viernes, 2 de octubre de 2009

¡Macabra propuesta de Nuevos Síndromes!





EL INTERNET, AL IGUAL QUE TODO EL RESTO DE LAS ACTIVIDADES HUMANAS, TAMBIéN ES VíCTIMA DE SUS MODAS, BERRETINES y lugares comunes. Recuerdo que hace cosa de un par de aÑos estaban todos con lo de la “pareidolia”, y dale con la pareidolia y la pareidolia esto y aquello y todos los blogs te publicaban un o dos links relacionados con la pareidolia. En los últimos meses, en cambio, el fenómenos psicológico de moda es el “Síndrome de Asperger”, del cual probablemente hayan escuchado hablar.


Llámase Síndrome de Asperger a un trstorno que impide a ciertas personas “reconocer los estados cognitivos y emocionales de otras personas basándose en pistas otorgadas por el entorno y el lenguaje corporal de la otra persona”. Es decir , carecen de lo que conocemos como “empatía”, la capacidad de entender o identificarse con las emociones ajenas. Son incapaces de entender el sarcasmo, porque sólo decodifican el lenguaje hablado, sin tener en cuenta el tono de voz, la carita de piola o el evidente estado emocional del sarcástico.


Todos hemos conocido gente así. Un 10 % de los visitantes de este blog, por poner un caso, sufren de Asperger entre alto e intenso y por eso no entienden mis chistes. Sí, sí, por eso. Lo que estaba pensando, sin embargo, es que tal vez algunas enfermedades sean necesarias. O en todo caso, un nivel moderado de Síndrome de Asperger es absolutamente fundamental para la vida. Es decir, todo bien con el altruismo y la empatía y la macanudez, pero no jodamos.


Todo esto para contarles que imaginé un “Síndrome de Asperger”, pero al revés: un trastorno de super-empatía, según el cual la persona se identifica bárbaro con las emociones ajenas, pero de un modo tan prístino e intenso, que el tipo siente lo mismo que el emocionado original. Un suponer, te llama tu tía y se pone a llorar porque el tío se fue de casa. Y vos, en vez de decirle “y bueno, tía, qué le vas a hacer, etc.”, te sentís igual de triste que ella y te ponés a llorar. Además de que a tu tía le va a agarrar un ataque de indignación (“escuchame, no podés ser tan desubicado, la abandonada acá soy yo”), el asunto se vuelve grotesco.


O peor, el Supra-Anti-Asperger: un tipo que, cuando le contás que te pasa algo, se emociona todavía más que vos. Llamás, ponele, a Pach u o Tutu o a Lolu o uno de esos amigos con nombres pelotudos que tenés vos, y le decís: “Uh, loco, no sabés qué bajón, me acaban de echar del trabajo, me sorprendieron masturbándome en el baÑo con la puerta abierta”. Y el tipo, en lugar de darte una frase de apoyo, o aunque sea de hacete un chiste para levantarte el ánimo, o aunque aún más no sea decirte que te lo tenés merecido por taambana, se larga a llorar por lo injusto y trágico de la situación y queda postrado una semana en la cama y tenés que ira a la casa a impedir que se suicide.


Sería insoportable; para evitar que esto ocurra, propongo crear una Fundación de Ayuda a las Víctimas de Síndrome de Asperger. Pero no para curarlos, sino para mantenerlos en estado latente, como una especie de criadero, de corral. Total -debido justmente a su síndrome- mucho mucho no creo que sufran.


Miren, el Maestro Crist en 30 preguntas a seÑores del comic.


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