viernes, 26 de mayo de 2006

¡CRíTICO ENOLóGICO VA AL RESTAURANTE MáS CARO DE LA CIUDAD Y POR POCO SE MUERE DE HAMBRE AHí MISMO





Escribe el Lic. Isaías Baralt, crítico enológico desocupado.

lotomosinsodaporqueasipegamas@ubbi.com


Ramiro Recabarren Morris es dueÑo de un notable background como generador de epicentros de la alta gastronomía nacional; creador del concepto little food (.comida pequeÑa., o .comida chica., o .poca comida.), riza el rizo de lo que es su especialidad (porciones pequeÑas, frugales, a precios dignos de tres parrilladas completas para 6 en parrillas argentinas ubicadas en Miami) en su nuevo local Dame Todo, ubicado en la zona sur de la Capital.


Discutíamos con Nati, nuestra joven y agraciada compaÑera de escapadas gastronómicas . y nunca mejor aplicado el término .escapada., teniendo en cuenta que debimos burlar a nuestros cancerberos de la Clínica de Rehabilitación de Dipsomanías y Compulsiones Malsanas con una serie de evoluciones gimnásticas e anche pugilísticas dignas de las mejores cintas de capa y espada de Errol Flynn . aquel emprendimiento que Recabarren Morris abrió a mediados de los 80, Lo Bueno si Breve, donde las indisimuladamente pequeÑas porciones podían acabarse en tres bocados, produciendo un verdadero tete a tete entre dos sensaciones encontradas: el placer y la frustración, aunque por lo general se colaba una verdadera .convidada de piedra.: el hambre.


A ese redescubrimiento de la sobriedad . tan diferente de los tenedores libres, esos Innobles Templos del Atracamiento . siguieron Hammmmbre, Liliput y En Ruanda Están Peor, diferentes creaciones donde los platos se iban volviendo cada vez menos detectables mientras los precios, en un arranque de sublime ironía aritmética, iban creciendo proporcionalmente, y que no fueron comprendidos por el público (es de lamentar que Recabarren Morris, debido a su ya célebre amor por el ahorro, nunca haya tramitado un seguro contra incendio).


Pero hoy llega la hora de celebrar la apertura de su último local, Dame Todo, donde el vasco.anglosajón lleva su visión a una expresión insuperable; en un viejo galpón de Barracas -quisiéramos decir que .reciclado., pero la honestidad profesional ante todo .con la decoración y hasta la higiene llevadas al límite de la existencia, este verdadero artista ha reunido a un selecto grupo de profesionales, aunque profesionales de qué es el quid de la cuestión.


Obviados los entrées, las guarniciones y los picatostes, de los que como el agudo lector imaginará Recabarren Morris nunca fue muy amigo, se pasa ahora a la supresión de todo plato .postre incluido, o tal vez debiéramos decir .excluido. .y pasa, sencillamente, al cobro de la cuenta, que se hace de la forma más expeditiva posible. Es precisamente previendo la posible resistencia de la clientela a abonar los .admitámoslo .exorbitantes precios, que no parecen obedecer a otra lógica que el aspecto de los comensales y el contenido de sus billeteras, bolsillos, carteras e anche calcetines , un entrenado y expeditivo equipo .aunque, justicia es decirlo, de rostros algo patibularios .recurre a los medios a su alcance, desde amenazas a la lisa y llana violencia, para recolectar el efectivo y, cuando esto no es posible, cuentan con un reservado especial . que ellos llaman .el cuartito. donde se hace permanecer a un cliente elegido al azar hasta que sus evenuales compaÑeros de mesa se encargan de conseguirlo y abonarlo.


En nuestro caso, noblesse obligue a relatarlo, iba a ser la querida Nati la .garante. del abono de nuestra cuenta, pero ya iba a resultarnos muy difícil explicarle a la gente de la Clínica sobre los motivos de nuestra ausencia para además entrar en el complejo trámite de conseguir el efectivo exigido .en realidad pensábamos que en base a nuestra reconocida trayectoria profesional se nos indultaría el pago de la cuenta, implícito privilegio que solemos invocar ya que nuestros familiares, en un rapto de avaricia digno de Mr. Scrooge nos han inhibido de usar nuestros bienes con libertad.


Teniendo en cuenta estas circunstancias especiales nos hemos visto obligados a utilizar el gas paralizante que confiscamos a Obdulio -ese Titán de la Enfermería que oficia en ese verdadero castillo de If donde nos hospedamos de administrador frustrado de pastillas, confidente y vigía simpático y algo inoperante, muy al estilo del querido Sargento García .y que en su momento nos fuera tan útil para hacer Mutis por el foro (confío en que Obdulio nos perdonará el mal rato que le hemos hecho pasar); rociando a nuestros salteadores a diestra y siniestra, y utilizando como arma blanca el querido sacacorchos de mango de roble que me acompaÑa desde el aÑo 65 .un obsequio del Gato .logramos abrirnos paso hasta la calle, para luego huir montados en la Vespa que tomamos prestada a un repartidor de .Victoria., un simpático local de comida a domicilio ubicado en la esquina de la clínica y que .la sinceridad profesional ante todo .expende unas milanesas extremadamente aceitosas.


De nuevo en nuestra celda monacal, y saludando con bonhomía a un atribulado Obdulio .que nos mira desde la puerta intentando simular severidad y deseos de venganza .sólo queremos desear suerte a Recabarren Morris en este emprendimiento, que está a mi juicio condenado al más rutilante de los éxitos. ¡Cheers!


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