Bueno, bueno, bueno, rapidito, una pasadita así, una visita de médico para plantear la siguiente duda: O sea, si te dicen que te creés la última galletita del paquete parece que es que te creés la gran cosa, pero si te dicen que sos el último orejón del tarro es porque sos un infeliz, cómo es, la gente que imbenta dichos (los que tengan algún comentario sobre la ortografía de la palabra “imbentar”, a ventanilla B. Gracias.) ya te mete una opinión personal, como que ya te da a entender de antemano que la galletita es algo “bueno” y el orejón es algo “malo”, cómo es esto, te meten un mensaje subliminal, un editorial ya no en cada editorial sino en los dichos populares, estamos todos locos, a la final hay una intención oculta atrás de cada frase, cada sílaba, cada tomada de aire, así no se puede vivir. Y la otra duda que tengo son 3: Por qué es todo tan difícil y complicado, por qué la gente es tan pelotuda y por qué nadie quiere pagar. Pero sobre estos jugosos temas trabajaremos en el próximo seminario.
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