miércoles, 3 de octubre de 2012

¡”Bongo”: Explican cómo es en realidad la cosa!


Stephen King lo llamaba “Oz, el ggande y teggible”. Martin Amis lo llama “La Información”. Los físicos lo llaman “Entropía”. La mayoría de nosotros lo llamamos “¡MUERTE!” , “¡DESTRUCCIÓN!” ¡CONCIENCIA DEL FINAL!” “¡DECADENCIA!”, “¡DETERIORO!” y otras cosas lindas.



Para Intentar domesticarlo lo disfrazamos con túnicas, calaveras y guadañas, o lo casteamos con Jessica Lange o Brad Pitt. Castaneda lo ubicaba espacialmente a un costadito, y si uno daba vuelta la cabeza rapidito, tal vez alcanzaba a verlo por un segundo –aunque me pregunto quién querría hacer semejante cosa: Patéticos intentos de ponerle cara, nombre y cuerpo a la fuerza más destructiva de la Existencia, y como de mí se puede decir cualquier cosa excepto que no soy patético, también tengo mi propio muñequito de la Muerte.



Después de mucho reflexionar, considero que la muerte no puede ser etéreo y delicado como Jessica Lange ni frío y amenazador como la Parca de la guadaña. Encuentro estas figuras demasiado civilizadas, demasiado cool, demasiado capaces de cierta lógica, de agendar cada evento de destrucción y asignarle día y hora. No, no. Según entiendo yo, la Muerte se llama “Bongo”, y es un enorme mono, o mejor dicho un tipo, un tipo disfrazado de gorila. El tipo no es un actor, sino un psicópata, o un subnormal o un psicópata subnormal, o ¿por qué no? Un actor psicópata y subnormal, y no, no voy a dar nombres.



“Bongo” ronda por todos lados. Nadie le niega la entrada, debido al azoramiento inmediato que produce su estampa. Nadie se atreve a blanquear su presencia: todos y cada uno de los presentes está convencido de que es una alucinación personal, y temen que si gritan “¡Miren a ese tipo disfrazado de gorila!” serán diagnosticados, empastillados y encerrados de por vida. Entonces se limitan a seguir en sus cosas echando de vez en cuando una miradita y sacudiendo la cabeza al tiempo que murmuran “no, no”. Pero “Bongo” no se conforma con ser una presencia INDESEABLE, CONSTANTE y AMENAZADORA. “Bongo” está totalmente loco, y no un loco divertido como los de los chistes sino un loco peligroso y violento. “Bongo” empezará a veces molestando, provocando, partiendo tus lápices en dos y disfrutando de tus débiles intentos por ignorarlo, y luego tu misma debilidad lo pondrá furioso, y rugiendo y golpeándose el pecho destruirá todo y te golpeará la cara contra la mesa, hasta dejarte desfigurado; otras veces, sin embargo, arrancará en su paroxismo y entrará como una tromba o un tsunami (seamos precisos: A veces ES una tromba o un tsunami) y te dejará tirado y agonizante.



No es una fría guadaña cosechando nuestras almas; es un loco disfrazado y grotesco.



Si tu vida es una fiesta, “Bongo” caerá sin invitación. El resto de los invitados parecen dedicados a satisfacerte y hacerte sentir bien, jugando a los juegos de la Salud, el Amor, el Dinero, la Familia y el Éxito. La fiesta va viento en popa y seguramente será aplaudida en todas las páginas de Sociales del país. Y entonces percibís una figura peluda, amontonada sobre sí misma. Allí están tu esposo y tus tres hijitos; “Bongo” los empujará y los hará caer. Luego empezará a dar saltos furibundos, lanzando unas carcajadas horribles y llenas de apnea, y vaciará la ensalada de frutas en la cabeza de tu cónyuge y enchastrará con chocotorta la ropa nueva de Gianfranco, Shénifer y Luca. Los cuatro se retirarán llorando y ofendidos, y cuando intentes detenerlos “Bongo” te hará una zancadilla.



Otro día, con menos invitados, “Bongo” entrará en la fiesta de tu Éxito Profesional. Utilizando un lenguaje gutural, comenzará a decirle groserías a la mujer del Embajador y a palparle los pechos con sus manotas de caucho, y como ni ella, ni el Embajador ni nadie se atreven a admitir que existe, te echarán la culpa a vos y te despedirán o te transferirán de Niza a Sierra Leona. Intentarás entonces realizar el brindis que tenías memorizado para congraciarte, pero “Bongo” se pondrá detrás de tus espectadores y te mostrará fotos de mujeres desnudas (a las que le ha pegado la cara de Jorge Jacobson), perturbándote profundamente, convirtiendo tus palabras en balbuceos inarticulados y bolas de saliva hasta que el Embajador se retira ofendido y te despide por última vez. Y si pretendías por lo menos quedarte hasta e final de la fiesta, a “Bongo” le agarra uno de sus ataques, y salta sobre la mesa, pisotea la chocotorta, patea las botellas de champagne, se lastima con copas rotas y llena todo de sangre. Luego, cuando nadie lo mire, abrirá tu caja fuerte, cubrirá tus ahorros de mostaza y se los manducará sin problemas.



¿El Ammmor? “Bongo” entra a tu fiesta, a la que han asistido sólo top models de primer nivel que te rodean con sus brazos y no te quitan los ojos de encima, llenas de amor y lujuria. Lo primero que hace es sacar tu disco de “Ultra Lounge” y poner la tele muy fuerte, a todo volumen, donde sólo se ven escenas de pedos de películas de Eddie Murphy. “Bongo” se ríe estruendosamente, con una mezcla de risa de mono y de camionero, y durante un pedo particularmente gracioso, mezcla de contagio, nervios y legítimo humorismo, vos también te reís, con una risita bastante estúpida y nasal, y se te escapa un moco. Las hermosas modelos ya no te miran con ese arrobamiento del inicio; luego, a “Bongo” le agarra otro ataque de furia subnormal y empeiza a destruir todo y a pegarle caramelos blandos en el pelo a las modelos, empezás a correr a “Bongo” alrededor de la mesa, hasta que “Bongo” termina persiguiéndote a vos y tirándote de las colas del frac y descosiéndotelo. Finalmente tropezás y terminás cayéndote en una gran olla de clericó y te ponés a llorar como una criatura. Las top models, muy nerviosas y decepcionadas y con caramelos blandos en el pelo, se van a la fiesta de al lado.



A la Fiesta de tu salud, toda integrada de exquisitos platos macrobióticos y aguas curativas de bajo contenido en sodio, “Bongo” llega con una mortadela y una botella de ginebra, le agarra otro ataque de furia y te mete la mortadela por la boca y la ginebra por las orejas, y después te da pastillitas y cosas.



¡”Bongo” destruirá tus sueños, tus esperanzas en una vida larga y provechosa, tus relaciones más queridas y tu cuenta bancaria! ¡”Bongo” enfermará tu próstata (con un palo), engrasará tus arterias y cubrirá tu lozano cuerpo de canas, arrugas y bultitos misteriosos! ¡”Bongo” es invencible, no lo mata ni la indiferencia y las balas le rebotan en el pecho y es del todo imposible evitar su llegada! ¡Y llega no cargado de dignidad y cálculo, sino disfrazado de mono y notoriamente ebrio!



¡Ja, ja, ja! ¡Este “Bongo”!


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