martes, 14 de noviembre de 2006

¡WEBLOG TELEDIRIGIDO EN VIVO: LA BATALLA FINAL!





Bienvenidos a la culminación de este fascinante evento que ya ha repercutido en el mundo entero. A los participantes (Corvina, Karmelo Restelli, Sir Lewis y TonyTonyTony) les recuerdo que repasen las reglas; a los espectadores, que recuerden apretar histéricamente el botón de “refresh” para que puedan vivir la experiencia con la máxima intensidad posible (si tienen unos antojitos 3D, también pueden ponérselos, aunque no sé si esto tiene 3D, pero por las dudas).


Resumen de lo publicado: Roxy es una adolescente que ganó un concurso de “Adivine la Melodía” y está furiosa porque no le gustó el premio, así que quiere vengarse del conductor del programa, Ricardo “Fernando” Paraguay, llevándole unos gatitos radiactivos (porque al lado de su casa hay una papelera radiactiva). Ella cree que él los aceptará porque el tipo hace esos cuadros con gatitos pegados. La acompaÑa en su aventura su inquilino Ricardo, que es igual a Ricardo Arjona y aparte se llama Ricardo, que empieza a tener tiernos sentimientos hacia ella.


Tenemos una hora para terminar la novela. Escucho sus propuestas.


Capítulo 8: “La música nos salvará”


(Roxi piensa en organizar un recital de su propio Ricardo Arjona a modo de protesta frente a su vecina papelera. Karmelo Restelli)


¿Pero no estaba yendo a llevarle los gatitos a Ricardo “Fernando” Paraguay? ¿Y ahora? ¿Por qué de golpe ese cambio de opinión? A ver. Al llegar al canal, Roxy bajó decididamente cargando la jaula, dispuesta a derribar a jaulazos al encargado de seguridad si era preciso. Entonces sintió la voz quebrada de Ricardo.


-Roxy… Esperame… No me siento…


El grito ahogado de Roxy en su garganta por poco le provoca arcadas. Ricardo despedía la misma luz fluorescente que los gatitos, pero a diferencia de ellos, que eran tan lindos y chuchis los michines, a Ricardo la cara se le empezaba a caer a pedazos del tamaÑo de ravioles. El hecho de que abajo tuviera otra cara igual -incluso más parecida a Ricardo Arjona que antes -no disimuló la realidad que hasta ese momento se le había escapado.


La papelera los estaba matando. A todos. Ella también percibía -además de su fluorescencia, que hasta entonces no pasaba de ser una excentricidad que sus amigas le festejaban cuando estaban en la disco -los dolores en la nuca, la cojera que iba y venía, el mismo gusto a pollo al curry en todos los alimentos que probaba; Roxy no era tonta, y no había que ser médico para reconocer los síntomas de envenenamiento radiactivo.


Pero tenía una carta a su favor. Tenía al doble de Ricardo Arjona: si el verdadero había llenado veinticinco Luna Parks, su sosías seguramente llenaría como mínimo la cuarta parte. Y también tenía unos gatitos radiactivos con que llamar la atención de un poderoso hombre de los medios.


Roxy se dirigió a la puerta con decisión. (Continúa)


Capítulo 9: Los Clones


(Ricardo es el prototipo de un clon de Arjona que una multinacional está probando para crear un ejercito de arjonas que manejen una flota de taxis. Lo curioso es que sus diseÑadores no contaron con que estos clones iban a sentir el amor, la pasión y el deseo como los empieza a experimentar Ricardo. (mechamos algo de Sheldon eh?) Ah, y los gatitos empiezan a mutar dentro de la mochila de Roxy. Corvina)

(Buen día, Podeti y lectores de “Yo contra el mundo”. (La Previa) Aquí Sir Lewis transmitiendo desde el locutorio del coreano, prácticamente desierto, en una maÑana espléndida y con mucho sol. Sir Lewis)


Bueno, estamos en el horno. Por segunda vez en el día, Roxy frenó a mitad del taxi y la puerta. Esta vez, el alarido del taxista fue el que la detuvo.


Entonces comprendió que algo raro estaba ocurriendo en el taxi. Ricardo estaba en el asiento de adelante, intentando arrebatarle el volante al pobre taxista, que apenas atinaba a arrancar bolitas de su asiento de bolitas masajeadoras y tirárselas en la cara. Pero Ricardo echó al taxista con fuerza sobrehumana y encendió el motor. Sin embargo, Roxy no iba a permitir que escapara, o la causa de su cuadra estaba perdida.


-¡Ricardo! ¿Quèacés?

-¡Dejame, Roxy! ¡Vos no entendés! Vos… Vos…


Algo dejaba traslucir Ricardo desde el fondo de sus ojos. Parecía sueÑo, o fastidio. Pero era amor. Y se echó a llorar.


-¡No puedo seguir! ¡No puedo seguir!


Ricardo tomó entre sus fornidos brazos a la muchacha y la besó en un arrebato de pasión. Roxy estaba confundida, pero respondió de inmediato. Después de todo, era su Arjona.


-Vámonos muy lejos, Roxy, tengamos un taxi y vám…

-¡Te aconsejo que no vayas! ¡Es parte de una conspiración!


El que hablaba era un muchacho de aspecto desaliÑado que acababa de salir de un locutorio coreano.


-Me llamo Luis. Soy periodista… ¿Escuchaste hablar de clonación radiactiva?


Ricardo se lanzó sobre el joven, dispuesto a deshacerlo a golpes, cuando un rugido se escuchó desde el interior de la jaula de los gatitos. (Continúa)


Capítulo 10: Vida Eterna


(En el baÑo, Roxy confecciona una microbikini con los gatitos radioactivos, se la pone y aparece levantando un cartel que dice “No a la papelera del barrio”. Sale en todos los medios del mundo. Sir Lewis)

(A la manifestación llega el célebre artista plástico Nicolás Ayacucho, célebre por suministrar a los gatitos una sustancia inocua que les hace poner la piel de colores fluorescentes. Realizó performances en el Botánico que han sido un éxito total. Como es técnico químico, tiene la cura para que la radioactividad deje de ser contagiosa y salvar a la humanidad. Sir Lewis)

(A medida que avanzaba el tiempo (y los gatitos no se le morían) Roxy comprendía que la radiación de la papelera nos los mataba, sino que los hacía inmortales, un vida horrible pero eterna. Algo es algo. Karmelo restelli)


¿Qué? Pero, la conspiración… Los taxistas… Bueno, está bien. Pará. Ya sé. La jaula se abrió, y de su interior salió uno de los gatitos, pero algo cambiado. Medía medio metro, de estructura humanoide, y unas horrendas púas cubrían todo su cuerpo.


-¡Y ese es el toque final de la conspiración! -gritó el periodista -¡Rápido, corran qu…


El michifuz saltó sobre Luis y lo liquidó en el acto. Luego se cargó al guardia de seguridad y entró al canal. Roxy, que no era tonta, cerró la jaula para evitar que salieran los otros gatitos y salió corriendo tras el monstruo. Ricardo salió tras ella.


En el estudio 8 de Telecinco, donde se transmitía “Fabricantes de Estrellas”, se desarrollaba una interesante polémica. El artista Nicolás Ayacucho, compaÑero de correrías artísticas de Ricardo “Fernando” Paraguay, exhibía sus gatos fluorescentes mientras explicaba que la técnica no daÑaba al gatito en absoluto. La opinión de la tribuna, invadida por una manifestación de defensores de los derechos de los animales, no opuinaba lo mismo.


-¡Entiendan! ¡Los productos radiactivos que inyecto a estos morrongos tan chuchis son inofensivos! ¡Como soy técnico químico, conozco la cura para que la radioactividad deje de ser contagiosa!

-¡Asesino! ¡Asesino! -gritaba la multitud.


Roxy perdió el rastro del gato, pero algo le decía que intentaría matar a Fernando “Ricardo” Paraguay. ¡Tenía que avisarle! Por un momento se detuvo. ¿Deseaba salvarlo o aún sentía deseos de venganza? Los sucesos que le habían ocurrido en los últimos veinte minutos -el descubrimiento de la conspiración, el arrebato de pasión de Ricardo, su certeza de que era un clon, la mutación del gatito -la habían transformado: No, quería que las cosas volvieran a su cauce.


Comprendió que debía hacer algo para llamar la atención y descubrió un trozo de piel radiactiva que se le había caído al gatito mutante. Rápidamente confeccionó una microbikini, se la puso -ante la mirada de reprobación de su Ricardo y entró. Se produjo un silencio absoluto.


-¡Escúchenme! ¡Escúchenme! ¡Salgan de aquí! ¡Se acerca un…!


El michifuz apareció. Medía tres metros. Un guardia, aterrorizado, le descerrajó cinco disparos. Pero el gatito ni se inmutó.


-¡Es inútil! -gritó Nicolás Ayacucho – ¡Como soy técnico químico entiendo lo que está pasando! ¡El gatito es inmortal! (Continúa)


Capítulo 11: El Fin de los Tiempos


(El clon de Arjona canta con sus últimas fuerzas mientras se descompone, echando chispazos de fluorescencia, brilla en el escenario (ja). Llega un movil de Ricardo “Fernando” Paraguay para transmitir en vivo y en directo. SIr Lewis)

(Ricardo Arjona canta por amor a Roxy, mientras se descompone. Sobre el escenario sólo queda una masa protoplasmática avasallante. Algunos gatitos mutantes araÑan a los transeuntes y los contagian, induciéndoles costumbres felinas. SIr Lewis)

(Esto está cada vez más lindo! Recital del clon de arjona radiactivo con Roxy desfilando en bikini! Corvina)

(La gente de Gualeguaychú corta los accesos en la cuadra de Roxy que vive en Buenos Aires, osea se traslada TODO Entre Ríos a la Capital y luego se le suman otras Provincias tentadas para la inmortalidad. El Recital no se suspende. Karmelo Restelli)

La manifestación es un éxito. La papelera debe cerrar. Roxy es descubierta por el empresario teatral Rusovich. (Luis, el periodista cobra notoriedad pero desperdicia su talento como conductor de un programa de chimentos. SIr Lewis)

(El predio de la papelera es comprado por una cadena de fast food. ExtraÑamente, las hamburguesas tienen una inquietante fluorescencia. Sir Lewis)

(Ricardo “Fernando” Paraguay pide perdón a Roxy, con lágrimas en los ojos. Se besan apasionadamente. Sir Lewis)


Che, gracias. Bárbaro. A ver.


-¡Cantá algo,Ricardo! -gritó Roxy, esperando que la música distraiga al gatito.


Ricardo comenzó a cantar, pero se desplomó, muerto por la radiación. Llega un móvil de Ricardo Paraguay, cosa muy extraÑa porque están adentro del estudio. No importa, pensó Roxy. Ya nada importa.


Entonces, Ricardo se incorporó, movido por los invisibles hilos de la inmortalidad radiactiva. Y comenzó a cantar de nuevo. El gatito, lentamente, volvió a su forma normal, y pronto se sentó en el regazo de un técnico de sonido. El público del estudio también volvía, atraído por la hermosa voz del clon, mientras una manifestación de habitantes de Gualeguaychú abandonaba la calle de Roxy para dirigirse al canal, lo mismo que otras Provincias, tentadas para la inmortalidad. Pronto, prácticamente todos los habitantes de la República se encontraban en el estudio, que afortunadamente era grande.


-¡Seguí, seguí cantando, Ricardo!


Nicolás Ayacucho sacó una jeringa de su bolsito de artista plástico e inyectó a Ricardo y al gatito.


-¡Es la cura para la radioactividad! La descubrí en mi última instalación en el MALBA.


La piel de Ricardo volvía a caerse, gracias a la cura suministrada por el artista, y en pocos minutos era casi una masa protoplasmática. Pero no dejaba de cantar, movido por su inmenso amor a Roxy. Los gatitos de la jaula salían, también amansados por la música, y se dedicaban a pasearse sobre los regazos del público, araÑándolos cariÑosamente.


Roxy se acercó a la masa. Lo último que quedaba de Ricardo eran sus labios, que se estiraron para besar a su amada. Roxy lloró, de pena y de amor. Pero a su alrededor, la paz había llegado. Todos los habitantes del estudio, es decir de la Argentina, se lamían unos a otros, contagiados por los gatitos. Con tanto amor en el aire, la gente se dedicaría a quedarse en su casa en lugar de trabajar, y los taxis ya no serían necesarios, por lo que el plan de los clones de Arjona quedaba desbaratado. Y la cura para la radioactividad pronto estaría en todas las farmacias. Ricardo Paraguay se acercó y besó a Roxy, pidiéndole perdón. Pero ella se alejó.


Luis el periodista, resucitado debido a la inmortalidad radioactiva (y con la propuesta de un programa de chimentos en el camino), entró al estudio y vio lo que quedaba de Ricardo.


-Lo mató la radiación.

-No. Fue el amor. -dijo Roxy. Y lloró.


FIN. Pueden comentar.


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