(María Luján, recomendador de cosas sexualmente ambiguo/a .y bastante excedido de peso, realiza un erótico .baile del caÑo., pero alrededor de un caÑo de plomo de metro y medio que encontró en la calle. Con una mano lo sostiene y trata de dar vueltas alrededor y queda feísimo. Tiene puesto una bikini plateada, con tachas y lentejuelas, plumas de colores, trozos de tela transparente muy reveladoras, cuero, animal print, lycra, seda, gasa, gasa médica, gabardina, paÑolenci, viyela, mezclilla, corderoy, algodón y pitucones de cuerina. En un momento se pone medio loquibambi, apoya el caÑo en el piso, se trata de subir y cae con gran estrépito. Vienen cuatro patovicas y se la llevan. Corte. Ahora María Luján transmite desde una habitación muy deprimente del Hospital Churruca, completamente enyesado/a)
¡Hola, bienvenidos a otro festival de recomendaciones! ¿Qué tal? Los médicos me han recomendado reposo absoluto, pero yo les digo que lo mío es un apostolado, ¡ja, ja, ja, ja! (Grita) ¡Aghhh! ¡Duele!!! ¡Duele!!! ¡Me río y duele!! ¡Aaaaahhhhhhh!!! ¡Doloooor!!! Bueno. Lo de hoy viene por el lado de uno de los más grandes ilustradores del país, un .joven. ilustrador (en el sentido amplio de la palabra .joven., o sea ese sentido donde si te ponés un sweatercito con cierre sos joven aunque tengas ochenta aÑos), dibujante y humorista perteneciente a la .Generación X del comic.. Sí, sí, uno de esos delincuentes tipo este muchacho Porrcjeezkky, nada más que dibuja bien: El Sr. Leo Arias, también conocido como .Leo Arias. o .Leonardo. o .Arias. o .Leo. o .Ari.. O .L.. Y así.
Y lo que la editorial .El PequeÑo Editor. nos propone es una compilación de un maravilloso monigote que ya hacía las delicias de la vieja .Fierro., la .Fierro. de antes, la .Fierro. que no se había vendido al sistema (antes de que publicara el tal Pppflojjecviimnt): Apu, el silencioso cuerpo celeste con orejas, que luego haría de las suyas en la revista de un diario serio como La Nación. Humor surrealista, puro y silencioso, como el que practicaban Keaton, Steimberg, Benny Hill y Bernardo.
El libro, de consumo obligatorio, puede encontrarse en toda esta sarta de lugares, o tal vez escribiendo a El PequeÑo Editor o qué se yo. ¡Y ahora me alejo, bailando! (María Lujáns e olvida de que está completamente enyesado/a, se mueve y empieza a gritar de dolor y por fin se cae al piso con gran estrépito, pero dentro del yeso no hay nada. Entonces todo se pone oscuro y aparece la cabeza de María Luján, fluorescente y flotando, riendo y gritando .¡Dolor! ¡Dolor!.. Pasan títulos)
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