jueves, 17 de agosto de 2006

¡TENDENCIAS: CADA VEZ MáS JóVENES ELIGEN AGARRARSE UN DEDO EN LA PUERTA COMO ESTILO DE VIDA!





Brian (23) parece un joven de tantos: estudia Imagen y Sonido en la UBA, trabaja . en una casa de fotocopias -y está recién peleado con su ex novia; pero además, Brian es uno de tantos de los integrantes de la movida Closed Door, consistente en tener un dedo agarrado en la puerta.


¿Doloroso? Bastante. .Pero te acostumbrás., dice Brian, con lágrimas en los ojos. .De última es como cuando te afeitás, que duele. O como cuando comés polenta bien bien caliente sin cubiertos (sic). Además para mí es un modo de vida y no lo cambio por nada..


A diferencia de los adictos al piercing y a los tatoos, como dicen los chicos de ahora, que viven el dolor como un trámite para conseguir un efecto estético, los closedoorers obvian éste último beneficio por considerarlo una frivolidad y se detienen en la primera etapa del trámite, la del dolor. .El que se hace un tatoo lo hace con una motivación re superficial., dice Clara (21), estudiante de Ciencias de la Comunicación y que viene integrando esta movida desde los 19. .Yo, cuando me agarro un dedo con la puerta, no me quedo en el tema de la imagen, sino que lo uso para transmitir mi dolor interior. Por tantas guerras, por tanta hambre, y también, por qué no, por tener un dedo agarrado en la puerta..


Pero no todos los closedoorers son tan ascéticos. De hecho, hay toda una subcultura que prefiere dedicarse a decorar la puerta donde tienen el dedo agarrado, y que cubre desde los que dibujan números de teléfono de ex novias y órganos sexuales a los más obsesivos, como el talentoso Lautaro (17), que no sólo es capaz de agarrarse los dedos con tres puertas simultáneas sino que se dedica intensamente a tallarle figuras de la mitología clásica. .En esta puerta tallé el carro de Faetón cayendo sobre el horizonte., explica el culto Lautaro, que sonríe ante la pregunta que ya ha escuchado cientos de veces: ¿Y cómo hacés para tallar esos hermosos bajorrelieves si tenés las dos manos aprisionadas?. .Con mucha paciencia., ríe, para luego agregar, serio: .En mi blog Duele como el Carajo explico algunos secretos técnicos..


.Lo que hacemos es tratar de facilitarle las cosas al movimiento Closed Door., explica Mauro (31), dueÑo del local de closedooring de la galería Bond Street, que curiosamente se llama A Puertas Abiertas, y donde se venden puertas portátiles .con rueditas; las más sofisticadas, con un motorcito .para que los closedoorers puedan seguir expresándose sin abandonar sus actividades. .Sí, antes era más complicado y te obligaba a quedarte en tu casa encerrado. Por suerte las nuevas tecnologías te permiten seguir practicando el closedooring más conectado con el mundo. Las nuevas generaciones son más positivas. Y eso es importante porque el closedooring es una actividad que, básicamente, duele..


Mauro, ex closedoorer él mismo, suspira cuando le preguntamos por qué abandonó la actividad. .Y, cuando tenés un hijo se hace más complicado. Te juro que intenté cambiarle los paÑales con los dedos agarrados pero se me hacía cada vez más difícil. No quiere decir que cada tanto yo y mi mujer no vayamos a fiestas de closedooring donde volvemos a vivir la pasión del movimiento, aunque sea por una noche..


¿Tiene futuro este estilo de vida? .Para mí se está vaciando de contenido., se lamenta Clara, y Brian la apoya: .Sí, ahora hay mucho esnobismo, mucho boludito de Belgrano que cree que por agarrarse el dedo en una puerta de mil dólares ya es un closedoorer. Y están matando el movimiento. ¡Lo están asesinando! ¡Asesinando!., agrega a los gritos.


Y después aclara: .Disculpen el exabrupto, no saben cómo duele esto..


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