Escribe el Lic. Isaías Baralt, crítico enológico desocupado.
lotomosinsodaporqueasipegamas@ubbi.com
.Hola, pido al enólogo compulsivo Isaías Baralt si puede hacer su crítica enológica de Armin Meiwes, el canibal de Rotenburgo. Gracias.. (Pablo)
A pedido del lector, damos satisfechos nuestra benevolente anuencia por el relanzamiento de El Caníbal de Rotenburgo, un vino que despertará polémica en los círculos enológicos más tradicionalistas y atados a las leyes que penalizan el homicidio acompaÑado de antropofagia.
Ya desde el exterior podemos apreciar el color contundente y sonrosado, un poco poceado, del vino de la bodega Meiwes, y percibimos en seguida el aroma a frutos rojos, los arándanos, los papándanos, las moras, guindas y boysenberry, anche un touché de plátano, producto de la carne humana con que fuera alimentada esta cepa (.el hombre blanco, bien cocido, tiene gusto a banana., rezaba un viejo adagio de los caníbales del Pacífico Sur).
Como todos los vinos criados en el valle del Rhin, se trata de un vino afrutado, joven . aunque se está quedando calvo – y fácil de tomar, aunque se sabe que sin los recaudos apropiados es un vino que puede degustar al propio catador. Se recomienda acompaÑarlo de un arma, por las dudas. Es conocida, dato al margen, la preferencia del vino de marras de acompaÑarse a sí mismo con algún plato casero, conformado por algún vecino, algún compaÑero de trabajo, y mayormente algún desconocido contactado en la red de redes.
Un vino, en fin, apasionante y un poco desagradable . miren esos dientes rebosantes de petulancia . cuyo background, si bien poco edificante, nos aporta alguna que otra enseÑanza, como aquel viejo gimmick de vaciar los psicofármacos con que los regentes de la clínica de desintoxicación donde nos hospedamos momentáneamente intentan embotar nuestro jolie de vivre en el café de nuestro cancerbero de turno . que ensucia con su poco profesionalismo, anche cierta actitud autoritaria, la noble profesión de la enfermería . para luego, no zampárnoslo como hiciera el vino de la bodega Meiwes, sino largarnos a las calles con la esperanza de encontrar algún almacén atendido por un anciano que oponga poca resistencia a nuestra pretensión de catar todos los vinos de su estantería (actividad indispensable para nuestra profesión, pero que cierta pacatería, cierto exceso de corrección política imperante en la actualidad, nos han valido nuestra penosa situación actual).
Cheers! Miren, la evolución de los anteojos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario