El domingo se cumplió un aÑo de la muerte del mostro, dibujante, guionista, cinófilo, experto en autos antiguos y excelente amigo Dani the O.
Con un atribulado grupo de amigos y colegas, algunos que hacía tiempo no veía nos reunimos en el cementerio. Recordamos a Dani, reflexionamos, comentamos cómo quedó su lápida (con un magnífico dibujo de la Pulga Ochoa), fuimos a comer una pizza y por sobre todas las cosas, hablamos y nos reímos de tonterías, es decir, lo que habríamos hecho si Dani hubiera estado allí.
Supongo que por más que uno vaya perdiendo cachos de gente en el camino, el entrenamiento para el famoso .duelo. no se termina nunca, salvo tal vez cuando la propia muerte es una realidad palpable, como esos nonagenarios que comentan, como hablando del clima .¿Ah, sabés quién se murió el otro día? El petiso Baldasarre.. Los que estamos demasiado apegados y pegoteados, en cambio, pasamos por un cóctel de emociones y actitudes que van desde la tristeza a la nostalgia, pasando por el shock y la culpa. En mi caso tengo que decir que es todo eso de a ratos, pero sobre todo prima una mezcla de incomodidad e impaciencia, que podría traducirse como .Bueno, bueno, muy lindo el chiste este, ¿pero cuándo vuelve Dani de su viajecito a las Bahamas? Se está extendiendo demasiado. (entiendo que el nombre técnico de esto es .negación.).
Miren, el homenaje más lindo de este triste aniversario es le que ha hecho el Sr. Parés.
Saludos, Dani.
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