Escribe la Dra. Raquel F. Mastronardi
Experta en Pasterismo Médico
piricucu@ubbi.com
Hace unas semanas, mientras me remodelaban el armario donde estoy pasando mi .aÑo sabático. (desde hace ya tres aÑos) entró en mi consultorio un muchacho visiblemente angustiado. Le pedí que me diera algunos detalles de su problema para .bajarle la info a la Dra. Mastronardi. (me tuve que hacer pasar por una supuesta asistente mía, debido a la reciente prohibición de ejercer que me afecta partir desde aquello que pasó la otra vez y que es de público conocimiento para los lectores de Policiales y monografías sobre suicidio inducido).
El muchacho, que no sé si era un muchacho o un seÑor mayor, o una mujer de mediana edad o tres personas diferentes .estaba bajo los efectos de un Quequeg® 2000 mg., que me tomé por razones que no recuerdo debido a los efectos secundarios del Quequeg® 2000 mg . me comentó que quería resolver el tema de ciertas pesadillas recurrentes que lo afectaban, y había decidido acudir a mí a partir de la recomedación de un participante en un foro sobre psiquiatría, satanismo y armas.
El caso es interesante porque dos motivos: el uno, el tipo de pesadilla, una pesadilla que podríamos caracterizar como típica del fin de siglo, no del siglo veinte que ya pasó sino del siglo veintiuno .mis recientes experiencias, puramente de interés profesional con el Bildad® 9 mm de acción ultra lenta me han otorgado ciertos superpoderes de percepción extrasensorial- y que tienen que ver con la creciente deshumanización de las relaciones interpersonales en la sociedad capitalista, y que he denominado en un paper (un paper tissue, escrito con birome) el .Síndrome de la Pesadilla del tipo que Quiere Comprar Cosas. o .Síndrome Mastronardi..
Por suerte ahora los afectados por este tema cuentan con una nueva ayuda en el campo de la Psicopatofarmacología: El Tashtego® 340 mb, que si bien desde el punto de vista puramente terapéutico o médico es un antiinflamatorio, he descubierto que disuelto en un vaso de vino tinto de cajita y acompaÑado con un par de aspirinetas y medio Fedallah® 450 gg. tiene un efecto extraordinariamente efectivo sobre el tema de las pesadillas. Así que, luego de recetarle un tratamiento en base al consumo diario de esta droga (por .recetarle. me refiero a darle unos caramelitos embebidos en esta pócima), y colocándome una peluca o bigote postizo .no recuerdo bien, porque yo también me comí un caramelito de esos- para que al pobre muchacho no se le hiciera tan chocante que la .asistente. y la .doctora. eran la misma persona, iniciamos las entrevistas psicoanalíticas.
Es de las notas tomadas durante estas sesiones, o sesión larga digamos, porque yo no sabía si el pobre muchacho iba a volver así que le administré un Ismael® 21 g. anal para poder encerrarme con él unas 20 horitas, que transcribo las .Pesadillas Consumidoras. que espero sirvan para un futuro y más exhaustivo estudio sobre este mal:
La Pesadilla del Negocio que te Cierra en las Narices:
.Estoy en mi casa. De golpe, tengo que comprar manteca. Necesito manteca, necesito manteca. Necesito manteca. En el sueÑo, la necesidad de comprar mateca es imperiosa. Así que decido ir a comprar. Son las 21:27, así que estoy medio justo de tiempo, pero pienso que llego. Mi casa, en el sueÑo, está situada en el centro exacto de una .circunferencia. de diferentes chinos, almacenes, polirrubros, etc., adonde comprar manteca. Decido salir de mi casa y doblar a la izquierda, para ir primero que nada al chino de la vuelta. A la derecha hay otro negocio, a una distancia similar, pero decido ir a la izquierda, por decidir algo. Cuando llego, el chino está cerrando la persiana. .Yang, Yang., le digo, .Yang, necesito manteca, necesito manteca., pero Yang no me oye y la persiana llega hasta el piso y me quedo afuera como un estúpido. Mala suerte, digo, pero no me preocupo porque siguiendo mi recorrido en la misma dirección, un poco más allá, hay otro negocio.
.Pero el próximo negocio al que llego también me cierra justo cuando estoy llegando. Y sigo recorriendo, y al próximo negocio lo mismo, y cada negocio al que estoy por llegar le pasa lo mismo, y ya estoy llegando al último negocio que cierra el círculo, entonces no sólo no consigo manteca, con las ganas que tengo de comer manteca, qué ganas de comer manteca, ay ay, ay, sino que me amargo pensando que, viendo esta progresión escalonada de cerramientos de negocios en mis narices, si hubiera hecho el recorrido en el sentido inverso habría llegado a algún negocio abierto a la primera oportunidad.
“Lamentablemente, en el sueÑo, el círculo no lelga a cerrar, sino que se extiende sobre sí mismo, como un espiral. Mi casa está en el centro del espiral, pero no termino de llegar nunca, y en el camino van brotando negocios de la nada, a los que llego simpre tarde, cuando están cerrando, y entonces aparece Angelina Jolie y..
La Pesadilla del Grupo de Jóvenes Artistas que Quieren Comer Pizza:
.Es una pesadilla ambientada en los .90. Yo era joven e iba mucho a vernissages, exposiciones e inauguraciones, donde me encontraba con otros colegas jóvenes artistas, una linda banda de boludos. En esta vernissage en particular, no me acuerdo de quién era, no me acuerdo, no me acuerdo y aparte no importa porque había champán, en esa época te daban champán, no fernet, champán, todavía no nos habían hecho ese enema de fernet que tenemos que sufrir ahora, no, no, champán, y aparte peramos jóvenes y boludos, bueno, esta vernissage terminaba re tempranito como solían terminar las vernissages, no entiendo por qué terminan tan tempranito, estás re entonado charlando con una minita o con un barbudo y .¡trácate!., te apagan las luces y te echan y entonces quedan un montón de boludos en la calle, medio borrachos y con ganas de darle al jarabe de pico, porque te daban champán, entendés, cham-pán, no entiendo, no entiendo ¿Por qué terminan tan tempranito?
.Entonces lo que pasaba en el sueÑo, que es lo que pasaba en la vida real, es que el grupo de jóvenes boludos artistas decía .vamos a seguirla en alguna pizzería. y entonces nos empezamos a mover en masa, pero como somos cuarenta boludos, siempre hay alguno que tiene algo que decir. .No, que esta no me gusta porque tiene tubos fluorescentes y soy fotofóbico., .No, que acá no porque la otra vez me cagaron con el vuelto., .No acá no porque acá no tienen fugazzeta.. Siempre hay alguien que da su opinión. Todo el mundo quiere opinar, aportar su granito de arena, hacerse oir. Porque acá hay libertad de expresión, el Origen de todos los Males.
.Entonces seguimos recorriendo la zona, y no terminamos de decidirnos nunca, y cada vez caminamos más lejos y más y máaas lejos, cada tanto un subgrupo entra hinchado las pelotas y se sienta, pero queda otro subgrupo afuera que mira la pizzería con desconfianza, como si hubiera algo turbio. ¿Y qué va a haber de turbio? ¡Es una pizzería, flaco! Y entonces los del subgrupo que entró no quieren quebrar la unidad, así que resoplan se levantan y vuelven a sumarse al otro subgrupo que se quedó en la calle, y entonces seguimos el recorrido y ya estamos llegando a Luján. Y en vez de deshilacharse, el grupo va creciendo. Cada vez se suma más gente, por lo que cada vez hay más y más posibilidades de disconformidad individual con la pizzería elegida, ya somos 670 boludos y estamos llegando a Tartagal, y entonces empiezo a pensar qué pelotudez eso del respeto a las opiniones ajenas, acá hace falta alguien que diga “vamos a comer acá y basta”, un Stalin, un Franco, etc, y entonces se me aparece Cameron Díaz y..
La Pesadilla de la Imposibilidad de Conseguir Cambio:
.Tengo que tomarme el colectivo y necesito monedas, así que decido comprar algo en un kiosco, no sé, una Rhodesia, una Tita. Un Marroc. Plata tengo, el problema no es la plata, qué te creés, que soy un pelagatos, plata tengo, plata tengo. Tengo un maletín con un Trillón de pesos.
.Entonces voy al kiosco y tiene todas cosas carísimas, sólo vende trufas, diamantes, huevos Fabergé, etc. así que le compró lo mpás barato, un gato hipoalergénico y le pago con un billete de $500, porque en mi sueÑo hay billetes de $500, pero el gato sale $499,9999, así que el tipo me da $0,0001 de vuelto. Algo es algo, digo, y voy a otro kiosco. En este, lo más barato es un vestido de alta costura de Karl Lagerfeld, que sale $379.699, 9999999. Le pago con el billete más chico que tengo, uno de $379.700, así que consigo una moneda de $0,0000001. Y así voy comprando cosas que no necesito, tipo Ferraris, diamantes Koh-i-noor, mansiones en el Hyde Park, cambiando billetes de denominación cada vez más alta y recibiendo monedas de valor cada vez más pequeÑo, que nunca terminan de sumar los $1,20 que necesito, cifra que se va alejando geométricamente de mi alcance a medida que recorro kioscos y gasto mi fortuna en pelotudeces. Encima, para no sentirme tan pelotudo trato de usar las cosas que compro, así que camino con el vestido de Karl Lagerfeld puesto, abriendo y cerrando el huevo Fabergé y comiendo pastel de papas con láminas de oro, con lo que consigo el efecto contrario. Por fin, cuando he reunido $1,199999999999999999999999999999999 y me queda sólo un billete de 25 millones de dólares, aparece Eva Mendes y..
Hace poco he hablado nuevamente con el paciente (entre otras cosas, porque no se fue de casa, debido a algunos efectos paralizantes del Pequod® 900 mhz antihestamínico que le di para contrarrestar los efectos hemorroidantes del Fedallah®) y puedo decir que, gracias al tratamiento, el paciente tiene pesadillas cada vez más frecuentes, vívidas y aterradoras, incluso despierto, que es lo que entendí que quería hacer cuando me dijo que quería .arreglar el tema de las pesadillas. (siempre dentro de las limitaciones de entendimiento que se producen bajo el estado de estupefacción del Quequeeg® ).
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