Desde los Inicios del Tiempo, el Hombre ha intentado conquistar los imposibles: vencer a las fuerzas de la naturaleza, superar los obstáculos de la geografía, quebrantar las leyes de la naturaleza. Los grandes logros de la civilización, de un modo u otro, han sido el resultado de ir en contra de la lógica y la inercia. ¿Quiero hablarte y estás en la otra punta de la ciudad? ¡Oh, es imposible, es imposible! Ahí tenemos el teléfono. ¿Quiero dejarle un mensajito a gente que nacerá luego de que yo haya muerto? Pero, ¿estás loco? ¿A quién se le ocurre semejante despropósito? ¡Pum! ¡Allí están la escritura, la imprenta y el disco rígido, contradiciendo las conclusiones de la gente razonable! ¿Tengo 70 años y las leyes de la Selección Natural no desean que un viejo choto como yo me reproduzca? ¡Jodete! ¿O acaso queremos arriesgarnos a que nos salgan bebés con arrugas, mal de Parkinson e ideas de derecha? ¡Pues lo siento, hombre razonable: Viagrazo!
Y por supuesto es la Fuerza de Gravedad, ese lecho de Procusto que corta las alas de la Raza Humana uno de nuestros Némesis más golpeados y vencidos: ¡Globos, dirigibles, aviones, avionetas, helicópteros, aladeltas, parapentes, cohetes y transbordadores allí están para demostrar una vez más que el ingenio del hombre es capaz de vencer todos los imposibles! ¡Y celebramos la necedad y el espíritu contradictorio de las mentes geniales que socavaron este muro!
Hasta hoy.
Porque hoy, la especie humana ha recibido una de las peores bofetadas y claudicaciones. Hoy, los logros de la ciencia han sido burlados, y la civilización vuelve a fojas cero.
Hoy se celebra, como admirable logro de la humanidad, el hecho de que la gente se cae, y que se cae para abajo. Gracias a la idea pedestre de un paracaidista nazi hambriento de fama, cientos de miles de personas se conectan a sus aparatiuquis con la boca abierta y la mirada bovina, para aplaudir a un tipo que no hace más que caerse. ¡Una escupida, una risa infame, un pedo en la cara a esa raza de hombres voladores que nos ayudaron a conquistar nuestros sueños más salvajes: Los hermanos Montgolfier, los Wright, Neil Armstrong, Jorge Newbery! ¡Seres aéreos y espirituales que se arriesgaron a la muerte y el ridículo, justamente tratando de destruir la Gravedad, no de hacerse su abyecto cómplice!
No. Este se cae, y se cae de lo más arriba que uno pueda caerse, y espera que lo felicitemos por ello.
Espero con impaciencia los siguientes logros científicos: Una vacuna que te enferma más fuerte, un elixir del Envejecimiento, un coche que no arranca, un rayo de visibilidad que te cubre de un halo fluorescente.
lunes, 15 de octubre de 2012
¡Te felicito, lograste algo que parecía completamente posible!
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