jueves, 12 de noviembre de 2009

Coso 91: Columna Ensalchichada de Pelotero Infantil


Coso91_th.gif


Coso91.gifEl conocimiento más vulgarizado acerca del arte de construcción de columnas no pasa de su clasificación en dóricas, jónicas y corintias, y en el hecho o más bien la sospecha de que, sin ellas, se te cae el techo encima. En las grandes universidades o tribunales, las majestuosas columnas cumplen el papel de Guardia Abstracto a la entrada al Palacio, induciendo en nuestros corazones la idea de que somos pequeÑos e insignificantes, y de que sean cuales fueren nuestros propósitos, mejor no lo hagamos. En el teatro underground de casona reciclada o bar con número vivo, la columna cumple el papel de taparnos la visual. Pero el subtexto es, en realidad .¿así que no podés verle el escote a la cantante? Bueno, querido, no te quejés, que si yo no estuviera acá, no verías ni la luz de la maÑana, sepultado entre toneladas de escombros.. Por fin, en los hogares de fanáticos de las refacciones hogareÑas, la columna es la encargada de poner límites: tirá todas las paredes que quieras, armá arcos romanos e improvisá pasaplatos. Pero a mí no me toques, porque te puede ir muy mal.


Como vemos, la columna cumple casi siempre el papel de Príncipe sostén del mundo opor lo menos de .Policía Malo.. No en el caso que nos ocupa. La columna de pelotero, envuelta en el material ese con el que se fabrica el .flota-flota. para evitar que los niÑos se golpee – lo que le da un aspecto de chorizo gigante y flúo del país de las pastilletas de colores- ocupa el estamento más bajo en el Universo de las columnas. Su sueÑo es ir escalando posiciones para convertirse en la columna dórica de un edificio público o aunque sea de una confitería de los aÑos 20, pero sabe que probablemente termine sus días donde empezó. Por eso, cada tanto, aspira hondo, mete para adentro su chaleco de polipolipropipoliestiurano inyectado y logra que algún pequeÑo se golpee la cabeza contra ella, y se regodea en el breve drama del llanto, el regaÑo, el consuelo contra el pecho y finalmente el chichón.


No, no es un .coso. que yo invitaría a comer a mi casa. Pero tengámosle compasión.


Post original

No hay comentarios.:

Publicar un comentario