miércoles, 15 de abril de 2009

¡Clínicas de Humorismo: Lección 10!





Lección 10: .La Forma Correcta de Titular Chistes.


Ahora que hemos relativizado la importancia del remate humorístico, es el momento de analizarlo objetivamente y comprender sus mecanismos íntimos.


Como toda .cosa existente. (El Código Penal, el cigülde;al del auto, el escritor soviético Stanislaw Lem, una pelota inflable, tu mamá, etc.), el remate humorístico funciona a través de reglas muy estrictas. Por ejemplo, si queremos que el cigülde;al del auto funcione, no debemos atacarlo con una maza. Lo mismo puede aplicarse a Stanislaw Lem o a tu mamá (no necesariamente a una pelota inflable o al Código Penal). De la misma manera, hay ciuentos de formas de arruinar un remate humorístico. Una falla en el .timing. (por ejemplo, pronunciar el remate dos décimas de segundo más tarde de lo que corresponde) o en la precisión (por ejemplo, decir el remate correspondiente a otro chiste) pueden echar por tierra la eficacia del mejor remate del mundo.


Pero hay un error aún más esencial, tanto más imperdonable por lo sencillo de evitar. Este error es cometido a diario por cientos y cientos de humoristas aficionados, privando a su prójimo de una correcta emisión de risas físicas: Consiste en anunciar el remate en el título del chiste.


Ocurre esto cuando el novato se encuentra en una ronda de chistes y, ansioso por participar, interrumpe a los Cacho Buenaventura de turno y dice, por ejemplo .¿Y el de .Padece un osito. lo saben?.. No es sino cuando ha ganado la atención del el resto de los espectadores y se encuentra en mitad del relato que el infeliz repara en su error; entonces se interrumpe, carraspea, tartamudea, y cubierto de humillación y oprobio pide disculpas y explica .Ah, no, pará, lo conté mal, lo conté mal, conté el remate.. A lo que habría que replicar: .El problema, mi querido amigo, no es que vd. haya contado el remate, sino en QUé momento de la charla lo ha contado., y a continuación clavarle una espina de maguey en un pezón, para que aprenda.

El chiste con remate es, probablemente, el único género donde esta prohibición es tan esencial. Otros géneros artísticos cuentan el remate o la conclusión final en el título sin tanto problema. Por ejemplo, en la letra del tango .Margot., o .Cuando me entres a fallar., donde estas frases se pronuncian al final. Como además es costumbre que las letras de tango contengan el título en algún momento (hay contadas excepciones, como la milonga .Audacia.), el oyente está esperando la frase desde el momento en que escucha el título, y la escucha va incrementando en tensión emocional (.Bueno, pero ¿cuándo va a decir .Margot.? este hijo de puta?.) hasta que aquella es pronunciada. Se produce el alivio, y luego los aplausos.


En la literatura también encontramos algún ejemplo: En .El nombre de la rosa., la frase que da título a la obra es pronunciada recién al final de todo (aunque la mayoría de nosotros nos seguimos quedando en ayunas incluso al terminar de leer el párrafo). Otro tanto ocurre en la película argentina .Apenas un delincuente., donde el tipo concluye, una vez muerto el gángster protagonista, que era .apenas un delincuente.. Fin.


Por supuesto, hay casos puntuales donde esto está tan prohibido como en el género del chiste con remate. .El Ciudadano. no hubiera sido considerada una obra maestra del cine si se hubiera llamado .Rosebud es el Trineo.; y .Atracción Fatal. no hubiera sido un éxito comercial de haber sido vendida con el título .Una Tipa que parece que está muerta en la baÑadera pero de golpe sale y te pegás un julepe bárbaro.. Se trata de películas donde la sorpresa final es importantísima, y contarla en el título sería catastrófico; esto parece una perogrullada y nadie podría ser tan tonto de ignorarlo.


Sin embargo, recordemos la película .Una Eva y Dos Adanes.. Jack Lemmon, travestido para huir de unos mafiosos, es cortejado por un millonario. En el final, empieza a decirle a su festejante distintas excusas por las que no puede casarse con él, que son desestimadas por el magnate. Vencido, Jack se quita la peluca y dice .Soy un hombre.. Joe E. Brown (el millonario) contesta .Nadie es perfecto.. Es un final, consistente en un remate humorístico.


Y aquí viene lo asombroso. El título con el que se estrenó en EspaÑa fue .Con faldas y a lo loco.. Uno de esos títulos mersones a los que aquí también estamos acostumbrados, tipo .Los aviadores más locos del mundo, bonga bonga bonga.. Pero luego llegó el momento de estrenarla en la televisión catalana. Y ya vieron cómo son los catalanes. Tienen muchos negocios de cosas de diseÑo. Usan esos anteojitos rectangulares. Ellos nunca aceptarían un título a lo película de Francella. Y se realizó una encuesta para ver cómo debía ser el nombre de la película en catalán. Y el pueblo barecelonés, en un rapto de originalidad decidió ponerle .Ningú no és perfecte.: .Nadie es perfecto..


O sea, te dicen el remate en el título. La conclusión es que los catalanes no saben contar chistes; por eso se dedican al diseÑo de cosas.


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