El Dardo EmponzoÑado con el Curare de la Desdicha: Sabrán disculpar mis faltazos pero tengo buenos motivos: el viernes, por ejemplo, fui invitado a participar de la filmación de .Plaga Zombie 3. de Farsa Producciones*, en el papel del Agente Especial del FBI James Dominic Dana. El .plateau. se encontraba en un Centro Cultural Barrial de Villa Crespo, en cuyas instalaciones se había desarrollado una fiesta la noche anterior, lo que resultó más que conveniente ya que los restos humanos en letargo alcohólico pudieron ser utilizados a modo de cadáveres de utilería. Por mi parte, me sentí como las estrellas de las grandes superproducciones norteamericanas, de esas que se quejan de las .largas sesiones de maquillaje., ya que tuve que permanecer como UNA HORA sentado mientras el Sr. Pablo Parés, uno de los directores de la película, se encargaba PER-SO-NAL-MEN-TE de mi caracterización mientras hablabamos de bueyes perdidos (cosa que también me hizo sentir como una vieja en la peluquería). Se me prometió que el material utilizado, un emplasto a base de amoníaco, cachos de papel higiénico y témpera fluorescente .conocido en la jerga de los .FX. como .jugo de zombie.- saldría con un poco de agua. La realidad es que, luego de la existosa filmación de mi escena .que promete arrancar escalofrios en la teleaudiencia- tuve que pasar otra hora lavándome la cara y las extremidades, sin que el .jugo de zombie. aceptara desaparecer. Ya en casa, debí volver a lavarme para no causar repugnancia en mi mujer e hijos, y luego de una noche de reparador descanso comprobamos que las sábanas habían quedado completamente infectadas de .jugo de zombie. de color naranja y amarillo.
Han pasado ya tres días y mi cuerpo sigue supurando .jugo de zombie.. He visitado varios médicos que no aciertan a detener el proceso, y me veo obligado a seguir un cruento tratamiento a base de frotaciones con lija y baÑos de benzoato de mercurio y leche de magnesia. Mi vida se ha convertido en un infierno por culpa de la industria del Cine. ¡That.s entertainment! ¡Mal!
El Carameluchi de Felicidad: El domingo, mientras aplicaba enduido al cielorraso .una obra faraónica (porque la hago al ritmo de una momia) que ya lleva cuatro meses- se me partió la escalera por la mitad y me caí de espaldas, golpeándome el cuello con el apoyabrazos de un sillón (y lanzando la escalera a través de los vidrios del balcón). Afortunadamente, mi proverbial solidez física (la misma que me permitió matar una rata de un puntapié y atropellar a un motociclista con mi propio cuerpo humano) volvió a acompaÑarme, por lo que no sufría más daÑo que una serie de dolores en el codo y el cuello (y un pantalón completamente arruinado por el enduido). Me queda el recuerdo de la espectacular caída, grabado mentalmente en cámara lenta, multiplicidad de planos y el sonido de la escalera partiéndose en .sensurround., y una nueva .pequeÑa desgracia. en mi haber. Podría haberme partido el cuello, o un brazo, o aplastar a alguno de mis hijos con la escalera, pero como nada de eso ocurrió es como si me hubiera inyectado otra dosis .sí, otra más- de la famosa .desgracia con suerte. o .pequeÑa desgracia., de esas que te protegen de las desgracias grandes y trágicas. ¡Bravo! ¡Vivaaa! ¡Bien! (Una consultita, ¿cómo se hace para pedir la baja del Servicio de .desgracias con suerte.? Digo porque todo bien pero me parece que ya me estoy sobredosificando y estoy muy agradecido y todo pero no quiero abusar).
El Carameluchi de Felicidad de yapa: Y a la noche pude pegarle un planchazo en la cabeza (medio de refilón, lamento decirlo) al gato negro de mierda ese que se mete en mi casa a mear y comerle el whiskas a mis gatas. ¡Bien de yapa!
Miren, Dharbin.
*Mentira, me dieron “Día Puente” en el laburo y la quería hacer completa.
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