Suelo enfurecerme y proferir sonidos inarticulados y romper cosas cuando escucho que un autor de lo que sea se vanagloria de dejar su obra .a la libre interpretación del lector.. El tipo, entre ojitos entrecerrados y gesto paternalista, aparenta condescender a que los demás hagan con su novelita rosa lo que quieran. él nos tira su genialidad y nosotros, los loquibambis de la cuadra, podemos reinterpretarla de mil modos, que total él se conforma con haber dado a luz su obra maestra.
Decir que uno permite la libre interpretación es tan soberbio como decir que uno permite que el lector respire o coma o vaya al baÑo o se hurgue la nariz. Es decir, la libre interpretación por parte del lector .cuando hablamos de arte y no de ecuaciones matemáticas- es inevitable, lamentablemente. Después de todo estamos separados por barreras insalvables de carne, y lo que implica la palabra .blanco. para uno, significa .gricesito pálido. para otro e incluso .amoratado negruzco. para cierto tipo de personas (por ejemplo, comentaristas de blogs).
Dicho brevemente, nadie entiende nada. Nuestro lenguaje es imperfecto. No, no quero decir que haya que hablar en otro idioma. No, tampoco en código binario. ¿Ves que hay que aclarar todo?
Por el contrario, un autor honrado debería preocuparse y obsesionarse y agarrotarse hasta tener un derrame por lograr que su mensaje llegue fuerte y claro cinco barra cinco (o .lento y fuerte., como describía Darío Vittori el acting de las funciones teatrales para jubilados) al receptor. Lo contrario es negligencia y desinterés. Por supuesto, este esfuerzo tiene que ir acompaÑado de cierta elegancia, cierto goce estético, tratando de evitar el .mirá, mirá, venía el ponja, ¡y se cayó al aaaaaagua!. de Tinelli, que tiene como mérito la claridad pero que le saca un poco de nivel a una obra como, ponele, .Rojo y Negro.. El verdadero talento de un escritor está en el equilibrio entre la claridad del mensaje y la exclusión de frases como .mirá, mirá venía el ponja, ¡y se cayó al aaaaaagua!..
A continuación, una breve lista de .molestias. que infestan el proceso comunicacional del Arte, y algunas sugerencias para combatirlos:
LA MOLESTIA DEL AMBIENTE: La gente suele ver una película en su casa, con los niÑos gritándose poderes de Dragonball Z o en un cine con oficinistas con I-Pods que salen en grupo y se hacen chistes pelotudos. No es esto lo que tenía en mente Francis Ford Coppola cuando filmó la película .Apocalypse Now.. Tampoco pensaba Robert Louis Stevenson que alguien leería .El ExtraÑo Caso del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde. en un barcito del microcentro entre olores de sudor y comida. No, el uno pensaba que uno vería su película arrodillado sobre el cemento, en una especie de celda turca; y el otro que uno leería su escalofriante historia en una mansión Tudor, frente a la chimenea, mientras extraÑos ruidos nocturnos nos erizan la piel. Porque, seamos honestos, el mensaje .un monstruo despiadado se esconde tras nuestra máscara de respetabilidad. no llega corectamente mientras la tele del bar nos escupe el partido contra Nigeria. Lo que llega es más bien algo como .un tipo que se tomaba en Inglaterra la pócima loca esta, pero qué se yyyyo, después pasó esto, uy, la una, tengo que volver a la .office., a ver si tengo un llamado, y buéh, uh cómo corren estos negros, y después qué pasaba, ah, se convertía solo, ah, como la película aquella, mejor pido la cuenta..
La Solución: Las obras artísticas sólo deberían consumirse en un contexto adecuado. Así, .Apocalypse Now. sólo debería exhibirse en la citada celda turca, .El ExtraÑo caso…. leerse en la citada mansión -construida especialmente para tal fin- y el blog de Podeti sólo debería leerse en un callejón sucio, lleno de linyeras, un cadáver cubierto de diarios y olor a pis de gato (para que tenga más dramatismo). El financiamiento de este .entorno literario. podría cubrirse con gastos de publicidad. No me pregunten quién va a poner plata o tomarse el trabajo de conseguir anunciantes, yo me limité a tirar la idea.
LA MOLESTIA DEL FINANCIAMIENTO DE LA OBRA: Cuando Francoise Truffaut filmó la obra maestra de la cinematografia .La Noche Americana. seguramente no tenía en mente que, cuando su protagonista Jean Pierre le regala a su mejor amiga el ídolo en forma de mono (se trata de una escena hipotética, no tuve el gusto de ver mayormente la película en cuestión), lo que se vería a continuación es una propaganda de cerveza donde un tipo se queda abotonado a una sandía. Como que le quita ambiente y confunde un poco al espectador. Ahora, éste se piensa que la película trata de Jean Pierre, un ídolo en forma de mono y un tipo que se queda abotonado a una sandía. Sin embargo, la publicidad es parte del negocio del cine, y sin financiación, tampoco hay película, mon cheri (le dice el jefe del estudio a Francoise Truffaut)
Pero esto no se detiene aquí: El lector fifidubio me informa que en el futuro, el libro TAMBIéN va a venir con propagandas: Así, antes de que Ahab lance el arponazo fatal, la paginita hará .chuifff. y será reemplazada por un .banner. que diga .¿Sobrevivirá Moby Dick al ataque del Capitán Ahab? ¡La respuesta, después de stos mensajes!.. Como ven, nada está a salvo.
La Solución: Para reducir el impacto negativo de los cortes publicitarios, cada tanda publicitaria debería estr filmada en el estilo cinematográfico de la obra donde que está encajetada. Si la película es de romanos, la propaganda de jabón de la ropa, debe estasr protagonizada por romanos; si es japonesa, la propaganda de celulars debe transcurrir en Tokio, y así. Ya sé: ¿cómo se va a financiar la producción de estas publicidades tan específicas? Muy fácil: ¡Con publicidad! Como unas propagandas más chiquititas, que vayan entre medio de las propagandas grandes. Igual ahí cortaría la cadena porque si no es un quilombo.
LA MOLESTIA DEL SOPORTE FíSICO DE LA OBRA: El ejemplo clásico es el de las películas .adaptadas. a la pantalla chica. AntaÑo, y especialmente las películas filmadas en el sistema .Cinemascope., solían cortarse brutalmente por el costadito, por lo que a veces se veía a un personaje conversando con la nada (su interlocutor había sido QUITADO A HACHAZOS de la película). Esto se sigue haciendo, un poco más sutilmente, pero se siguen recortando partes, para que le entre. La otra opción es poner la imagen entera y cubrir las partes sobrantes de la pantalla con dos .cachos. negros, uno arriba y otro abajo. Ahora, el mensaje de la película .Derzu Usala., de Akira Kurosawa, no es sobre el choque cultural entre un cazador en la ciudad, sino sobre el choque cultural entre un cazador en la ciudad que está a trapado entre dos masas negras de oscuridad total. Es imposible abstraerse de esos .cosos. negros, que ocupan un porcentaje de pantalla prácticamente igual al que ocupa la película, por lo que hasta .Mary Poppins. está envuelta en una masa de Oscuridad Total y Depresiva.
Por último, también está el tema de que a veces ponemos objetos al lado del televisor .por ejemplo, un burbujero- y éstos también nos distraen del mensaje original, que pasa a versar sobre el choque cultural entre un cazador en la ciudad con un burbujero adelante.
Otro tanto ocurre con los libros. No me produce la misma sensación leer una edición gigantesca de tapas forradas en cuero marroquí, hojas amarillentas y llenas de polvo y tipografía Book Antiqua, que uno en tapa blanda y satinadita, todo blanquito y en tipografía Arial, pero bueno, yo soy así. Un escritor con sangre en las venas cree que “más grande es mejor”, quiere que su obra se imponga físicamente, que cueste llevarla, que pese y le parta la espina a sus receptores, y escribe en consecuencia. Imagino a Domingo Faustino Sarmiento viendo una edición .pocket. del .Facundo., y lo imagino enojado .con cara de Sarmiento- diciendo .Pero la que te pan con queso, yo te escribí un libro épico sobre la Sombra Terrible de Facundo y en esas paginitas blanquitas parece que Facundo apenas te filtra la luz un poquito; y para peor, te lo guardás en el bolsillito de atrás del jean!!!. Acto seguido Sarmiento, que era un hombre polémico y apasionado nos sugeriría guardarlo en otra parte.
La Solución: Debería instituirse una especie de casco de realidad virtual universal, donde podríamos ver las películas sin que las imágenes tengan ni cosos negros alrededor ni burbujeros, y leer libros con letra gigante, imponente, sin límites de página a la vista. Tendría unas ventanitas a los costados para poder apreciar la celda turca o la mansión Tudor, o el callejón con cadáveres. Lo financiaría .y dale- con publicidad, pero acá el plan está más desarrollado: se trataría de propagandas de cascos de realidad virtual.
LA MOLESTIA DEL SOPORTE FíSICO DEL RECEPTOR: El lector o espectador también tiene algunas limitaciones. Por ejemplo, no es capaz de leerte todo el libro seguido, a pesar de que el autor lo presenta así: todo seguido. León Tolstoi no te va dando las páginas de .La Guerra y la Paz. de a treinta. No, ¡él quiere que te las leas las 1.500 páginas todas juntas! Si no, te las vendería en fascículos. Aparte cada lector lee la cantidad que se le ocurre: un día te lee una, otro día te lee dos. Asó no se puede organizar ninguna entrega de capítulos.
El sueÑo vendría a ser otro obstáculo. El lector se duerme, y por ahí justo justo en la parte en la que el autor está más emocionado. Y por ahí cuando retoma, ¡te lee un capítulo que ya leyó! Y dice .pero esto yo ya lo había leído.. Es que no era la idea, flaquito. O se distrae y por ahí te lee un párrafo tres veces hasta que lo entiende. ¡No es así! ¡No es lo mismo leer un párrafo una vez que tres, o ninguna! El autor lo escribió una vez, ¿por qué lo leés tres veces? ¡León Tolstoi pensó en una cierta musicalidad, cierto ritmo, cierta extensión que cuadra a la perfección, que encaja delicadamente en la arquitectura total dell libro, en el delicado equilibrio de un castillo de naipes, y vos vas y LE CAGáS TODO EL LABURO, HIJO DE PUTA!
No, viejito, el libro te lo tenés que leer así: todo seguido, un-párrafo-y-una-palabra-por-vez, no vale volver atrás, no vale sacar nada de contexto ni publicar una .partecita. en tu blog. Si querés, cuando terminás tooooodo el librito, te lo leés de nuevo. Tooooodo. Y si querés, lo tipéas todo en tu blog y DE úLTIMA, le avisás a tus .lectores. (¡ja, ja, ja, ja, ja, “lectores”!, ríe León Tolstoi) en qué capítulo y en qué párrafo está lo que te llamó la atención, no sin antes advertirle severamente que lo lean todo seguido y de a una parte por vez. O sea, yo no tengo la culpa de que seas DéBIL, DéBIL, DéBIL!!!
Pero no, la gente lee así, para el culo.
La Solución: Cada libro o cada película debe venir con unos remedios o sustancias químicas para evitar el sueÑo o veinte litros de RED BULL. Y si no estás dispuesto a hacerte un AGUJERO EN EL ESTóMAGO, para eso no leas a León Tolstoi. Ni nada. El Red Bull lo podría regalar Red Bull a cambio de un avisito. Ves, cada vez te doy todo más solucionado.
LA MOLESTIA DE QUE EL RECEPTOR ES ESTúPIDO: Esta es la molestia más frecuente y más insalvable de todas. El tipo no te entiende. No importa que uses la lengua castellana, una correcta (bueno, o casi) gramática y que aparte tu libro sea sobre gatitos y perritos. No entiende. Es boludo. Si le decís .un monstruo despiadado se esconde tras nuestra máscara de respetabilidad., el tipo gruÑe y mueve la cabeza y te pregunta de qué máscara estás hablando y si la historia transcurre en carnaval y que por qué la máscara, cómo una máscara. No entiendo, ¿en qué parte sale una máscara? ¿El tipo tenía una máscara? ¿No era que se convertía? ¿Y qué quiere decir .respetabilidad.? Y si no, el tipo se cree RE PIOLA y cree encontrar una ironía (el gran mal de neustro tiempo) en donde no la hay y dice .ah, o sea que no, que un monstruo despiadado no se esconde tras nuestra máscara de respetabilidad ja, ja, ja, totalmente, coincido plemamente.. O directamente entiende otra cosa que no tiene nada que ver con el tema y que probablemente sea de otro libro y te dice .para nada, yo creo que la Ballena no representa el Mal, se trata de un animal inocente. Y aparte está en extinción..
Si la literatura ha sobrevivido durante tantos siglos es por un malentendido: los autores creían que los receptores los comprendían. Herman Melville dejó de escribir, creyendo que tal vez había metido la pata o su libro había sido poco claro, cuando en realidad la gente había sido boluda, como ahora. Afortunadamente, el sistema de .comentarios de blogs. (que revela que hay gente que no comprende ni una sencilla observación sobre el clima apestoso que estamos teniendo) ha puesto las cosas en su lugar .
La Solución: El autor viaja puerta a puerta a la casa de los lectores y le va explicando el libro, las partes que el receptor no entiende, y también las que entiende, porque seguro que las entendió mal. Por ejemplo, si en una parte de su libro el Emperador del Sol Naciente cae de un .sanpan. y muere ahogado, el autor .al ver a su receptor con la cara esa que ponen los perros cuando la gente le dice frases complicadas- le dice .Mirá, venía el ponja, ¡y se cayó al aaaaaagua!.. A veces, el receptor se ríe o disfruta en partes que está mal, así que con este sistema, se puede ir explicándole qué partes están buenas y qué partes no (.esta parte es graciosa., .acá tenés que llorar., .esta la podés pasar rapidito, cuando la escribí me dolía la cabeza., etc.), para que el receptor disfrute del libro correctamente. Como entiendo que la ubicuidad del autor puede ser un problema, sugiero que se contrate un equipo de sosías del autor .yo ya canté a Bob Geldof, que es IGUAL A Mí, pero más flaco y alto- para que lo ayude. En cambio, cuando se difunda el .e-book., el autor podrá ser proyectado de un costadito del libro, como la princesa Leia. O como el angelito de la conciencia, que le da consejitos para leer bien. Para financiar todo esto, como ya de publicidad estamos hasta las pelotas en los otros cuatro casos, sugiero que cada libro salga $1456,78899,088564.9876,99.
¿Se entendió, mierda?
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