jueves, 20 de mayo de 2004

¿CUáNTO TENGO QUE PAGAR PARA QUE VUELVA EL “POSMODERNISMO”?





Ahora que .vuelven. los aÑos 80, con su impronta neo-punk, su estética .Poster Pagsa. y sus cortes cubanos, percibimos que este tipo de regresos suelen ser bastante desafortunados. Lo que vuelve de aquellos aÑos es lo más grotesco y superfluo; Es como si se promocionara la reunión de los Beatles y esta reunión consistiera en una banda reclutada exclusivamente por Ringo.

Muchos de ustedes no lo saben, porque son demasiado jóvenes o demasiado viejos o tal vez tenían un trabajo en serio, pero en la segunda mitad de esa década vivimos bajo la égida de algo llamado .posmodernismo.. En su momento no lo supimos apreciar bien. Tampoco entendíamos qué era, y cuando le preguntábamos a alguien con estudios de qué se trataba nos empezaban a hablar de arquitectura y muy pronto perdíamos la concentración y nos zumbaban los oídos. Aún hoy sigo sin saberlo.

Sólo sé que parecía ser estimulante, que el rock era .divertido. y que uno podía hablar de Astroboy sin parecer un TARADO detenido en el tiempo. No, no; Mencionar a Astroboy era algo más importante. Era una .referencia cultural.. Un .pastiche.. Tenía .auto . ironía.. En definitiva, era .posmoderno.. Si lo mezclabas con un asunto serio, (por ejemplo, la palabra .Perestroika.), directamente era una obra maestra. Y era FáCIL! ¡Hasta un NIÑO podía hacerlo!

¡Ah, que época! Nuestros mayores nos contaban hazaÑas de su lucha contra la Dictadura (o alguna dictadura anterior, que no faltaban). Nosotros podemos vanagloriarnos de cómo incluíamos a Titanes en el Ring y a Aldo Rico en la misma monografía. Los finales de los ochenta fueron nuestros aÑos sesenta.

El clímax llegó con la Batmanía, que duró DOS aÑos enteros, casi un despropósito. Un aÑo esperando la película de Tim Burton, y otro aÑo escuchando las consecuencias de su estreno. Era el reciclaje cultural elevado a la décima potencia. Un personaje de historieta vuelto película, que era más conocido masivamente por la serie de televisión, donde actuaba Jack Nicholson, que aparecía en remeras con su cara de .El Resplandor., Kim Basinger, la chica de .9 semanas y media. y música de Prince, un músico de pop negro que se vestía rococó y cantaba poniendo voz de Jerry Lewis. Hasta Charly García usaba remeras con el murciélago y Guillermo Mazzuca conducía un programa sobre atmanía. Era una mescolanza y era cualquier cosa, pero eso lo volvía todo más posmoderno. Era… era maravilloso. (No sé si pueda seguir. Mis lágrimas están inutilizando el teclado)

Luego, todo terminó. Mi teoría es que el menemismo empezó a utilizar el .lenguaje posmo. en la vida real. Instaló la idea de que REALMENTE se puede decir cualquier cosa y a nadie le importa en lo más mínimo, así hablemos de Sócrates, naves espaciales o primer mundo. Lo que cuando estaba acotado a las letras de los Twist o las vernisages en el Centro Cultural Recoleta era inofensivo y alegre, se transformó en una herramienta siniestra y omnipresente, y alcanza con hacer zapping entre los programas políticos y los .de panelistas. para ver que aún podemos consumirla en su estado más salvaje.

Una vez capturado por la vida real, la cultura perdió este baticinturón filosófico que le permitía ignorar cualquier regla, y el arte serio volvió al candelero. Bujúúúú.

Pero lo más triste es que eseguramente el regreso de los ochenta pasará como una ráfaga, sin incluir a su paso esa mescolanza festiva, y en poco tiempo tendremos que tolerar el PATéTICO regreso de los 90, con su depresiva música grunge, sus buzos de plush y sus empresas millonarias de Internet. ¡Y no quiero estar allí cuando eso ocurra!

Por suerte, si sigo tomando el café de la máquina de mi trabajo, este deseo está bastante cerca de cumplirse.

Publicado a las 09:12 a.m.


Post original

No hay comentarios.:

Publicar un comentario