Ud. es un artista. No, Ud. no. Al de atrás le digo, córrase. Siempre en el medio, caramba. Pero no cualquier artista: Ud. es un Artista, así, con Mayúsculas, uno de esos Artistas que hacen lo suyo con gran calidad o no y obtienen un inconmensurable éxito internacional o no. La cosa es que ud. hace lo suyo y vaya si no lo hace, y la gente lo ve y opina o no y no dice nada, y le pagan por ello poco o mucho o nada. En fin, esa clase de Artista con mayúscula. La clase de Artista con mayúscula que entra dentro de la categoría que acabo de describir.
Ahora bien, Ud. no será siempre la misma clase de Artista que es ahora. Las cosas no duran para siempre, mi querido amigo: Llegará el día en que Ud. entre en esa inevitable Zona –en la que entran todas las entidades del Universo- llamada “Decadencia”. A la que le sigue más Decadencia, y luego la Muerte, o en el mejor de los casos una Decadencia tras otra, una peor que la anterior. No hay forma de escaparle. Pero está en Ud., o quizás en las circunstancias que lo rodean Y SOBRE LAS CUALES UD. NO TIENE LA MÁS MÍNIMA INFLUENCIA, JA JA JA JA JA JA JA JA elegir qué clase de decadencia prefiere. Son estas:
“ÉXITUS PRIME©”: Se trata de un Artista que luego de pelear duro en sus comienzos porque no es un nene de mamá que le dan la papilla en la boca sino que el tipo tuvo que agarrar la pala y la carretilla y LA-BU-RAR, querido, en algún momento logró el éxito monetario. Y descubrió que no estaba mal, nada mal. No está nada mal esto del éxito monetario, nada mal. Te podés comprar cosas, llegás fin de mes… Si el éxito monetario supera ciertos estándares hasta te podés comprar una mansión, cuatro cochazos sport y viajar a los más rutilantes casinos de Montecarlo y Acapulco (que ya sé que en Acapulco no hay, pero el que tiene plata hace lo que quiere). A partir de entonces en la ecuación “Plata/Calidad Artística” la parte de la “Plata” empieza a tener un peso cada vez más importante y desmesurado. ¿Un recital en la fiesta privada de esos ricachones de los que hablo mal en la mitad de mis canciones? ¡Bueno, dale, qué tanto! ¿Publicidad encubierta de Abocardadoras de Caños Flexibles Pepito en dos o tres escenas claves de mi película! ¡Y, sí, sí, qué tanto, escuchame, ya nadie se escandaliza! ¿Transformo mi novela de 800 páginas sobre un detective bisexual telépata en la antigua Persia en un alegato moderno contra el aborto pagado con el Oro del Vaticano? Y sí, si al final ya se ha dicho muchas veces, los temas del arte son tres o cuatro, el amor, la muerte, el aborto, las abocardadoras de caños flexibles, etc.
Si le va muy bien, ud. empieza a dejar de encargarse de la parte netamente artística artística artística para ser una especie de empresario. Contrata a uno o cientos de esclavos para que hagan la parte de dibujar, escribir, guionar, etc. Ud. deja de ser un artista o incluso un ser humano para ser una “Franquicia”, y empieza a firmar hasta las tarjetas de felicitación agregándole el símbolo © al final –si es que sigue firmando: si ud. tiene éxito verdadero, las firmas se hacen con una máquina.
Por fin, mientras nada en dólares y prostitutas de lujo, Ud. se habrá convertido en un artista deleznable y una peor persona, pero por algún motivo no se sentirá muy desdichado.
“WILLY WONKA”: Además de ser un artista, Ud. ha logrado cierta notoriedad con alguna de sus excentricidades (que ud. llama “su Personalidad”): Tal vez Ud. mencionó que cree en los Ovnis, o se viste siempre de verde esmeralda, o habla con palabras inventadas. Como Ud. no es tonto, o lo es pero no tanto, comprende que estas particularidades, esta mascotita que ha inventado para disimular su bodriez habitual son un significativo empuje en su carrera hacia lamansión, los cochazos, las minas y/o los chongos, es decir los verdaderos motivos por los que ud. ha decidido convertirse en artista. Porque, además de llamarlo para hablar en revistas de Arte, lo llaman para hablar en revistas de Ovnis, moda o lingüística. De a poco ud. va perfeccionando e intensificando esa mascarita, y empieza a tener miedo de un día ir vestido de beige o decir que “francamente los Ovnis me chupan un huevo”, así que continúa con el numerito hasta transformarse en una caricatura de sí mismo. Pronto la gente lo ve aparecer en la tele y dice “uy, otra vez el loquito éste”. El día en que es parodiado por un imitador televisivo medio pedorro (y encima le sale BÁRBARO) empieza a preocuparse, pero ya es tarde. Si intenta desprenderse de la Máscara, ya no lo reconocerá nadie, o aparecerá un advenedizo y se la robará para sí. Ya es inexorable: Ud. está destinado a morir como un prisionero de su personaje. Es tal vez una de las formas más lamentables y tristes de Decadencia.
PEPE MESETA: Ud. ha alcanzado el pináculo de sus dotes artísticas. Ya ha dado todo lo que puede dar. Se ha exprimido el cerebro al máximo y a nadie en su sano juicio se le ocurriría pedirle más. Pero hay dos problemitas: 1) Ud. tiene recién 27 años de edad y se espera que se siga ganando la vida durante un mínimo de treinta años más, y 2) El Mundo no está en su sano juicio, y espera que la gente siga mejorando y mejorando y siendo cada vez más grande y poderosa y genial hasta el Infinito y más allá. Ud. no ha empeorado, simplemente no mejora. Hace más o menos lo mismo que hizo siempre, incluso esforzándose y esto objetivamente no tiene nada de malo. Pero eso es percibido, a nivel macro, como un empeoramiento, y debe acostumbrarse a que los críticos digan “más de lo mismo” y el pelafustán medio se queje “uhhhh, cada vez peor, a ver cuándo se jubila, ña ña ña”. No es grave. Ud. seguirá conservando su kiosco hasta que se pudra, pero envuelto en esta niebla de tibia injusticia. Una decadencia levemente trágica.
“RESENTIMATOR”: Luego de una época de éxito rabioso o moderado pero éxito al fin (que habrá aprovechado para restregarle en la cara de otros colegas), su carrera de golpe se estanca, por decirlo de manera suave. En realidad, se estanca pero para abajo en una picada catastrófica. Sin embargo se las arregla para sobrevivir en el medio mediante microemprendimientos, changas ocasionales y algún trabajo en relación de dependencia vagamente relacionado con sus deseos originales. Lo cual no estaría demasiado mal si ud. se lo tomara con un poco más de espiritualidad y resignación. Pero ud. no lo lleva bien. No lo lleva bien. La carrera ascendente de los artistas jóvenes o no tan jóvenes o incluso más viejos que ud. empieza a llenarlo de cierta amargura, y lo peor es que no es capaz de disimularlo. Entonces cada intervención suya incluye alguna frase acerca de que ud. inventó eso antes o de que no sabe por qué no lo llaman o de que el público moderno está formado por orangutanes sin materia gris.
Cada tanto sus nostálgicos o freaks toman contacto con Ud. en la calle o en su Facebook emocionadísimos, pero en lugar de disfrutar del breve rato de zalamería, Ud. logra espantarlos mediante su habitual dosis de veneno, para luego asistir en riguroso jean piojoso y barba de dos días a convenciones y entrevistas en programas de cable (por lo general junto a dos o tres semi-fracasados como ud.), donde se dedica a dar lástima o terror, según sea el ánimo de ese día. Morirá de cirrosis solo como una rata en un departamentito, escupiendo algo así como “¡Hijos de puta, ya van a ver, ya van a ver, ya me van a devolver lo que es mío, hijos de puta!”
EL “TENGO EL CEREBRO QUEMADO”: Un tipo de decadencia muy común, especialmente entre estrellas de rock, actores de sitcoms norteamericanas y escritores de culto, que arranca con alguna de las ventajas que trae el éxito, tales como drogas gratis, alcohol gratis, vernissages, orgías, drogas gratis, fiestones, maratones sexuales, drogas gratis, groupies cada vez más jóvenes cuya interacción requiere ayuda de pastillitas, bacanales, banquetes, sponsoreo de marcas de champagne y drogas gratis. El artista en cuestión hace lo mismo que cualquier hijo de vecino en estas circunstancias: Agarrar todo. Según la constitución física del sujeto, las consecuencias pueden tardar meses o décadas, pero el final es inevitable: Una fritura irreversible y total del cerebro. A partir de allí, el Artista pasa más tiempo haciendo pelotudeces que la cosa del Arte en sí. La cosa del Arte en sí cae en picada o se hace cada vez más esporádicamente. Regalías y dinero bien invertido le permiten continuar este estilo de vida por toda la Eternidad, a menos que se interpongan managers y/o herederos codiciosos (lo que puede derivar en internación en un manicomio de lujo, con el cerebro igual de frito pero con otro tipo de sustancias). Si tiene suerte, se suicidará o morirá de sobredosis o en algún tenebroso ritual erótico, frente a lo cual millones de comunicadores dirán, con cara de inteligentes: “Murió en su ley”. Es una de las Decadencias más admiradas y deseadas por todos los Artistas del globo. Lo que pasa es que algunos después de dos o tres resacas prefieren elegir otra.
“¡NO SE MUERE MÁS!”: Se trata de un tipo de Decadencia que en realidad es la común a todos los seres humanos. Ud. se hace viejo. Hace las cosas cada ez peor porque tiene artritis o Alzheimer o sus diez visitas diarias al médico no le dejan tiempo para que su nueva saga de diez volúmenes fluya con naturalidad. A los 83 años filma una nueva película, pero cuando se estrena se descubre que apuntó la cámara en dirección equivocada, y se lo ve a Ud. dirigiendo en calzoncillos. Ud, además, es una de esas personas especialmente longevas, cosa que confunde al público (“¿Cómo, pero ese no se había muerto?”). Su decadencia será paulatina, lenta y normal, y no tiene nada de trágica, excepto tal vez el hecho de que ni siquiera sea trágica. Luego, contradiciendo el apodo que encabeza el párrafo, muere.
martes, 23 de octubre de 2012
¡Revelan los 6 tipos de Decadencia Artística!
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