martes, 9 de noviembre de 2010

¡Lanzan catálogo de frases célebres para chantas!


“¿PARA QUÉ LLENAR MI CABEZA DE DATOS QUE PUEDO ENCONTRAR EN UN LIBRO?”



Autor: Albert Einstein, físico alemán, creador de la teoría de la relatividad. Sus trabajos revolucionaron el mundo de la ciencia y dieron pie a la creación del Holocausto Nuclear. Un bocho.

Utilización: Por ejemplo, para justificar que ud. no sabe que Montevideo queda en Uruguay, el significado de la palabra “fotosíntesis” o que 8 por 6 es 48. Si se anima, hasta puede justificar el tirarse un gas en mitad de una reunión familiar: debe haber algún libro de buenas costumbres donde aparece ese dato. Puede aplicarse también a infracciones de tránsito, hurtos de material de oficina, pobre desmpeño sexual, porque mal que mal, todo está en un libro.

Usuarios más frecuentes: Autodidactas, blogueros, intendentes del conurbano, artistas plásticos.

Contraataque: “¿Bueno, y no es hora de que consultes el libro ese, hijo de puta?”

Contra-contraataque: “Lo haría, pero no quiero llenar mi cabeza de datos que puedo encontrar en un libro.



“¿CUÁNTO ME COBRA POR ESE RETRATO?”

“DOSCIENTOS FRANCOS”

“¿QUÉ? ¡SI LE TOMÓ QUINCE MINUTOS HACERLO!”

”PERO DIBUJAR ASÍ ME TOMÓ CUARENTA AÑOS”



Autor: Toulouse Lautrec, cuando tenía cuarenta años. Afamado pintor, enano y libertino francés. Aparte usaba un bombín y unos anteojos con cuerdita y aparece en la famosa película gay “Moulin Rouge”. Y la verdad que la frase es una ge-nia-li-dad.

Utilización: Por ejemplo, para cobrar cinco pesos una Rhodesia. “¡Pero si sale uno con cincuenta!” “Sí, pero ser kiosquero me tomó cuarenta años”. No falla. En general se puede cobrar cualquier cosa por cualquier tarea, siempre que ud. tenga los años suficientes. En cambio se desaconseja utilizar esta frase si tiene veinte años o menos, porque ahí capaz se le vuelve en contra. Sí, sí, es válido agregarse años si hace falta.

Usuarios más frecuentes: Artistas, médicos, músicos, plomeros, cerrajeros, escribanos, maestros queseros y en general cualquier “trabajo” donde se cobren tarifas excesivas.

Contraataque: “¡El pintor de la vuelta tiene setenta años y me cobra la mitad!”

Contra-contraataque: “Bueno, pero yo soy Toulouse Lautrec, qué mierda”.



“SI QUIERE QUE PREPARE UN DISCURSO QUE DURE TRES HORAS, DEME UN PAR DE DÍAS PARA ESCRIBIRLO. SI QUIERE QUE DURE VEINTE MINUTOS, DEME UN MES”



Autor: Woody Allen. Dramaturgo, humorista, actor y director de cine de reconocida trayectoria. Incluyó conceptos de psicoanálisis y filosofía en sus obras y películas y se convirtió en uno de los grandes íconos del cine y aparte toca el clarinete. Un verdadero Poronga.

Utilización: Por ejemplo, cuando ese artículo de 7.000 palabras que le pidieron tiene, ponele, 200. La genialidad de la frase consiste en que cuanto menos trabaja, da la impresión que trabaja más. Y encima tiene un mes para escribir esas cuatro líneas de mierda, y todo con la excusa de la síntesis y toda esa boludez. Tiene además de su lado la holgazanería intrínseca del ser humano, que se sentirá un alivio psicológico al saber que sólo va a tener que revisar media carilla. el resto de la ponencia puede llenarse con un malabarista o algo en vivo.

Usuarios: Novelistas, redactores de notas de investigación, conferencistas, estudiantes universitarios, directores de cine independiente, arquitectos y en general toda la gente que tarde más de lo razonable en hacer sus cosas.

Contraataque: “Ok, ok, si querés que te pague quince mangos, pasá mañana. Si querés las diez lucas que arreglamos, vení el 2025”

Contra-ataque: “Bueeeno, bueeeno, mañana te mando el coso, qué carácter, no se puede hacer una broma”



“LA LITERATURA DEBE SER UNA FORMA DE LA FELICIDAD. SI UN LIBRO ABURRE, HAY QUE DEJARLO POR LA MITAD”



Autor: Jorge Luis Borges. Emblemático escritor argentino, profesor de literatura inglesa, director de la Biblioteca Nacional y casi, casi, casi Premio Nobel, o sea, un tragalibros consumado así que era una autoridad en el tema. Encima te leía libros siendo ciego, ¡tomá!

Utilización: Por ejemplo, para dejar un libro por la mitad. O un artículo, o una película o una fiesta o un matrimonio o en general cualquier cosa que le dé fiaquita. Levántese en la mitad, diga “este cuerpito se retira” y haga su vida, ¡tiene la autorización de Borges!

Usuarios frecuentes: Estudiantes secundarios, estudiantes universitarios, blogueros, críticos literarios y locutores de radio.

Contraataque: “Bueno, pero el libro ese tiene 400 páginas y vos lo dejaste en la página 5. ¿No sabés lo que quiere decir ‘la mitad’?”

Contra-contraataque: “No. ¿Para qué voy a llenar mi cabeza de datos que puedo encontrar en un libro? Ah, no, pará.”


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