Durante décadas, los pesimistas gurúes de la ciencia ficción han alertado a la Humanidad sobre los peligros del confort: Desde .Los Supersónicos., y a la película .Wall-E., pasando por la historieta de Kurtzman y Wood .Blobs!. (en los inicios de la revista .Mad.) nos han mostrado un futuro donde el uso de la tecnología ha convertido al Hombre en un bebé absolutamente dependiente y con el cuerpo completamente fofo y atrofiado, culpa de las veredas móviles y mini-transportes individuales.
Sin embargo, ninguno de estos Nostradamus de pacotilla fue capaz de predecir la peor consecuencia de la tecnología, y que .es hora de revelarlo- está ocurriendo en este momento: Se nos está atrofiando la cara.
AntaÑo, cuando la forma de comunicación humana más extendida era cara a cara, el lenguaje oral estaba acompaÑado por miles y miles de pequeÑos gestos, visajes, guiÑos, inflexiones en la voz, miradas y muecas que complementaban el limitadísimo sistema de comunicación verbal. Entonces, gracias a este conjunto de herramientas periféricas de la palabra, fue el reino del sarcasmo. Uno podía decir .ah, sí, los comentaristas de blogs, esos sí que son re grosos., y gracias a una mirada, un gesto realizado con los dientes superiores o cierta anomalía autoinflingida en la voz, el interlocutor podía dilucidar el verdadero significado. Este arte fue tomando ramas cada vez más sutiles, una sencilla levantada de ceja podía eliminar de un plumazo todo lo que el sarcástico de turno acababa de decir.
Hoy en día, cuando las jóvenes generaciones (y cuando digo joven, digo .joven. en serio, tipo 17 aÑos para abajo, no lo que los medios periodísticos consideran un .escritor joven. o un .director joven., juventud muy elástica que puede extenderse hasta los sesenta aÑos) quieren borrar con el codo lo que dicen con la mano, dicen .arre.. Por ejemplo, agarran y dicen .Los comentaristas de blogs, esos sí que son grosos. Arre.. Esta palabrita, .arre., funciona de reemplazo a esa catarata de información gestual y vocal de la que hablaba al principio. De sostenerse en el tiempo, hará completamente innecesaria la realización de muecas, y por fin, seremos tan expresivos como un escandinavo.
No seamos muy duros con los jóvenes: la palabra .arre. es un idiotismo derivado del .lenguaje flogger. (según una breve investigación, su etimología viene, viene de .ahh, re que no.), donde justamente se utizaba originalmente como .warning de sarcasmo., para evitar malentendidos.
¿No les recuerda (y tal vez les despierte cierta envidia por la practicidad del adminículo) a las constantes ofensas inintencionadas, bodrios intercambios de aclaraciones, disculpas, .yo no quise decir lo que dije. y .yo no dije que vos hayas querido decir lo que vos dijiste sino todo lo contrario. que solemos leer y experimentar en blogs y foros de gente mayor? Desde luego, los adultos no estamos a salvo de la incómoda inexpresividad de nuestro medio. Pocas cosas hay tan escalofriantes como nuestros .jajaja. escritos con un rostro absolutamente pétreo e inexpresivo; no necesitamos expresar simpatía, odio, celos, alegría, ternura, malicia ni amarga indiferencia hacia el interlocutor que está detrás de la pantalla del monitor. Y quiere la Naturaleza Humana que cuando no necesitamos hacer algo, no lo hacemos. Así que expresamos nuestros peores instintos y mejores deseos a través de la escritura, pero con una cara de leer avisos clasificados que no le hace el más mínimo honor a estos humanos sentimientos.
El problema es que, así como nuestra carencia de herramientas idiomáticas floggers nos mantiene toscos en la conversación cibernética, nuestros jóvenes simétricamente han empezado a utilizar esta suerte de emoticones en el habla cotidiana; ¿en cuántas generaciones el .habla emoticona. dejará sin capacidad de expresión gestual a la raza humana? ¿Llegaremos a vivir en un mundo liso y rosa, donde los seres humanos no pueden poner .cara de Robert de Niro., abrir las aletas de la nariz en seÑal de ira contenida o elevar una ceja demsotrando desconfianza? ¿Desaparecerán las patas de gallo y .líneas de expresión., dándonos aspecto de bebés monstruosos y encanecidos?
En ese mundo, los hombres hablarán de nosotros como de esos Superhombres capaces de hazaÑas increíbles, como fruncir la nariz o ponernos bizcos. Jim Carrey será para ellos una suerte de Dios (incluso creerán que la película .Todopoderoso. es un documental) e Ismael Echeverría, su profeta. Desde luego, el gesto facial como demostración de afecto desaparecerá por completo, perdiendo la actividad erótica un 76 % de atractivo y reduciendo la tasa de natalidad, y el amor volverá a expresarse por la espalda como en la era de las cavernas. Desaparecida la risa (reemplazada por un .he encontrado eso muy gracioso. expresado verbalmente), también desaparecerán los cómicos stand-up, ya que los chistes sin un ruido que los acompaÑe colapsan sobre sí mismos. Por último, sin el ejercicio de los músculos faciales la tonicidad muscular de las caras de nuestros bisnietos desaparecerá a los 25 aÑos de edad, con el consiguiente peligro de desprendimiento de nariz, etc.
La única forma de evitar esto es exigir que la escuela pública incorpore .Expresividad Facial. como materia O-BLI-GA-TO-RIA, donde se les enseÑe a los educandos a bajar el extremo central de las cejas para denotar enojo, hacer una boquita tipo Francella para expresar temor, y otros. Eso, o que se empiecen a fabricar caretas con distintas expresiones, que todo el mundo tenga a mano para las diferentes ocasiones. No sé, esto también estaría bueno, aparte si querés enojarte mucho te podés poner una cara de Mr. T.
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