martes, 24 de noviembre de 2009

¡Dr. Tranca re caliente con la hamburguesa de chorizo!





Drtranca.gif Escribe el Dr. Tranca

Premio Nobel de Facto de la Medicina Ilegal

ayudemedrtranca@ubbi.com



Yo no porque cuando era chico pasaba el tiempo haciendo cosas de hombre, como tirar bulones desde los puentes o vaciar paulatinamente la botella de whisky del abuelo Tranca sin que se se dé cuenta, pero imagino que los Maricarmencitas de la Sagradísima Consternación Asustadita de Cristal de Murano y Limoges deben haber visto -en esos programitas de la tele que veían mientras mami les servía el vascolet con yogur y galletitas en forma de animales- que, en el futuro, la gente comía comida .por ejemplo, un lechón adobado- en forma de pequeÑas píldoras.


Esta asquerosa visión del futuro de la humanidad brotaba de la idea de que el humano irá degenerando hacia un modelo cada vez más maricastaÑuela, con cabeza muy grande, cuerpito de ecuyere de once aÑos y dentadura indiferenciada, lo que le producirá dificultades hasta para masticar puré.


Bueno, les cuento, para su gran alegría y mi total abatimiento que eso ya está pasando: una conocida marca de carnes empaquetadas ha decidido lanzar al mercado, probablemente creyéndose muy cancheros .habrá que ver cuánto les dura el cancherismo cuando irrumpa en sus oficinas enmoquetadas y les rompa las costillas con la traba del volante del Chevrolet- la primera hamburguesa con gusto a chorizo.


Me resulta difícil escribir llevándome todo el tiempo por reflejo la mano a la sobaquera, pero intentaré hacer un esfuerzo: sí, como lo escucharon, hamburguesa con gusto a chorizo.


Esto, que podría parecerle una buena noticia a los aprendices de hombre, a los pocos sobrevivientes del Curso de Masculinidad que dicté hace un par de aÑos .la mayoría, me enorgullezco de decir, quedó en las trincheras del Campamento de Reeducación que instalé por unos meses en Escobar, librando al mundo de algunos genes defectuosos- y que jamás se pusieron con la cuotita para terminarlo en tiempo y forma, obligándome a visitarlos en sus casitas tratando de que cumplan el compromiso, hasta que tuvo que intervenir un juez, decía, esto le podría parecer una buena noticia a quien crea que el tema del gusto del chorizo es suficiente para tener una buena dieta balanceada.


Y no, flaquito, no. No es así. No es así. El chorizo se come con el chorizo mismo, con la forma del chorizo. Con los .cachos blancos. de cositas cartilaginosas entremetidas entre la carnecita, con la piel y con el hilo si hace falta (por ejemplo, para convertirlo en un bollito con la lengua y tapar las úlceras). Claramente esto de encajetarle gusto a chorizo al paty es un experimento para empezar a imponer las pastillitas esas. ¿Acaso el paty no es como una pastillita -grande- de carne? Si dejamos que esto pase tranquilamente, va a venir la hamburguesa con gusto a lechón adobado, a asado con cuero y a ravioles a la putanesca. O sea, .pastillitas de carne. de todo eso. Y ahí ya estamos hablando del fin de la Masculinidad tal como la conocemos: el advenimiento de efebos desdentados con cuerpo de anciano y estómago externo en forma de bolsita de cotillón (con dibujitos de Pluto, los Pitufos y los BaÑeros más Locos del Mundo II .la única película infantil que le dejo ver a mis hijas) y sin intestino grueso. En cambio, sí tendrán intestino delgado, que es medio de maricastaÑuelas.


En todo caso, para que vean que este profesional de la medicina y la masculinidad también puede ser constructivo (pero construcción bien entendida, con cemento y hormigón y cosas de hombre), contrapropongo que si le quieren poner gusto a chorizo a algo, se lo pongan a la verdurita: lechuguita, tomate, melón, sushi, pollo.


Y después quemarla, que tampoco es cuestión de engaÑar a la gente para que se coma esa porquería.


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