Bueno, la renovación consiste en que ahora vuelvo a tener internet en mi casa, que anduve sin en los últimos meses. Por lo tanto basta de posts a deshoras en cybers inmundos con pibes gritando “comela, puto” en la computadora de al lado. No sé si se notaba, pero yo sí. Se espera además una mayor frecuencia y cantidad de posts, sumados a posts a deshoras pero en mi casa, es decir, posts por cualquier motivo y sin la menor autocrítica. Dejen que el chiste facilongo lo hago yo: no, no es lo que venía haciendo hasta ahora.
En suma, es probable que se produzca uuna producción excesiva de “artículos” y de observaciones innecesarias (empezando por esta), volviendo tal vez a los niveles iniciales de este emprendimiento. Una verdadera Tempestad de Amor, expresado a través de parrafadas largas y con muchas malas palabras. Posts a toda hora e inspirados por los sucesos más nimios: ¿Me hirvió el agua? Post. ¿Me tocó el timbre un evangelista? Post. ¿Lavé la ropa? Uhhhh, dos semanas de post. No sabés el jugo que le puedo sacar a esto. En fin, ahora que tengo internet a mi entera disposición vamos a dedicarnos a repoblar el weblog.
Bueno, salvo en los momentos en que esté mirando pornografía.
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