Una de las PELOTUDECES más irritantes que lanza el espectador argentino cuando un otrora ídolo experimenta cierto declive es el famoso .Eh, pero siempre hace lo mismo.. Otras variantes de la frase son .Uh, pero ese hace veinte aÑos que roba con lo mismo., .¿Hasta cuándo va a seguir cantando eso?. o .Ya se tendría que haber retirado hace aÑos. o .Este se murió hace rato y nadie le avisó..
Esta actitud, cree el tarambana en cuestión, lo orna con los laureles de la exigencia, la inquietud y el espíritu crítico (aunque trabaja en una oficina, come milanesas día por medio y se desespera por saber qué programa de TV siguen sus congéneres para prenderse urgente); no percibe en cambio su inherente gataflorismo, ya que el .Jublador Ajeno. suele además extraÑar y clamar por la presencia de ídolos muertos tempranamente, espetando por ejemplo .hoy Tato Bores nos hace más falta que nunca. o .Pasan los aÑos y se demuestra lo difpícuil que es reemplazar al Negro Olmedo.. No es difícil imaginarlo reclamando el retiro de estos personajes si estuvieran vivos.
Los .Jubiladores. suelen competir entre sí para ver quién se cansa antes de determinado producto. No es lo mismo decir que .Los Simpsons. ya se han agotado en la temporada 4 que en la 25; cuanto antes demostrás tu cansancio, más pistola sos. Si te cansás a la segunda vez que ves algo directamente merecés un Nobel a la Genialidad. Algunos más extremos, no pueden esperar al segundo de la primera canción de un guitarrista debutante que ya le están gritando .¿Uh, hasta cuándo vas a robar con eso?.. Son tremendos. En lo personal creo que a esta gente le hace falta sexo (de tipo anal, preferiblemente), o .no seamos simplistas- encontrar algún otro tipo de satisfacción, física o psicológica, cuya responsabilidad desde luego, no la tienen los dibujos animados, ni los locutores radiales, ni los conjuntos folkóricos.
¿Qué puedo decirle a esta gentuza? Sólo que poseen un completo desconocimiento de la naturaleza humana. Hay una característica que todos .vos, yo, él- llamada .envejecimiento.. Ninguno de nosotros, ni con Omega 3, ni jalea real, ni jarabe de rábano, baba de caracol, crema antiarrugas, Viagra, implantes de cosas en el cuerpo, cola de quirquincho, té verde, la práctica de crucigramas o el estudio de idiomas o el malabarismo, la dieta de Demis Roussos, media hora de caminata al día, .proyectos., alcoholato de brotano macho, muÑa-muÑa, pescado azul, carmelazo, vitamina B12 o aceite de chia de primera presión escaparemos a la decadencia física y mental. A lo sumo, con la ayuda de estos artificios o algunos genes benévolos, podremos retrasarla, paliarla o camuflarla un poco.
Pero los efectos del Engrandecimiento (para darle un nombre más simpático al inexorable acercamiento del Frío Aliento de la Muerte) son comunes a todo el género humano; nuestros viejos ídolos (o .Grandes ídolos., mejor) no escapan a él. Es lógico que, pasados ciertos aÑos de ferviente actividad el ingenio decline, las ideas escaseen, la energía .o la precisión- para llevarlas a cabo disminuya (desde luego, sé que hay excepciones. Un Picasso, un Crumb. Un Verdaguer, que en sus últimas presentaciones se embrollaba a la mitad de los chistes y te hacía reir igual. Pero son eso, excepciones, prodigios de la naturaleza, seres de otro mundo que no tienen significación estadística). El Jubilador no lo nota en sí mismo, porque nunca ha hecho nada más o menos destacable. Su decadencia, como la de la mosca, es imperceptible. Pero .Jubilator. contraataca: .Y bueno, por eso te digo, ya que no tiene nada para aportar, ¿por qué no se dedica a cuidar a los nietos el viejo infeliz de mierda ese en lugar de torturarnos con la misma cantinela de siempre?.
Además de desgarrarme el corazón con la crueldad que propone Jubilator .crueldad que le ocultaremos, ya que a él ser un hijo de puta lo henche de orgullo-, hay un error básico en su propuesta. Si el charlista .x., el cantante .q. o el grupo humoirístico .f. siguen haciendo lo mismo desde hace aÑos a pesar de poner su máximo esfuerzo, será porque no desean rendirse. Hay algo admirable en esta tenacidad artística. Hay valor. Coraje. Entereza. El majestuoso león, viejo, cansado y sin dientes, sigue lanzando tarascones, aunque estos no logran alcanzar presa alguna.
Pero no nos confiemos: el viejo gato puede cruzarte un zarpazo certero de vez en cuando y deformarte para toda la vida. Y el artista gagá aún puede apabullarnos con su grandeza si nos descuidamos, superando en una línea o un acorde a los diez mil intentos de los pujantes jóvenes artistas medio chotardos que desean su lugar y claman por su retiro. Pero para que eso ocurra, hay que dejarlo que siga intentándolo. Hay que dejar que se siga mandando ochenta cagadas, porque la ochenta y uno habrá valido la pena. Y si no lo logra, admirémonos con su lucha febril por superar el reblandecimiento en el que se halla estancado y empujémoslo a una derrota segura contra la crueldad del público, con el que se batirá a débiles golpes de puÑo, mordiscos postizos y patadas al aire (metafóricas, metafóricas, despacio, es viejito), pero muriendo una y mil veces en su ley.
¿O preferimos al mezquino artista que .se retira a tiempo., que .preserva el producto., creyendo esto un acto de grandeza en lugar de una lisa y llana defección? Probablemente, si .Seinfeld. hubiera continuado estaría siendo destrozado por una troupe de jubiladores. Pero tal vez recibiríamos una o dos obras maestras al aÑo, que aquellos que despreciamos las novedades sabríamos apreciar.
Mientras tanto, Jubilator sigue mandando al geriátrico a éste y aquel y al de más allá. Por su bien, deseémosle una muerte temprana, para no contemplar su propia decadencia. O reservémonos la satisfacción de -dentro de veinte o treinta o cuarenta aÑos- visitarlo en el asilo, mientras el cambian el paÑal, para decirle .ah, veo que te dejaste de ROBAR con eso del control de esfínteres..
No hay comentarios.:
Publicar un comentario