lunes, 25 de abril de 2005

NUEVA TEORíA SOBRE EL ORIGEN DEL COSMOS: ¿FUE COMPRADO EL UNIVERSO EN UN TODO POR DOS PESOS?





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El Universo en que vivimos se cae a cachos. Los físicos nucleares llaman a esto “entropía”, o lo explican con la frase “el universo tiende al caos”; palabrerío nerd para embellecer la única y desagradable realidad: ¡El Universo en que vivimos se CAE A CACHOS!


Sin embargo, tenemos que escuchar largas peroratas sobre “la sabiduría de la Naturaleza” o “el delicado equilibrio del Cosmos” cuando es cada vez más evidente que todo parece estar hecho de material de segunda mano. Ni en el container más ilegal, llegado al puerto clandestino vigilado por el funcionario de Aduana más corrupto podría encontrarse una bolsa de artículos de PEOR CALIDAD: ¿Cómo se explica sino que todo tenga fecha de vencimiento?


¿Tan difícil es que las cosas no se rompan? Se rompe el automóvil, se rompe el control remoto, el agua, esa fuente de vida nos rompe las medianeras, se rompen las relaciones humanas, los riÑones y países enteros se pueden romper con un par de terremotos en el fondo del mar. Cuando nos pasa algo así con un calzoncillo ponemos el grito en el cielo y decimos que “esto me pasa por haber comprado un producto made in Taiwan”. DesengaÑémonos: ¡TODO está hecho made in Taiwan! Tu casa, tu cuadra, vos, yo, tu novia. ¡Todo!


A esto tenemos que agregarles la perversidad del sistema de rompimiento de cosas. No es mi intención reeditar las leyes de Murphy (con veinte aÑos de atraso, encima), pero aquí hay una pequeÑa lista de cosas que no deberíamos permitir que pasen sin reaccionar y lanzarnos a las calles histéricamente a cometer saqueos:


-Que se rompa algo dos veces.

-Que se rompa algo que no sabemos cómo se llama.

-Que se rompa algo que no sabíamos que existía.

-Que el arreglo de algo salga más de, no sé, veinte pesos (o ponele, si querés me estiro hasta veinticinco).

-Que se rompa algo que para ser arreglado exija ser desarmado (es decir, romperlo transitoriamente).

-Que ocurra que algo “no se puede arreglar y para eso te conviene comprarte uno nuevo”. ¿De dónde ha salido semejante lógica?!

-Que algo no se pueda arreglar y TAMPOCO se pueda comprar uno nuevo (por ejemplo, un pariente).

-Que comprarse algo nuevo salga más de, no sé, cuarenta pesos. Escuchame, ya me compré esa cosa una vez; por LEY debería tener derecho a seguir teniendo la “cosa”.


Pero las palmas de la Maldad Cósmica se lo lleva la siguiente circunstancia: ¡Que se rompa algo cuando todavía no habíamos arreglado una cosa que se había roto anteriormente!


Esto es inconcebible. Nadie puede arreglar más de una cosa por vez; ¿como puede ser que se rompa algo sin darme tiempo a arreglar lo que tenía que arreglar antes? ¡Esperen su turno, muchachas! ¡No se amontonen! ¡Somos seres civilizados! ¡Tenemos mecánicos, dentistas, plomeros y tipos que arreglan computadoras (nota: ¿cuándo van a tener los tipos que arreglan computadoras un nombre más sencillo, tipo “mecánico”?)! ¡Ya las voy a llevar, pero pónganse en la cola!


Pero claro, nada es tan barato como el acto biológico de aparecer en este Gigantesco Puestito Callejero de Venta de Triples Berretas llamado Universo: Qué querés, lo barato sale caro.


(Escrito en la misma semana donde se me rompieron las siguientes cosas: los frenos, el pedal del acelerador, la estufa, el control remoto, el tubo de la tele y el techo del vecino de abajo, aparentemente por un caÑo que ya arreglé hace un aÑo)


Publicado a las 09:10 a.m.


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