Ustedes no lo saben porque son semianalfabetos y escriben .hechar. o .tubistes. (lo digo sin ponerme en juez de nadie; si eligieron ser semianalfabetos como modo de vida me parece perfectamente respetable, como hay quien elige ser negrero o asesino serial), pero los que trabajamos en el mundillo de la escritura también sufrimos. Sufrimos porque no nos sale lo que quertemos escribir, sufrimos porque no nos dan el Premio Nobel de la Literatura, y también sufrimos accidentes.
Nuestros accidentes no son cruentos como los que protagonizan los choferes de micros de larga distancia, ni humillantes (bueno, no tanto) como los de los protagonistas de películas pornográficas, ni graciosos como los accidentes que sufren los actores del cine mudo. No, nuestros accidentes se producen en el mundo de las palabras. A veces se traducen en errores gramaticales u ortográficos .especialmente cuando el escritor de turno es semianalfabeto. Otras veces se producen en el mundo de la estética, cuando el párrafo que acabamos de escribir es correcto técnicamente, pero nos quedó, por usar otra palabra técnica, .feo..
Sin embargo, aún no se ha hecho un relevamiento serio sobre los accidentes por enredamiento de teclas; es decir, esos accidentes producto de una escasa sincronización entre entre los dedos. Estos accidentes, (seguramente no lo saben, porque ustedes los semianalfabetos difícilmente podrán tener un accidente de enredamiento de teclas escribiendo la palabra .perro. o .pato. o esas palabras que utilizan en sus sencillas oraciones de subnormal) se repiten especialmente en determinadas palabras, produciendo abortos de la escritura que, por frecuentes, ya merecen que se les busque un significado en nuestra lengua.
Por ejemplo:
.Lso.: Es una palabrita muy deforme que se produce durante el exceso de entusiasmo al escribir la palabra .los.. Como adivinarán, es bastante frecuente y le da .según mi .oído literario personal. -a nuestros textos un toque exótico, levemente escandinavo y hasta heroico; porque .Lso. es, obviamente, el protagonista de una Saga antigua, de una serie de leyendas con dragones y cuevas y todas esas cosas nórdicas.
.APRA.: Este accidente viene con un efecto especial; cuando queremos escribir .para., a veces nuestros dedos tropiezan unos con otros y producimos la abominación .apra.; entonces, ignoro por qué, el corrector ortográfico automático de algunas máquinas lo convierte en .APRA., con mayúsculas. Supongo que se trata de la sigla de la Asociación de Psicólogos de la República Argentina, o de Pederastas, o Piringundines, o de Postmodernos. Mi peor sospecha, sin embargo, es que se refiere a los Parapsicólogos, y que transforman nuestro .apra. en .APRA. sin intervención de ningún corrector ortográfico, sino sencillamente utilizando sus poderes psíquicos.
.Aprate.: Esta deformidad se produce debido a un accidente con la palabra .aparte.. Claro que es probable que un .Aprate. sea un ACóLITO de la APRA. Pero no quiero ahondar mucho en el tama, porque los Aprates pueden estar escaneando mi cerebro en este momento.
.Aprece.: Otro término derivado de la siniestra y omnipresente APRA. No sé bien qué pueda ser; YO no tengo poderes psíquicos. La .c. no ayuda, porque si fuera .Aprese., entiendo que estaríamos ante el Sumo Sacerdote de los Aprates. El .Aprese..
.Argetnina.: Por muy semianalfabetos que sean, y lo son, no hace falta que les explique qué es lo que he intentado escribir en este caso. El resultado, sin embargo, es inquietante, ya que lo que resuena en el cerebro inmediatamente es .estricnina.. O a lo mejor soy yo, que tengo una facilidad pasmosa para relacionar todo con muertes violentas. En cualquier caso, me pregunto qué estaba pensando la Entidad Subconsciente o el Dios de la Escritura Accidental o el diabólico Aprate que creó esta palabra. Teoría uno: se trata de un antiargentino, que quiere sugerir que haber nacido en este país es mortal; o se trata de un veneno peligrosísimo, usado por espías rusos, cuyo componente principal es la plata. En cualquier caso, es RE JODIDO.
.Adempás.: Este es un caso testigo de un tipo de aborto ortográfico: el supernumerario. A diferencia de los otros casos, las letras están en el orden correcto. Nada falta. No está en mayúsculas. No se ha transformado un justiciero enmascarado en un verbo de sonoridad épica. Pero si ponen mucha atención .yo sé que no es fácil pero hagan un esfuercito .por ahí aparece una convidada de piedra, la letrita .p., que le quita al adverbio elegido (en realidad no estoy tan seguro de que .además. sea un adverbio, pero como regla general suelo decirme que todo lo que no se sabe bien qué es, resulta ser un adverbio) todo su significado y lo convierte en un verbo utilizado en una misteriosa tarea que requiere esfuerzo físico. .¡Dale, dale, empujalo un poco que lo adempás!.
.Braman.: Este accidente se produce casi exclusivamente por responsabilidad del corrector ortográfico, así que no tiene tanto interés. Claro, aparte ya sé que sí existe la palabra .braman.; lo que pasa es que no es una palabra que uno tenga muchas oportunidades de utilizar. Por lo menos en mi caso, y tal vez esto es interesante porque me retrata de cuerpo entero, la palabra .braman. no es usada tan frecuentemente como la que en realidad pretendimos escribir (seguramente para citar un ejemplo de vida, o una enseÑanza, o un momento importante en nuestra formación personal): Batman.
Bueno, como mi AGUDO CONOCIMIENTO DE LA NATURALEZA HUMANA me permite imaginar que todo esto no le debe haber interesado NADIE, un tema de debate: Buenos Aires va en camino de convertirse en una CIUDAD TROPICAL, pero llena de AMARGADOS. ¿Lo PEOR de AMBOS MUNDOS?
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