viernes, 24 de junio de 2011

¡Deschavan que parece que sí hay mala publicidad!





Disculpen si esto no da ni para un sketch de Argulla & Baccelli, porque dejame de joder, primero lo de las cejas, después lo de las locas. Nace un nuevo tipo de campaña que lleva al paroxismo el viejo concepto “No importa que hablen bien ni mal, lo que importa es que hablen”, o “No me importa lo que digan de mí mientras escriban bien mi nombre” o “No hay mala publicidad”: La campaña publicitaria que trata como un felpudo al objeto publicitado.



Alguien tiene que decirle a los publicitarios que esto ya pasa del chanterío semi-verificable a la deshonestidad lisa y llana. ¿Qué tal si los dentistas se dedicaran a quitarnos las muelas equivocadas o a perforarnos con punzones oxidados con la excusa de “No importa que te saque esta muela o la otra, lo que importa es que te saque una muela”, o “No importa que te tape la caries con moco mientras te la tape” o “No hay mal tratamiento de conducto”? Por favor, terminemos con esa EXCUSA BARATA. O sea, no sólo le arruinan la vida a esta pobre mujer, nos joden la vida a los pobres transeúntes que tenemos que mirar estos afiches y empezar a gritar de indignación cosas como “¿Pero me están tomando el pelo?”, “¿Es una joda?”, “Pará, pará, ¿esto es una cámara oculta?” o “Ah, están tan convencidas de que van a perder que decidieron hacer un ‘happening’, así anda el país, sigan, sigan, etc. etc.”



Les propongo otros slogans para la campaña de Estenssoro, todos horribles pero que seguro van a dar mucho que hablar –bien o mal, pero no impooooortaaaaa:



“Soy una pelotuda”

“No me sé limpiar el culo”

“Me babeo cuando duermo”

“Tengo mal aliento”

“Tengo hongos, pero no voy a decir dónde, ja, ja, ja”

“¿Me prestás cien pesitos?”

“Las cejas no es lo único que no me depilo”

“No me voten, soy un chiste viviente”

“Si me votan les voy a romper bien el orto a todos y cada uno de ustedes”

“Me pusieron de candidata que va al muere porque se ve que a Carrió muy muy bien no le caigo y eso es bastante decir”

“Estas no son cejas, son tiras de velcro del estuchito donde se guardan los cables de una máquina de sexo”

“Estenssoro, Estenssoro, agárrame el pomodoro”

“No importa lo que digan de mí mientras escriban bien mi nombre. María Emilia Estenchorrio”

“Odio a los Beatles, Maradona, el bife y le tiré de la cola a unos gatitos muy lindos. Y las Malvinas son inglesas”

“Si mi campaña es tan idiota, como candidata debo ser inteligentísima”

“Ja, ja, ja, con esta simpática campaña ya tengo a estos votantes idiotas comiendo de mi man… ¡Oh, no! ¡El micrófono estaba prendido! Ah, no, pará, si esto es un afiche. ¡Ja, ja! Qué pelotuda”

“¡Vótenmen!”

“¡Hitler!”

“¿Eh?”

“Caca”

“Pito”

“Cajeta”

“Bonga bonga bonga”

“¡Guau, guau”

“Chucu chucu chucu”

“Byuuu Prrriupppirrr Ruurrruyyyruiii Rrruuuurrii”

“/&22$%& ÑÑÑ 9 ¡Uiqui-uiqui-uiqui! Psfrowwwww”




Lo peor es que a la segunda lectura seguro que dicen “Ah, pero pará, éste no está tan mal, no está tan mal, este podría ser, eh, podría ser”.


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