Buchón, buche, botón, gorra, oreja, correveidile, chusma, ortiba, batidor, vigilante, cuenterete juan copete: todos sinónimos autóctonos de .delator.; la profusión de epítetos podría indicar que el argentino aprecia por sobre todas las cosas la lealtad y la discreción.
Sin embargo, atestiguando a diario a gente que se queja cuando se corre al lunes un feriado que cae domingo, tontainas que organizan marchas para defender su AFJP o ex piqueteros que le chupan las medias al gobierno, nos enfrentamos a una realidad más triste: ¡tenemos muchos sinónimos de .buchón. porque vivimos en un PAíS DE BUCHONES!
El buchoneo, incluso, ha dado lugar a la aparición de profesiones como .conductor de programa de chismes., .movilero. y .vocero.. La discreción es confundida con censura o miedo, y las jóvenes generaciones incluso parecen no tener claro cómo se hace para evitar el buchoneo, y los más desprevenidos terminan denunciando a sus congéneres por simple torpeza.
El buchonismo en nuestra era está tan desarrollado que incluso ha dado lugar a la aparición a una gran diversidad de especies. Repasémoslas, al tiempo que proporcionamos algunas técnicas para BUCHONEAR AL BUCHóN uno de los ACTOS DE JUSTICIA más grandes que pueden hacerse:
.SMITHERS.: Se trata del buchón clásico y puro por antonomasia. Está convencido de la justicia de su misión, descartando incluso la hipocresía como forma de liberación interior. Su identificación con sus superiores y su subyugación a sus deseos es total, tanto a nivel laboral como psicológico y hasta físico. Es capaz de vender .o regalar, mejor dicho- hasta a ese sobrino suyo tan querido que él mismo ayudó a obtener trabajo. Su seriedad .cercana a la demencia- es tal que cuando su amo cae en desgracia, éste prefiere caer con él. Bueno, y aparte cuando se queda sin protector pasa a ser un PARIA TOTAL.
Peligrosismo: Medio a bajo. Su buchonismo es tan evidente que todos nos cuidaremos de abrir la boca en su presencia. Pero si se entera de algo, a rezar.
Contrabuchonismo: .¿No le parece sospechosa tanta lealtad por parte de Fernández, jefecito? Para mí que se trae algo entre manos.
.SERRUCHíN.: Serruchín aprovechará cada oportunidad para que el jefe se entere de nuestras cagadas, pero no lo hace por convicción: simplemente, desea ganar puntos con el objeto de escalar posiciones, como senior manager, hijo preferido o nueva pareja, sea cual sea el ámbito donde se desarrolla su buchonismo. Lo bueno es que, una vez que llega a su punto máximo probable deja de ser peligroso y se convierte en el más campechano de los jefes (claro que igual hay que cerrar la boca delante suyo; el jefe es buchón por definición).
Peligrosismo: Altísimo. Serruchín, político al fin, no muestra su verdadera cara hasta que ya es tarde. Tal vez sea ese compaÑero nuevo, tan copado, que sabe tanto sobre aeromodelismo. O sea, no te quiero poner nervioso pero repasemos: ¿Con quién almorzaste hoy y exactamente qué le dijiste?
Contrabuchonismo: .¡Epa, jefecito, este Fernández es una luz de lo rápido que asciende! Ojo que en cualquier momento le saca el puesto, ja, ja, ja, ja… No, es una broma, ja, ja, ja, ja. Ja, ja, ja, ja, ja, ja..
.LOQUIBAMBI. O .BOCAZAS.: .Loquibambi. no habla porque quiera ascender o sienta la necesidad de ser subyugado por un Amo, sino porque es gratis. No tiene maldad, pero tampoco tiene filtro. Si el jefe entra a la oficina y dice .Che, ¿lo vieron a Zufriategui?., en lugar de contestar con evasivas, un lacónico .no. o un lúgubre silencio, responderá, casi automáticamente y con lamirada extraviada en sus cositas mentales: .No, todavía no llegó.. Y sólo las miradas torvas de sus compaÑeros lo frenan .con suerte- a agregar .él antes de las 11 y media no llega nunca.. Por otro lado es un excelente y alegre compaÑero, que te acompaÑará en las malas y te prestará dinero y luego lo olvidará (es un loquibambi). Pero hay que amordazarlo, o matarlo, o algo.
Peligrosismo: Altísimo. No hay que decirle nada, nunca, ni el comentario más inocente.
Contrabuchonismo: .Eh, Jefecito, este Fernández no tiene filtro, un día se le va a escapar una que es capaz de hundir la emprea, ¿no?.
.JOAN COLLINS.: Este buchón no busca ascender ni complacer, sino simplemente ocasionar el máxino de daÑo posible a su víctima. Su motivación es la maldad pura, y utiliza el buchoneo como podría utilizar un puÑetazo o un arma o un sobre con ántrax. Su buchonismo es ocasional: lo usa sólo cuando tiene la oportunidad de daÑar certera e irreparablemente al blanco elegido. Su especialidad es el ámbito familiar.
Peligrosismo: Medio a Alto. Como hemos dicho, buchonea ocasionalmente, y además está tan mal conceptuado que sus acusaciones suelen ser puestas en duda, además de tener unos cuantos muertos en el ropero. Pero cuando logra asestar el golpe, la víctima cae, gruÑendo de dolor, y no se levanta más.
Contrabuchonismo: .Ay, este Fernández, no te muerdas la lengua, siempre minando la moral de la empresa (o la familia, o la pareja, el club, el cine-club con debate).
MR .X.: No sabemos si se trató de una persona, un robot o una máquina, el caso es que de alguna manera Recursos Humanos se enteró de ese desliz que tuvimos con la fotocopiadora o de quién fue el autor de ese grafitti en el baÑo. Puede ser cualquiera de nosotros o de ustedes. O tal vez nosotros mismos sufrimos una ausencia y hablamos. Jamás lo sabremos, no podemos determinar un solo sospechoso y pensaremos que todo se trata de una pesadilla. Demencial.
Peligrosismo: Altísimo, y además no hay forma de tomar represalias.
Contrabuchonismo: .Yo no confiaría en nadie que le ande llevando cuentos, jefecito. Aunque sea alguien de su confianza, o no, o un robot o una máquina o lo que sea. (Nota: Se trata de un tiro al azar y un recurso desesperado, pero es el único que hay)
.EL FISCAL DE LA NACIóN.: El menemismo, las películas de juicios, la aplicación de la palabra .corrupción. en los ámbitos más inesperados han convencido a este buchón de que la honestidad, la seriedad y la formalidad son una cosa bárbara. El hombre no conoce matices, no sabe diferenciar entre la venta de una empresa telefónica a precio vil y bajarse un temita en la computadora del trabajo, reaccionando con gritos tipo .por eso en este país estamos como estamos, acá roba desde el gerente hasta el cadete.. Acusar a los demás de cosas lo llena de satisfacción y le confiere un aura de rara dignidad. No suele buchonear directamente, pero sus reflexiones en voz alta suelen llegar a .Smithers., .Serruchín. o .Mr X. y ahí agarrate.
Peligrosismo: Bajo. Nadie toma muy en serio sus causas.
Contrabuchonismo: .Epa, qué peligro, jefecito, este Fernández es un peligro hasta para usted, ¿no? Por ejemplo con el terma del auto. Ja, ja, ja, ja, era un broma. Ja, ja, ja, ja..
.EL TíO LISTO.: La motivación de este buchón es su desesperación por demostrar que está enterado de todo. .Tío Listo. pregunta y averigua, con frecuencia halagando la vanidad de sus interlocutores, como un Jaime Bayly de la vida real. Les saca data, cuenta conversaciones privadas sin consultar, agrega una que otra cosa para despertar interés, aparece día por medio con cara .uh, lo que me enteré, pero no insistan, soy una tumba., para luego esparcir su mugre. No desea escalar ni hacerle daÑo a nadie; pero sus deseos (entre cholulos e infra-periodísticos) de demostrar que está .en la pomada. son más fuertes que él, soltando los secretos más impúdicos frente al jefe o publicándolos en Internet. Por supuesto, como buen periodista amateur, si no sabe, inventa o deforma. Uno de los más aberrantes casos de buchonismo por imbecilidad.
Peligrosismo: Alto. Las peores aberraciones suelen cometerse sin malas intenciones, y este es uno de estos casos. Además, es completamente imprevisible, tiene un aspecto bastante inocente y para cuando nos damos cuenta de que el tipo es un .Tío Listo., ya hemos revelado la mitad de nuestro lado oscuro.
Contrabuchonismo: .Jefecito, ¿no le parece que este Fernández siempre sabe demasiado? En algo raro anda, ¿no?.
.CHARLIE.: Como el joven protagonista de la película .Perfume de Mujer., .Charlie. se niega a acusar a sus compaÑeros, a pesar de que es obvio que lo sabe todo. Pero al .Charlie. de la vida real parece importarle más inaugurar una leyenda heroica sobre sí mismo que la eficiencia de su discreción. En lugar de hacerse el tonto, y hacerlo bien (ser un mal actor es casi lo mismo que ser un BOTONAZO), se encarga de contarle a todo el mundo que está enterado de todo pero que sus férreos principios de camaradería le impiden denunciarlo. Tanto jode y jode y jode y jode y jode, que sus palabras llegan a los oídos de la plana mayor.
Una vez interrogado, .Charlie. lanza una de las frases más incompetentes que pueden escucharse en el ámbito laboral: .No importa quién fue.. Lo que podría haberse resuelto con un sencillo .No sé., .No tengo idea. o .Otro Misterio Irresoluble., el muy imbécil lo embrolla con .No importa quién fue.. Luego de repetirla tres o cuatro veces, -y olvidando que .Fuenteovejuna. es ficción- lo único que consigue es que sus interrogadores estén DESESPERADOS por saber .quién fue. de puro chismosos. El asunto comienza a agrandarse y el crimen se vuelve más espantoso, y tenemos la sensación de que un buchonismo a lo .Smithers. liso y llano hubiera aquietado las aguas. En lugar de eso, la patronal encarga una investigación .o presiona a .Charlie. hasta un punto donde éste no puede resistir- y el criminal es castigado con el máximo de la pena. Luego, .Charlie. dice .Hice todo lo que pude, pero estaba en juego el Pan de mis Hijos!., con voz de mártir.
Peligrosismo: Altísimo. Es preferible entregarse de pies y manos antes que ser amparado por un .Charlie..
Contrabuchonismo: .Che, .no importa quién fue., no habrás sido vos, ¿no, Fernández?.
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