Conejín Lindo Coladecapullitoderosa despertó una vez más en su oficina, ligeramente confundido. Pensó que, de haber sido un ser humano en lugar de un Alegriconejito, luego de la Fiesta de la Alegría Hop Hop de la noche anterior, donde había tomado unos dieciséis litros de Jarabe Azucarado de Zanahoria Linda, seguramente estaría viviendo los horrores infinitos de la resaca. Pero no en Alegriconejitolandia, donde todo era siempre bueno, alegre y maravilloso; y en lugar de dolor de cabeza, ahora estraba viviendo un estado de euforia y alegría y entusiasmo y deseos de hacer toda clase de cosas buenas y alegres por los demás, pero un par de grados menos que lo habitual. Debido al abuso de Jarabe Azucarado.
Con gran alegría y entusiasmo (pero menos), se restregó las lagañas que rodeaban sus enormes y lindos ojos color verde esmeralda, naranja y fucsia; sólo que no tenía lagañas, sino un polvo de brillantina azucarado que se desprendió de sus ojos formando un remolino mágico y alejándose, y cantando una canción que decía “ya nos vamos, ya nos vamos, al País de las Cosas Lindas que se Ponen en los Ojos”. Conejín dio unos graciosos saltitos, despidiéndose y reemplazando el “maldito polvo de mierda” que habría expulsado de ser un ser humano por un “¡Ah! ¡Vuelvan cuando quieran!”, aunque uno punto dos menos alegre y entusiasta que lo habitual.
No solía recibir muchas visitas en su pequeña oficina de Encargado de Asuntos Secretos Lindos del Alegreministerio de Relaciones Exteriores Alegres; su trabajo, que si no estuviera siempre poblado de mariposas que cantaban alegres canciones y duendecillos color de rosa que espolvoreaban el aire con perfume a glicinas y gofio, y gigantes buenos que hacían nevar terrones de azúcar y merenguitos triturados podría considerarse poco divertido, consistía en redactar (con Tinta Maravillosa de Hadas) los informes que le llegaban de diversos alegriconejitos en distintas partes del mundo, llenos de buenas noticias y mensajes optimistas y lindos. Por eso se sorprendió (alegremente) cuando vio entrar a una desconocida Alegriconejita.
Como los impulsos sexuales no existían en Alegriconejitolandia (los alegriconejitos nacen de huevos de chocolate cubiertos de crema), lo máximo que sintió Conejín fue mucha alegría y cariño y un afecto lleno de entusiasmo por la alegriconejita; pero un afecto lleno de entusiasmo especial, que hubiera sido perturbador si no fuera porque en lugar de perturbación sintió más alegría y cariño y ternura. La alegriconejita, efectivamente, era linda –como todos los alegriconejitos-, pero cero punto tres más linda y tenía unas enormes pestañas rosadas que le llegaban hasta cejas. Su pelusilla color verde limón quitaba el aliento (de alegría) y el perfume a maní con chocolate y postrecito Sandy que desprendía dejaba un tendal de entusiasmo y bienestar y felicidad allí por donde pasaba.
Conejín le dio un abrazo muy muy muy cariñoso, correspondido por la desconocida, y luego bailaron el Baile de la Algarabía juntos y cantaron una canción y contaron cuentos muy alegres de princesas y ranas mágicas. Luego de esta formalidad, Conejín preguntó:
-¡Qué día tan alegre! ¡Y cuánta alegría me dará conocer tu nombre, Alegriconejita! ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja!
-¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja! ¡Para mí es una gran alegría contarte que me llamo Conejita Mariposita Colordemiel, Conejín!
Conejín bailó otro baile de la Algarabía –media horita- para demostrar su enorme contento por ver que ella sabía su nombre, y luego la abrazó y le convidó galletitas y leche. Luego le preguntó cuál era la enorme alegría que la traía por acá, y luego de que ella danzara –con cero punto cuatro menos entusiasmo de lo habitual, debido a cierto sentimiento que en el mundo de los humanos podría describirse como “ligera impaciencia”- el baile de la Gratitud por la Amabilidad Dispensada (45 min.por reloj), le explicó que su Amigo Especial Conejucho Perlimpimpín Comecaramelitosdefrutilla (que trabajaba de agente especial del Alegreministerio) no aparecía por su casa desde hacía 48 horas, lo que había bajado su alegría habitual un cero punto uno, y esto era un… un… (Conejita dibujó su desconcierto en el aire, al no encontrar en el idioma de los alegriconejitos una palabra equivalente al concepto humano de “problema”).
Conejín la abrazó y la acarició cariñosamente y le dio un afectuoso beso en las mejillas, y rápidamente revisó sus informes. Y en la segunda página encontró la respuesta: Conejucho había perdido el Tren Mágico de Algodón de Azúcar del día anterior, por quedarse a ayudar a una oruga bebé a encontrar su pelota de colores mágicos. Pero ya estaba en marcha, y debía estar por aquí en unos minutos.
-¡Hola, Conejita! ¡El Tren Mágico acaba de llegar, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja! –dijo Conejucho entrando por la puerta, montado en un arco iris mágico tirado por un par de lindos hipocampos enamorados. Conejita corrió a abrazarlo y darle un gran beso en las mejillas, que fue correspondido por Conejucho. Luego, Conejita le dio otro gran beso a Conejín, y él le dio otro y por fin Conejucho le dio otro abrazo y un gran beso (uno dos punto tres menos entusiasta y alegre que el que le había dado a Conejita) a Conejín, que lo recibió con un cero punto un grado menos de entusiasmo. Luego, Conejucho desembaló su Valija de la Amistad y sacó un enorme pastel de chocolate lindo que había traído de su viaje, y pasó a compartirlo con los otros dos alegriconejitos, que murmuraron “yum yum” y bailaron el Baile del pastel de Chocolate, y rieron y cantaron hasta el atardecer, antes de que la Gran hada Buena llegara a leerles cuentos de los Ratoncitos Bondadosos en Aventuralandia para irse a dormir. Y Conejín, mientras sus ojos se entrecerraban, pensó “¡Qué alegría que haya vuelto Conejucho! ¡Ahora todo es más alegre que antes! Claro que es un uno punto cinco menos más alegre que si Conejita le hubiera dicho que ahora yo sería su Amigo Especial, y se lo hubiera dicho de tal manera que esto le hubiera dado felicidad y alegría a Conejucho. ¿Verdad que eso sería más, más, más, más, más alegre? ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja!”
-Si deseas que Conejín asesine a Conejucho y se acueste con Conejita, vota “AH”
-Si deseas que Conejín compre diez mil kilos de terrones de azúcar y se los regale a Conejucho y Conejucha y luego se pegue un tiro, vota “UH”
-Si deseas que la Gran Hada Buena cree mediante un limón mágico un doble de Conejita que sea la Amiga Especial de Conejín para que todos estén contentos y alegres y más contentos y más alegres que antes, vota “EH”
(Esta historia continuará, les guste o no)
miércoles, 2 de febrero de 2011
¡Lanzan primera novela interactiva con conejitos lindos!
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario