(Por abrumadora mayoría y exhibiendo un chauvinismo lamentable, gana el FU, y Malvín decide salvar a la Evangelina)
Decidí escuchar a mi corazón. Decidí que mi cuerpo hablara. Y tomé de la muÑeca a la Evangelina. La Wanda desapareció en el abismo.
El tentáculo de piedra tiró con todas sus fuerzas de sus torneadas piernas, pero yo estaba firmemente enganchado con los muslos a un montoncito de lodo húmedo que había sobrado de la pelea de las gurisas. ¡Todos mis músculos parecían a punto de quebrarse debido a la tensión! Recé para que el cuerpo de la Evangelina no se partiera en dos como una galletita, y entonces grité.
-¡El cartel, Evangelina! ¡El cartel de adamantium!
La Evangelina se sobrepuso a su terror y de un golpe partió en dos la falangeta del tentáculo, con el filo de su cartel que decía .No a las Papeleras.. Del fondo del abismo se escuchó un chillido inhumano y los tentáculos desaparecieron en la oscuridad.
-¡Malvín, Malvín! Me. Me salvaste! .me dijo la Evangelina, cubriéndome de besos. Estaba a punto de entregarme a la pasión, nuestros dos cuerpos enredados en una llamarada de ardor, cuando recordé a los mutantes. El doctor Nokia los azuzaba.
-¡A ellos! ¡Han hecho enfadar a nuestro Padre!
Evangelina y yo, espalda contra espalda, yo con mi cuerno y la Evangeloina con su cartel, nos dedicamos a destrozar carne de famoso mutante. No sólo carne, ya que entes de mutar, la mayoría contaba con algún tipo de ortopedia o injerto postizo; pero eso es sólo un detalle. A los pocos minutos el piso era un regadío de trozos de farándula. Sólo quedaba en pie el Dr. Nokia. Lo alcé con mi puÑo de hierro, y apuntándolo con mi cuerno nuevamente, rugí:
-¡Ahora decime cómo se mata al bicho ese, bo!
-No hay forma de matar a nuestro Padre. El Kraken es eterno. El Kraken es indestructible.
-¡Tiene que haber una forma, bo! .insistí, clavándole el cuerno.
-El Kraken es el Principio y el Fin. El Kraken ha sostenido desde el Inicio de los tiempos a nuestro heroico pueblo y así será por los siglos de los siglos, en los Fiordos de Escandinavia o en el limo del Río de la Plata.-Nokia hablaba mecánicamente, con el rostro deformado por el dolor.
-¡Entonces ese es su plan, bo! ¡Quieren traer a Finlandia para acá!
El Dr. Nokia sonrió.
1933. Fray Bentos.
La débil luz de la lámpara de aceite revelaba el gesto de terror del capataz. Una exclamación religiosa escapó de los carnosos labios del Sr. Carrasco, y luego dirigió su mirad a su jefe.
-¿Qué diablos es esto? .murmuró entre dientes el arquitecto Washington Pocitos.
En cinco aÑos, Pocitos había envejecido veinte. La energía que había puesto en la construcción de la papelera finlandesa, sumado al empeoramiento del estado de su hija, decían, lo estaba consumiendo. Decían, además, que su hija había adquirido costumbres extraÑas. Sólo comía arenques marinados, y había pedido que, de morir, la hicieran zarpar a bordo de un barco en llamas.
La construcción de la papelera era una pesadilla. Las visionarias ideas de Pocitos chocaban constantemente con las leyes de urbanización de Fray Bentos (la construcció de una Gran Muralla en el .sector chino., por ejemplo, estaba interrumpida). El Presupuesto ya había sido sobrepasado varias veces, y a pesar de que sus clientes fineses le repetían que .no había problema., con una sonrisa inquietante, Pocitos sentía que algo no estaba bien.
Y ahora esto. La construcción del Octavo Subsuelo, destinado a .Países Imaginarios. (Como Jauja, Liliput, Syldavia y Canadá) estaba detenida; es cierto que los finlandeses le habpian advertido que no debía avanzar más allá de cierta profundidad, justificándolo con vagas excusas técnicas. Pero Pocitos no se caracterizaba por su obediencia. Sin embargo, nunca hubiera esperado la desaparición de diez obreros diarios, como ocurría desde hacía semanas. Por eso decidió internarse con su capataz en el túnel que conducía a las obras.
Hasta que se encontraron con los cadáveres. Destrozados y devorados con brutalidad.
-¡Esto es cosa del Diablo, Arquitecto! ¡Vámonos!
-No sea idiota. Debe haber una banda de perros cimarrones. Yo no tengo miedo. .gruÑó, amartillando su revólver.
-¡Yo me voy! ¡Jesús, María y José! .gimió el capataz, persignándose, mientras se perdía en la oscuridad.
-¡Imbécil!
Pocitos alzó la lámpara y siguió caminando. El túnel descendía cada vez más abruptamente. De pronto, el arquitecto pisó en falso y rodó, rodó en la negrura, maldiciendo y golpeándose contra las paredes y el suelo húmedo, durante unos tres minutos.
Cuando alzó la vista, una débil fosforescencia le permitió contemplar dónde estaba. Se trataba de un pabellón circular, con una serie de bajorrelieves de motivos vikingos. En el centro se encontraba un piletón inmenso que despedía un olor nauseabundo. Pocitos, temerario como siempre se acercó a la orilla del piletón y miró.
Y lo que vio cortó el frágil hilo que lo ataba a su cordura. Y creyó escuchar, o tal vez escuchó, una voz dentro de su cabeza.
.Hola, Washington. No tengas miedo.
.Me presento: Tengo muchos nombres, pero el pueblo que actualmente me adora me llama Kraken.
.Quería felicitarte por tu trabajo. Necesitaba un nuevo hogar. He calculado que en algunas décadas mi casa actual será invadida por aguas polares. En cambio, esta región promete ser cada vez más cálida; Mis acólitos han organizado este traslado a cambio de que los traiga conmigo. Para ello, los ayudaré generando un líquido corporal (el equivalente del orín de ustedes los habitantes de la Tierra) al que ellos se han imunizado, mediante un plan de ingestión diaria desde hace siglos en el .marinado. de sus delicatessen.
.En cambio, a corto plazo matará a los habitantes de la zona, dejándonos el lugar libre. Tal vez esto te parezca drástico ahora, pero ten en cuenta que mis acólitos tienen un excelente Estado de Bienestar, que en definitiva mejorará notablemente el nivel de vida de la cultura que actualmente ocupa la zona.
.Será un excelente trato para todos, y si haces lo que es debido, tu hija y sus descendientes podrán disfrutar de este estado de cosas (A menos que aparezca el Elegido, nacido de una pareja de ambas orillas, pero eso es prácticamente imposible).
.Sólo necesito saber de qué lado estás..
Dicen que el Arquitecto volvió al trabajo con más energía que antes. Algunos dicen que pareció rejuvenecer veinte aÑos luego de la excursión. En cualquier caso, dedicó al máximo de energía a su obra, hasta el día de su muerte.
-¿Qué hashé, Malvín, shó loco? .preguntó la Evangelina.
-¡No podrá hacer nada, Malvín! ¡Su empresa está condenada! ¡Condenada, ja, ja, ja, ja, ja!!! .me gritaba el Dr. Nokia, maniatado a un rincón del escenario.
-No puedo abandonar a la Wanda. Y además, alguien tiene que acabar con ese monstruo .le expliqué a la Evangelina mientras me ataba con una cuerda a otro pedacito de lodo húmedo, dispuesto a bajar al Abismo. .Es por el futuro de la Uruguayidad, Evangelina. Entendeme.
-¡No, no te entiendo! .me gritó, llorando, la Evangelina.
Entonces se quitó el chaleco .bomba con el que había entrado a Botnia. Y bajo él, vi un gurí de unos seis meses, sentadito en una mochila, que me sonrió.
-¡Es tu hijo, Malvín! ¡No lo podés abandonar así!
Si decides abandonar a su suerte a la Wanda y quedarte junto a la Evangelina y criar una familia, vota FU.
Si decides intentar salvar a la Wanda, matar al Kraken y luego volver y formar una familia con La Evangelina y tu gurisito, vota FA.
(Esta historia continuará)
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