A continuación, un estudio crítico de indignados que dejan mensajes en a la radio:
.¡HASTA CUáNDO! ¡HASTA CUáNDO!.: éste indignado, que finaliza sus discursos con esa interjección, parece llamar con la convicción de que las iniquidades humanas tienen una fecha de vencimiento, y lanza esa pregunta retórica en busca de la respuesta; por lo general da la sensación estar con el agua al cuello, al borde de un precipicio o acorralado por un león, o tal vez hundido en las tres situaciones simultáneamente (si es que eso es posible); en realidad, se trata sencillamente de un ama de casa. O de un jubilado. Que probablemente esté con el agua al cuello.
.ESTO NO DA PARA MáS.: Este indignado vendría a responder indirectamente la pregunta de .¡Hasta cuándo! ¡Hasta cuándo!.. .Esto. se refiere a una situación x, a la que podría referirse (o no) el indignado anterior; .No da para más. estaría estableciendo el aquí y ahora como el .cuándo. inquirido (o no). Lo angustiante de esta declaración es que no se aclara cómo se implementaría el fin de la situación x. ¿Está el hombre clamando por una revolución, o su hermanito preadolescente el linchamiento? ¿Está anunciando el Fin de los Tiempos? ¿El Apocalipsis? ¿El Ragnarok? ¿Simplemente está explicando que está medio podrido de algo, situación por cierto bastante más insignificante que la que expresa la frase?
.ESTE PAíS DA PARA TODO.: A pesar de las apariencias, este personaje no está contradiciendo al Sr. .Esto no da para más.; se trata de una frase hecha sarcástica, en la que pueden entrar todas las situaciones irregulares de las que .este país. (se referiría a la Argentina) sería productor privilegiado y exclusivo, desde un hecho de corrupción a una protesta callejera.
EL LECTOR: A este indignado la indignación lo rebosa tanto que está convencido de que si llama a la radio terminará diciendo una sarta de incoherencias . cosa que por otra parte es absolutamente cierta, prestando atención al resto de los especimenes .por lo que se prepara un discursito, muchas veces conteniendo ironías aguachentas al estilo de .somos el país de esto y lo otro., y lo lee con voz monocorde. Su intervención es deplorable: no hay nada menos creíble que la indignación leída.
.A Mí EN LA ESCUELA ME ENSEÑARON QUE..: Este debe ser uno de los indignados más reaccionarios; sólo un troglodita propondría como línea de conducta algo que aprendió en el período más infausto de su vida: el ciclo escolar (por lo menos para los que tuvimos la suerte de no hacer la colimba!). Por otra parte, la ficción de la que suele partir este involuntario sofista es que en la escuela le enseÑaron cosas como .robar está mal., .cortar las calles está mal. o, si lo apuran un poco, tal vez que .robar cable es delito.. Si mal no recuerdo, a mí en la escuela me enseÑaban más bien cosas como el Análisis Sintáctico, que por otra parte maldita sea si recuerdo de qué se trataba, pero eso ya es materia de otro artículo.
.YO LE PREGUNTARíA AL SEÑOR XXX SI..: Indignado contra alguien en particular, que puede ser un ministro, un personaje de la farándula o alguien que acaba de ser entrevistado, este espécimen desea hacerle una pregunta retórica (por ejemplo .si estaría a favor de las garantías constitucionales si una banda de niÑos de nueve aÑos violaran s su hija.), pero en realidad no se anima; por eso formula la pregunta en potencial, esperando que alguien más valeroso haga propia su barrabasada y se la espete al personaje en cuestión.
.Sí, PERO NO.: Este contradictorio indignado arranca diciendo que algo le parece bárbaro, para luego aclarar que le parece pésimo. Por lo general se refiere a protestas populares, las cuales apoya con todo fervor (porque .esto no da para más.), pero que no le parece bien que se hagan en la calle, ni haciendo mucho ruido ni en horarios de estudio o laborales o utilizando recursos ajenos, o faltandole el respeto a las autooridades; y remata aclarando este comprometido apoyo a las revueltas estudiantiles pidiendo encarecidamente que los muelan a palos. .Sí pero No. no abandona sus principios revolucionarios, y apoyaría con espíritu casi trotskista una manifestación política que la gente hiciera completamente inmóvil, muda, por separado, en su casa y sin poner la música muy fuerte.
Seguiría, pero ¡esto no da PARA MáS!
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