(La escena se desarrolla en un destartalado hospital público. Se realiza un acto inaugural sobre un improvisado escenario frente a una costosa máquina. Periodistas y fotógrafos rodean el escenario)
CONCEJAL ARDILES: …y es un verdadero orgullo inaugurar el Tomógrafo de Leucocitos donado por la Asociación de Matarifes a este Hospital. Y para darle brillo a este acto, hemos invitado para que corte la cinta inaugural a una semi-celebridad: el Sr. Podeti, mundialmente famoso weblogero!
(Entro yo. Grandes aplausos. Subo al escenario con una sonrisa benevolente y leo un papelito)
YO: ¡Gracias, gracias! Cuando me invitaron dudé si el honor me correspondía y también, por supuesto, por cierto rechazo instintivo a los actos públicos; existe a veces ese temor a mezclar el propio nombre con la política, pero déjenme decirles: si aportar mi granito de arena por la salud pública es ensuciarse, ¡entonces estoy orgulloso de BAÑARME CADA TRES DíAS!
(Se oyen aplausos, luego de un par de segundos de confusión. Releo en silencio el discurso pensando si estuvo bien redactado. El Concejal me da una enorme tijera y me dispongo a cortarla)
FOTóGRAFO: A ver, a ver, Sr. Podeti, por favor, quédese quieto un segundo con la tijera sobre la cinta, para la foto.
YO: ¿Así?
FOTóGRAFO: Sí, sí. A ver, le da sombra sobre la cara, ¿le podría decir al CORONEL MORALES, el tristemente célebre EX FUNCIONARIO DEL PROCESO, condenado por CORRUPCIóN, SEDICIóN y VIOLACIONES A LOS DERECHOS HUMANOS que se corra?
(Todos miran al Coronel Morales, que también se encuentra en el escenario. Hay un gran murmullo escandalizado)
YO: (Pálido) ¿Qué hace acá Morales, el .Samurai Negro.? ¿No estaba en cana?
CONCEJAL ARDILES: (Escandalizado) No sé, no sé, me parece que hubo una falla en el protocolo. ¿Quién invitó a Morales?
POLICíA DE CIVIL: Disculpen disculpen, es mi culpa. Soy el encargado de vigilar que cumpla su arresto domiciliario pero por una falla de organización me asignaron también la seguridad del evento. No conseguí que me cubra nadie, así que lo traje para tenerlo bien vigilado.
CONCEJAL ARDILES: Aaaaah, comprendo, comprendo. (A mí) Todo bien, es un problema organizativo.
YO: Pero, ¿tiene que estar en el escenario?
POLICíA DE CIVIL: No, justo subió a preguntarme si podía ir al baÑo. Por favor, Coronel, bájese.
(El Coronel se dispone a bajarse pero la escalera, que es muy vieja y apolillada, se derrumba)
CORONEL MORALES: ¡No puedo bajar!
YO: Pero sí, pero sí, ¿cómo que no? S¡ son un par de metros. Es un saltito de nada.
CORONEL MORALES: ¡Por favor, soy un hombre mayor!
CONCEJAL ARDILES: No se preocupe, Sr. Podeti, le pedimos al fotógrafo que deje fuera de cuadro al coronel y listo. El escenario es grande. ¿puede ser?
FOTóGRAFO (Mirando por el objetivo de la cámara) A ver… Sí, no hay ningún problema. Sobran tres o cuatro metros… A ver…. Sonrían…
(De pronto se derrumba parte del frente del Hospital. Los escombros caen sobre el escenario, obligando a los miembros del acto a amontonarse en un rincón. El Coronel Morales y el tomógrafo se salvan milagrosamente)
CONCEJAL ARDILES: ¡Qué desastre! ¡Qué espanto! ¡Esto podría haber sido una tragedia! Esto es un testimonio del desastroso estado de la salud pública.
YO: (Con algo de esperanza) Mejor es suspender todo, ¿no?
CONCEJAL ARDILES: ¡No!!!! ¡Tenemos que dejar de tapar la realidad! Que salga, que salga el estado calamitoso en que se encuentra este establecimiento. Que la opinión pública se entere de cómo, mientras gente solidaria como la Asociación de Matarifes intenta aportar soluciones, el Estado está ausente en lo más básico. ¡Por favor, Sr. Fotógrafo, que esto salga en todos los diarios!
PODETI: (Desesperado) ¡Espere un momento! Esteee… Mejor acomodemos la foto, ¿puede ser? No vamos a interrumpir la ceremonia por esto.
CONCEJAL ARDILES: Tiene razón, tiene razón, aparte no podemos dejar que la presencia de este siniestro personaje empaÑe la fiesta. Coronel, por favor, colóquese acá atrás, de este lado, lo más lejos posible del Sr. Podeti. Eso es.
(Todos posamos. Yo hago la mímica de cortar la cinta inaugural mirando a cámara, con una sonrisa cálida, como demostrando que el acto es para mí un pequeÑo aporte que hago a la sociedad, pero al mismo tiempo dándole la trascendencia que tiene. Es un gesto muy sutil y espontáneo que ensayé toda la noche anterior. Desgraciadamente, la cámara no se dispara nunca)
CONCEJAL ARDILES: ¿Qué pasa, Sr. Fotógrafo?
FOTóGRAFO: Se me descompensa el equilibrio de colores. La composición. Podeti tiene esa polera verde y el Coronel está de azul. No queda bien.
PODETI: ¿Pero por qué? No entiendo.
FOTóGRAFO: Es un tema de .cuadro., de .profundidad de campo.. De teleobjetivo. Es complicado. No te puedo dar ahora un curso completo de fotografía. Coronel, ¿se puede poner del otro lado? Sí, al lado de Podeti. Claaaaro. Ahí está. Es otra cosa. Una cosita más, Podeti parece como que hoy no se baÑó.
YO: ¡Siempre parece eso! Es un tema genético.
FOTóGRAFO: Sí, sí. Ya sé. Pero para la foto no queda bien. ¿No prefiere cortar usted la cinta, Concejal? En todo caso, que Podeti esté al lado. Ahí está.
(Me quitan la tijera y me corren al costadito. Por la ausencia de espacio quedo pegadísimo al Coronel Morales. Intento apartarme, mirar para otro lado, pero el espacio es reducidísimo)
FOTóGRAFO: A veeer… Ahí está. Sonrían…
(Posamos lo mejor que podemos. Con el Coronel estamos muy apretados. Entonces, para hacer un pequeÑo espacio, el Coronel pasa su brazo por arriba de mi hombro, como dándome un afectuoso abrazo. Me quito el brazo de encima fastidiosamente. El Coronel vuelve a ponerme el brazo en el hombro. Me lo vuelvo a quitar. Me vuelve a abrazar. La situación es tremendamente tensa)
PODETI: Concejal, ¿le puede decir al Coronel que no me abrace?
CONCEJAL ARDILES: Podeti, no soy su papá. Por favor, ya hemos perdido mucho tiempo y este testimonio es importante. Sr. Fotógrafo, ¿saca la foto?
PODETI: ¿No se podrá después borrar al Coronel con el Photoshop? ¿O ponerle encima la cara de alguno del Coro Kennedy? (Con un hilo de voz) ¿O sacarme a mí?
FOTóGRAFO: ¡Nooo, pero eso es RE DIFíCIL! ¡Esto no es el WASHINGTON POST! Voy a hacer lo que pueda pero no te prometo nada. Igual no te preocupes que esto sale en el periódico barrial.
(La foto se hace, justo cuando el Coronel me abraza de nuevo y yo le digo que me suelte, aunque por el gesto en la foto queda como que estoy sonriendo alegremente. Diez aÑos después, cuando me están por dar el Premio Nobel del Weblog, sale la foto en diversos medios, denunciando mi oscuro pasado, asociado a los personajes más sangrientos de Los AÑos de Plomo, y me quitan el Nobel en plena ceremonia. Encima, cuando voy a hacer mi descargo a Hora Clave, recibo el apoyo de Cecilia Pando por mi valiente actitud, y cuando trato de pedirle desesperado que se calle me agarra un ataque de tos . que Grondona y la Pando confunden con un emocionado llanto -y termina el programa)