viernes, 5 de diciembre de 2008

¡Macabra desestimación de términos!





ENTRE LAS CONSECUENCIAS LA úLTIMA MADRE DE TODAS LAS BATALLAS EN ESTE BLOG -niÑofóbicos, etc.- estuvo la breve visita de los eternos imbéciles que no están de acuerdo conmigo. Pero no quería seÑalar esta insensatez -”no estar de acuerdo conmigo”- sino una curiosidad, y es que varios han coincidido en llamarme “intolerante” y “políticamente correcto” simultáneamente, lo que me ha dejado un poco perplejo.


La perplejidad ha caducado sin embargo, al recordar la imbecilidad de los acusadores por un lado, y por otro a la poca importancia que le doy habitualmente a ambas acusaciones, que me parecen vagas e irrelevantes, por no decir inexistentes. Paso a explicar por qué, no sin antes avisarle a los lectores que ya me han escuchado decir lo mismo 56.789 veces que están autorizados a mover el dial.


“CORRECCIóN POLíTICA”: El término fue acuÑado en los Estados Unidos de Norteamérica, habiendo sido gestado en los claustros universitarios. Refiere especialmente a una serie de actitudes y normas de expresión con las que se buscaba no ofender a los grupos habitualmente discriminados: negros, mujeres, homosexuales, etc. De allí vienen, por ejemplo, la expresión “afroamericano” para referirse a los negros o “significant other”, frecuente en las invitaciones a cenas o casamientos para referirse a las potenciales parejas de los invitados (decir “venga con su esposo” sería discriminatorio, ya que asumía que la persona en cuestión estaba casada y no en concubinato). Como suele ocurrir, esta suerte de “Manual de Urbanidad del Progresismo” se volvió excesiva y restrictiva, y entonces la “Incorrección Política” fue considerada una bocanada de aire fresco. Hacer chistes de judíos o machistas resultaba liberador porque SE CAGABA en este reglamento.


Hoy en día la “Incorrección Política” no es más que una pose domesticada y un ingrediente más de la mercadotecnia; luego de que series como “Los Simpsons” o “Beavis & Butthead” llevaran la incorrección a los medios masivos, no había carpeta de presentación para proyectos televisivos confeccionada por PECES GORDOS DE LOS MEDIOS que incluyera la expresión “políticamente incorrecto” entre las maravillosa prestaciones del producto. Sin embargo, millones de MIRADORES DE “SOUTH PARK” en todo el mundo siguen creyendo que la incorrección política es una forma de rebeldía.


La expresión llegó en los 90 a nuestro país y por supuesto fue inmediatamente adoptada por una BANDA DE TILINGOS QUE A LOS 30 Y PICO SIGUEN ESCUCHANDO “ROCK & POP”. Con el agravante de que nuestro país no necesita “incorrección política”. ¡Nosotros SOMOS un país “políticamente incorrecto”! Tenemos golpes de Estado, golpes de Mercado, golpes justicialistas, el partido que lo gobernará por los siglos de los siglos tenía un líder que coqueteó alguna vez con el fascismo, la gente dice “negro de mierda” sin que se le mueva un pelo, el canal de noticias más visto dice se place en insultar a los inmigrantes sin problemas, la radio de AM más escuchada canta las loas del gatillo fácil, tenemos desnutrición infantil, corrupción a granel, gente que vomita e la calle, etc. O sea, entiendo que un finlandés se hinche las pelotas de vivir en una sociedad tan mesurada y correcta. Ahora, nosotros deberíamos estar rogando por CLASES OBLIGATORIAS DE CORRECCIóN POLíTICA, sin importar un SORONGO que sea una forma de hipocresía! ¡Yo PAGARíA por un poco más de hipocresía en nuestra vida diaria!


En lugar de “Corrección” o “Incorrección” prefiero hablar de “Mala educación”, que suena un poco menos GLAMOROSO. Con esto pondríamos las cosas en su lugar.


“INTOLERANCIA”: Las acusaciones de intolerancia nunca me han importado porque este blog nunca se ha jactado de ser “tolerante”. Lo que ocurre es que mucha gente confunde ser tolerante con aceptar alegremente cualquier barrabasada que nos diga un prójimo. Decir “y, puede ser que tengas razón en eso de que a los cartoneros habría que encerrarlos en un galpón y quemarlos vivos. Después de todo, yo no soy el DueÑo de la Verdad”. Y eso, claro, no es tolerancia sino más bien “ser un pobre infeliz” . Los promovedores de la tolerancia nos piden que seamos tolerantes hasta con el loco de la Motosierra.


Más grave aún es que la manifestación de “intolerancia” de la que se nos acusa no es la de PROHIBIRLES LA ENTRADA ni AHORCARLOS EN LA PLAZA PúBLICA (lo que sería una medida un poco más polémica) sino la de decirles cosas. Por ejemplo, decirle “facho” a alguien que habla como un facho, piensa como un facho, se viste como un facho y vota a candidatos fachos está considerado “intolerante”. Una “etiqueta” que vulnera sus derechos humanos de ser fachos. Para discutírtelo, te vienen con que “no estamos en la Italia de 1930″ y entonces hay que explicarles, lento y fuerte, que esto no es un blog de Ciencias Políticas y que al decir “facho” no estamos utilizando una jerga técnica, sino la palabra “facho” como se usa en la vida cotidiana: refiriéndose a alguien con una orientación general sobre ciertos temas, tipo a favor de la baja de imputabilidad, o contra los planes de contención social, o contra el casamiento gay, o la justificación del Proceso de Reorganización Nacional, o una opinión negativa sobre mis gustos musicales, etc. Cosas así.


Algunos FACHOS que visitan este blog, un poco más sensatos, anuncian abiertamente su fascismo y entonces se puede discutir desde bases más razonables; pero al que quiere ser FASCISTA y no se banca que le digan “facho”, bueno, a ese hay que decirle el célebre refrán: “Si te gusta el durazno, bancate la pelusa”.


Y a mí no me gusta el durazno; es más, me da alergia. No, en serio, el durazno me da alergia. No, no es una metáfora. La fruta, el durazno fruta, me da alergia. Se me empieza a hinchar el labio ahí es cuando empiezo “ay, ay, ay, por qué no andaré siempre con un Decadrón encima”, porque yo tomo un Decadrón o un Benadryl y santo remedio.


Y no, no estoy hablando de un Decadrón metafórico, del Decadrón de la Libertad o el Benadryl de la Combatividad. Hablo del remedio, el antihestamínico. ¡Es jodida la alergia! Te agarrás un edema y te morís. No, no, ¡ya terminó la parte de la matáfora y el refrán! Lo de la tolerancia y eso. Ya está. Ya terminó. Ahora hablo de alergia, de alergia en el sentido médico e inmunológico o imunológico -no sé cómo es correcto decirlo, no, correcto no de políticamente correcto, ya terminó la parte esa, digo correcto gramaticamente-, de esa alergia. La cosa es que soy alérgico al durazno, creo que un poco al ananá. Pero sobre todo a las frutas finas tipo moras, frambuesas, boysenberry, etc. Esas directamente es como tomar veneno. (Ofuscado) Me refiero, claro, a la fruta fina de verdad, no es que esté hablando de “La Frambuesa de la Desigualdad Social” ni nada parecido. ¡O sea, YA PASó esa parte! ¿Cómo te lo tengo que decir? La fruta, la que se come. Ñam-Ñam.


No termina más este Noviembre, ¿no?


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