéndome para mis adentros, pensé que mi cara real debía ser aún más monstruosa.


Desde que la Wanda y yo habíamos reiniciado la civilización haciendo estallar el .Gasómetro. contra las termas de Colón había pasado mucho agua bajo el puente; Uruguay se había convertido en primera potencia mundial, la papelera de Botnia, ya sin la artera obstrucción de los .argentis. había sido concluida y se había convertido en la maravilla arquitectónica más maravillosa de todos los tiempos (El afamado arquitecto Washington Winston Pocitos había diseÑado la planta de tal modo que podía recorrerse como una pequeÑa réplica de Uruguay: el Ala Sur representaba el Parque Rodó, el Ala Este era un Punta en miniatura y en el Ala Norte los ingenieros trabajaban en pequeÑas casitas de aldea de pescadores).


Ah, y la Wanda (a quien conocí bajo el disfraz de un viril recluta llamado Wilson Washington) me había abandonado.


Entregarme al paraíso artificial de la grapamiel fue sencillo; tolerar que el único trabajo que conseguí -luego de ser dado de baja del ejército por mala conducta .fuera como guardia de seguridad en la papelera fue un golpe a mi orgullo. Especialmente porque la Wanda trabajaba allí como jefa del Departamento de Relaciones Humanas. Por suerte tuvo el tacto de no ser la encargada de entrevistarme.


Y allí estaba yo, en la fiesta inaugural de la planta, preguntándome .entre grapamiel y grapamiel .si la vería. Tal vez sólo sería cuestión de hablar una vez más, si podía tragarme mi maldito orgullo y pedirle perdón por mi testarudez: tal vez, pensándolo bien, su teoría era posible. Tal vez Gardel no era uruguayo.


-Hola, Malvín, bo.


La Wanda estaba preciosa en su traje típico finlandés que la empresa obligaba a usar a sus empleados bajo amenaza de despido; y el gorro de Papá Noel (que ya se sabe que es finlandés) destacaba su mirada sensual e inteligente. Intenté decirle algo, pero la barba postiza de Papá Noel (que la empresa había reservado como toque distintivo para los encargados de seguridad) se me metió en la boca, y mis palabras (.qué hace, bo, gurisa.) salieron pastosas y confusas, escuchándose algo así como .ah, veo que te divierte verme convertido en un matón disfrazado bajo tu férula despiadada, reite, reite, perra, ah, y Gardel es más uruguayo que el postre Chajá, tomá para que tengas..


La Wanda se puso pálida y se fue de ahí sin decir una palabra; intenté explicarle el malentendido, pero al buscarla me choqué con Washington Obdulio, un afeminado yuppie del departamento de marketing, que volcó su cóctel de grapamiel con trozos de chivito canadiense sobre mi traje.


-¡Maldito estúpido, bo!

-Perdoname Malvín, bo, de pronto igual te viniste medio brusco, ¿no?


No le di la trompada que se merecía porque todavía necesitaba el trabajo, y me fui corriendo al baÑo, para ver si conseguía limpiar mi traje; la estricta ética laboral finlandesa castigaba hasta físicamente los daÑos al material proveído por la empresa; en el camino al baÑo me choqué con una gurisa muy guapa, que me resultaba conocida.


Me quité todo el traje, quedando completamente desnudo, excepto la barba y el gorro (la empresa nos lo prohibía .para no romper la ilusión de los niÑos.) e intenté limpiar los trozos de chivito canadiense del traje. Cuando me harté (los pedacitos de carne estaban totalmente impregnados al paÑolenci del traje) decidí que saldría de allí mismo y le escupiría mi renuncia en la cara al Jefe de Personal.


Y al asomar la cabeza recordé quién era la gurisa.


Lo comprendí al ver que se había quitado el traje sastre y se encontraba en bikini, sosteniendo un cartel (al revés) que decía .No a las Papeleras.. Y terminé de entenderlo al ver la bomba atada a su cintura, la ametralladora que sostenía apuntando al grupo de invitados, secundada por un grupo de diez miserables .argentis. armados hasta los dientes que se habían colado en la fiesta; ¡Los ochenta asistentes a la fiesta (casi la mitad de la población uruguaya!) estaban en manos de Evangelina, la terrorista “argenti” más buscada en todo el planeta!


Y entre ellos, la Wanda, bo.


Si decides salir completamente desnudo, disparando a quemarropa con tu arma de juguete (proporcionada por Botnia .para no romper la ilusión de los niÑos.), vota FU.

Si decides meterte, completamente desnudo, por el túnel de ventilación que sale al baÑo, aunque no tienes idea adónde va ni si se puede respirar, vota FA.


(La votación será vía comentarios, para que sea transparente)


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