martes, 21 de abril de 2009

¡Proponen .ellos. unos “programas metafísicos de TV”!





Entendemos que las nuevas tecnologías (microcámaras capaces de meterse dentro de las arterias humanas, edición digital, cámaras infrarrojas, cámaras que tiran vision calórica, etc.) no están aprovechadas a full, al máximo, al 100 %. Por eso .Yo contra el Mundo. propone los siguientes .programas de televisión metafísicos.:


360 °: Se trata de una serie de ficción al estilo de .24 horas., pero en lugar de seguir las peripecias del protagonista segundo a segundo, se toma un segundo en la vida del protagonista y se ve todo lo que está pasando a su alrededor. Nos referimos a todo su alrededor, es decir, al mundo. Por ejemplo: El protagonista está en una terraza, apuntando con un rifle al Presidente de los Estados Unidos. La imagen se congela y empezamos a alejarnos del tipo en leve movimiento espiralado: Se ve al propio Presidente, a sus ministros, a la multitud que lo ovaciona o abuchea, luego al verdulero que está en la otra uadra, también al carnicero, y al peluquero y al ferretero y al boticario la seÑora que tiene una dietética, y a la gente que vive en el edificio donde están instalados esos comercios, visitando departamento por departamento a todos y cada uno de los inquilinos, a la Sra. Tincasetti, al matrimonio Ochmoneck, a los Brady y a los O.Malley. Luego vamos al edificio de enfrente y vemos al Sr. González, a la Sra. Rachmaninoff, a la familia Mulligan y a los Corleone. Luego pasamos a los barrios vecinos, a visitar cada uno de los departamentos de los edificios de las calles de esos barrios. Vemos el departamento del Sr. Muchnick, de la familia Pérez y de los ortega y los Rabufetti y los Ostertag. Sí, sí, a los Frumdiltong también. Y también a los O. Franganngangan y a los Schortknijyyytcknik y a los Wilamssumburgomgurgurgurg también, y a los Bopprenheimerrerr y los Tyonghiu y los Prrrohumghui y los Blogrodbtopp. A todos. Luego vamso a las ciudades vecinas. Bueno, y así.


Como el factor que estamos cubriendo es el espacio y no el tiempo, el programa debería tener una duración temporal de cero. Pero sabemos que esto es imposible, debido a los códigos de la televisión. Así que proponemos que dure un segundo. ¿Cómo? Gracias a la magia de la cámara rápida (la tecnología digital moderna ha hecho posible gracias a unas cpamras rápidas muy muy rápidas). La ventaja de esta duración es que permite que el programa tenga mucha publicidad, aumentando las ganancias un 78.64.995649 %%%%% por ciento.


.¡QUé GRACIOSO ES ESTO!.: Se trata de uno de esos programas humorísticos con público en vivo, donde cada tanto enfocan a la gente riendo o sonriéndose o aplaudiendo. La diferencia es que en este programa, sólo se muestra eso. A la gente riéndose. Mediante un sofisticado sistema de audio que incluye un botocito de .off., no se nos permite escuchar lo que dicen los protagonsitas del programa, sino solamente las risas. El resultado es un .viaje. tragicómico y angustiante, en el que, como los habitantes de la caverna de Platón, no vemos la luz sino las sombras que ésta produce, o algo así (no recuerdo cómo era exactamente. Tampoco recuerdo si era Platón. Esto es televisión, amigos). No vemos lo que produce la risa, sino sus resultados, y durante una horita minutos más minutos menos, nos sentimos angustiadísimos, pensando en lo que nos estaremos perdiendo. Porque además, uno de los requisitos es que que el programa .el que no vemos- sea buenísimo, como para que la gente se haga encima de la risa sin parar. De cualquier modo, lo más probable es que, por un fenómeno de simpatía o tal vez histeria, nos terminemos riendo igual (también hay grandes probabilidades de que éste se convierta en uno de esos programas recomendados por drogones, esos de que .uh, ayer me clavé un faso y me vi .¡Qué gracioso es esto!., no sabés.). El programa se financia, justamente, con la venta de droga.


.MY TRUE LIFE.: Se trata de uno de esos realities donde vemos 24 horas en la vida de alguien a través, con una camarita pegada con la Gotita en la frente, o cosida en las córneas, o con unostacos fischer y unos tornillos de media pulgada en el tabique de la nariz. O algún otro método menos cruento, si es que algún día existe esa tecnología. La cosa es que en este caso, la vida de la persona elegida es la de usted. Entonces pasa todo el día con el aparatito ese en los ojos, y se graba cómo desayuna, cómo se ducha (se le pide que se envuelva la camarita con una bolsa de Coto), cómo se toma el colectivo, cómo pasa ocho horitas fente a la computadora chateando y escribiendo pelotudeces y viendo cosas en Youtube, cómo vuelve a su casa, cómo cena, cómo se lava los dientes y cómo se queda dormido viendo .Constantine., y luego despierta en mitad de la noche confuso y sudado. Una vez terminada de editar esta grabación (se le arreglan un par de cositas de audio), al día siguiente se le entrega el programa (en un DVD, o un cassette) para que lo vea exclusivamente usted. Entero. Por segunda vez. O sea, pasa las 24 horas del día siguiente, viendo exactamente todo lo que vio a través de sus propios ojos el día anterior. Hay que aclarar que cada programa viene acompaÑado de unas pildoritas de cianuro.


Por fin, las ganancias para la realización de este programa provienen de la venta de los objetos personales de usted.


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