viernes, 4 de agosto de 2006

¡CRíTICO ENOLóGICO DESOCUPADO DESCUBRE EL PRIMER ESTAURANTE DE “GASTRONOMíA VIVENCIAL” PARA COMER COMPLETAMENTE DESNUDO!





Escribe el Lic. Isaías Baralt

Crítico enológico desocupado

lotomosinsodaporqueasipegamas@ubbi.com


Fernando Champagnat Aldana es un referente obligado de la .gastronomía vivencial., esa rama que privilegia el ambiente, el concepto, el estímulo del entorno por sobre los sabores per se. Luego de Porca Miseria, esa experiencia única donde los comensales se alimentaban de manjares servidos en forma de porquería, en cuatro patas y en el piso, como cerdos, o En Pantuflas, ese restaurante que recreaba la soledad de un departamento de soltero y donde el plato obligado era pizza traída por una moto, para ser consumida en un sofá viendo la tele (a Sofovich), esta vez nos presenta Naked Lunch (una referencia cultural que se presta a la confusión, ya que el local sólo abre por las noches), donde se ofrece la posibilidad de cenar, parafraseando al General San martín, .en pelota, como nuestros paisanos los indios..


Llegamos al local un poco tarde . el narcótico que le pusimos a nuestro cancerbero en la Clínica donde nos hospedamos de momento tardó en hacer efecto .para encontrar el local a pleno, y con el resto de los comensales exhibiendo sus miserias al mundo mientras degustaban las especialidades de la casa.


Hay que seÑalar que el paisaje, conformado sobre todo por acaudalados gourmands de cincuenta aÑos para arriba, con las huellas de la buena vida derramándose en derredor de la totalidad de sus circunferencias, no es el más apto para despertar nuestro apetito (debemos reconocer que nuestra propia imagen tampoco es excesivamente estimulante: nos referimos a la primera persona del singular por supuesto, ya que nuestra protegèNati se encuentra en la flor de la edad); Sin embargo, el sibarita experimentado no se detiene ante estos pequeÑos obstáculos visuales.


Nos dispusimos a disfrutar de la calidad característica de este tipo de experiencias, que podríamos calificar de .bazofia. (se arruina la comida a propósito, y se sirve el vino más berreta y ácido posible, para no distraer al comensal de la .experiencia vivencial.), claro que muy bien servida por un eficiente escuadrón de mozos completamente desnudos, y envueltos en una excelente selección musical; por otra parte, es de agradecer la reducción al mínimo de distracciones, porque en este tipo de locales (nos referimos a aquellos donde uno come desnudo) hay que poner toda la concentración en un desafío que tiene más que ver con la guarda de la seguridad personal que con la gastronomía, y que consiste en .tratar de no quemarse..


Desafío aún más complejo en cuanto a que, por algún motivo, Champagnat Aldana decidió que su repertorio consistiría en un autóctono y peligroso menú: explosivas empanadas de carne, cocinadas en hirviente grasa de pella, que ante cada mordisco disparaban hacia nuestros físicos violentísimos escupitajos de lava comestible; chorizos crepitantes y a punto de explotar dentro de su propia piel, que al ser pinchados nos rociaban el pecho con su letal contenido (comentábamos con Nati que nos recordaba mucho a algunas escenas de la película .Alien. aquel escalofriante clásico de la fantaciencia); locro criollo en estado de ebullición, que por su daÑina actitud quemante para con nosotros parecía estar poseído por un maligno espíritu del fuego. Hacia el final de la velada pudimos contabilizar no menos de siete quemaduras de primer grado per capita, recibidos todos sin la menor queja, un condición básica del bon vivant de primer nivel. Sin embargo, nos prometimos que pasaríamos por el Instituto del Quemado antes de volver a nuestro .Hospedaje..


El último percance tuvo que ver con el intento de limpiarnos los grasosos lamparones que llagaban nuestros cuerpos, y que se vio impedido por una política un poco espartana de la casa: no se obsequia a los clientes con servilletas, ni siquiera con manteles que en una emergencia pudieran servir de tales, debido a que estos enseres se consideran .ropa.. Al respecto mantuvimos una discusión un poco fuerte con el administrador del local . mi viejo amigo Champagnat Aldana no se dignó a hacer acto de presencia para intervenir, gaffe imperdonable que lo ha tachado de mi agenda de amistades .durante la cual argumentamos que .ropa. era lo que uno se ponía sobre el cuerpo, que él contraatacó acudiendo a la expresión .ropa de cama., lo cual nos pareció de una literalidad un tanto plebeya. Todo un incidente mientras intentábamos quitarnos la grasa limpiándonos con nuestros propios antebrazos, lamiéndonos y restregándonos contra el coqueto empapelado del local, lo cual, a pesar de que somos conscientes de las posibles implicancias del relato, no tuvo nada de erótico .teniendo en cuenta que además estábamos sufriendo por nuestras múltiples quemaduras.


Luego de rehusar . guiados por el instinto de conservación, más a flor de piel que nunca -el panqueque de manzanas flambeado en nuestra propia mesa, decidimos que no estábamos satisfechos y que no pagaríamos la cuenta, queja razonable que fue rebatida con la negativa a reintegrarnos nuestras ropas. Admitimos que no esperábamos este contragolpe. No nos preocupaba el contenido de nuestras billeteras . a decir verdad, no estaba en nuestros planes pagar, ya que debido a nuestra peculiar situación psicoprofiláctica no se nos permite manejar dinero .sino el frío polar de esta época en Buenos Aires; luego de una negociación, en la que debimos prometer una calificación de cinco tenedores en diversas publicaciones, logramos salir de allí vestidos.


Nos subimos apresuradamente al taxi, luego de destruir los ventanales del local de un botellazo (tuve la precaución de pedir llevarme el mediocre vino a casa, pero no con la idea de beberlo, of course). Afortunadamente, el encargado de seguridad del local, también desnudo y descalzo, no se animó a superar el tendal de cristales puntiagudos para retenernos, cosa que por segunda vez en la velada nos recordó a un filme clásico, esta vez del género de acción.


En resumen, un verdadero desastre tanto gastronómico como conceptual. Mi calificación, sin embargo . un trato es un trato .no puede ser otra que de cinco tenedores. ¡Cheers!


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