lunes, 13 de noviembre de 2006

¡LANZAN EL PRIMER WEBLOG TELEDIRIGIDO EN VIVO! Y ENCIMA LO GRITAN A LOS CUATRO VIENTOS





Bueno, henos aquí, listos para entregar el premio a los ganadores del concurso “Adivine la Melodía por escrito”.

Los cuatro afortunados pueden decirme – a través de los “comentarios” -qué tengo que ir escribiendo en el artìlo de hoy, con las siguientes salvedades:


1) Que entren dentro del código de la Srta. Castrelli (que ha tenido la gentileza de levantarse tempranito)

2) Que estén en el formato de novela de Sidney Sheldon, lleno de ambiciones cruzadas y pasiones irrefrenables.

3) Que esperen unos minutos a que publique cada capítulo.

4) Que no intenten escribir ellos el capítulo, sino solo limitarse a tirarme un lIneamiento general.

5) Que aprieten el botón de “refresh” histéricamente cada cinco minutos, para estar actualizados con el curso que va tomando la historia.

6) El evento terminará a las 08:00 a.m.


El resto de los lectores asistirá a un evento único en la historia de la informática: La escritura de un weblog en vivo (apretando histéricamente el botón de “refresh” cada cinco minutos). Se les pide que no participen en los comentarios -porque de cualquier modo sólo se publicará a los ganadores del concurso.


Y la obra comienza ahora:


LA GANADORA DEL CONCURSO DECEPCIONADA


Capìlo 1: El choque contra la dura realidad


(Buen día. Cómo estás? Perdón, pero esperaba algo más actualizado tecnológicamente. Una videoconferencia, mínimo un chat. F5. Corvina)


Bueno. A los diecisiete, Roxy ya era una experta en el “Adivine la Melodía” que Telecinco emitía los sábados de catorce a quince. Y cuando se abrió la posibilidad de participar telefónicamente no lo pensó dos veces.


El proceso fue afortunado y sencillo. La melodía era “La Luna llena sobre París”. Se conectó. Ganó. Lanzó un par de chillidos muy agudos, dirigidos a su hermano, que la miraba estólidamente desde la mesa. El camino de la fama se abría ante ella.


Pero cuando se enteró de lo que le correspondía como premio -una miserable tostadora -su mundo cayó estrepitosamente. Roxy no era tonta: sabía que su oportunidad de conocer las luces de la fama -y de tocar a Fernando Paraguay, el guapo maestro de ceremonias del programa -podía darse una sola vez en la vida… Y ya había escapado. Entonces se acercó a la pantalla, y mojándola con lágrimas secas de furia, se prometió que haría algo al respecto… (Continúa)


Capítulo 2: Los Gatitos de la Muerte.


(Doy el presente, saludos a todos. Karmelo Restelli)

(Bueno, lo primero que se me ocurre es que sea con gatitos. Corvina)


Pero ya dijimos que era sobre una ganadora de un concurso… Bueno, a ver. El timbre sonó y Roxy abrió la puerta mientras se secaba los ojos con su manga floreada.


Era su primo Karamelo. Es curioso cómo las realidades cambian. A los cuatro aÑos habría dado todo porque Karamelo le prestara atención. Porque Karamelo era ese chico que trepaba árboles, que tiraba piedras y se metía en los terrenos baldíos.


Hoy, Karamelo era ese chico mal vestido, que se encerraba en su cuarto para escuchar speed metal, y que cuando se encontraba con ella no sabía que decir. Pero esta vez tenía algo muy concreto:


-Decile a tu vieja que el gato no lo quiero. Está enfermo y mi viejo dice que por ahí es contagioso.


Karamelo devolvía así el gatito más lindo de la camada de su gata Shakira. Roxy hubiera protestado, pero sentía que era defender la causa de su madre, con quien sus relaciones estaban congeladas desde una discusión sobre Ricardo Arjona. Así que recibió el gato.


Y lo miró. No se veía bien. Tenía el mismo aspecto extraÑo que percibía ahora en los otros dos gatitos que aún no habían podido colocar. (Continúa)


Capítulo 3: Una Segunda Oportunidad


(Recordando el viejo adagio que recuerda “de la decepción brota el mejor oído” se dirigió al canal con la riesgosa idea de que le vayan emitiendo nuevas melodías cada vez más complejas a cambio de premios cada vez más jugosos (menos jugueras) Sin dudas era un doble o nada por parte de la afortunada. Karmello Restelli)


Bueno, pero… ¿Y los gatitos? Está bien. Dejó los gatitos al lado, y pensó… ¿Y si tal vez aún tengo una oportunidad? ¿Y si me presento en el canal? ¿Sin los gatitos? Tal vez pueda hablar con él… Con Fernando Paraguay… él es diferente. él entiende a todos y cada uno de sus fanáticos… él va a escucharme. ¡Sé que lo hará! (Continúa)


Capítulo 4: Ricardo


(la idea de reflotar aquella discusión sobre Ricardo Arjona le ensombreció el alma, y al verlo quiso volver el tiempo atrás aprovechando que ahora Arjona era amigo de ella desde que lo tenía durmiendo en su habitación de alquiler. Karmelo Restelli)


Pero, ¿no se iba para el canal? Bueno, pará, ya sé. Pensó en Ricardo. Ricardo era el nuevo inquilino de la casa. Le decían así porque era increíblemente parecido a Ricardo Arjona, y porque ademàse llamaba Ricardo.


Roxy no era tonta -a pesar de la opinión de su hermano, que no sabía de sus recursos infinitos -y estaba segura de que, a pesar de la calidad humana de Fernando Paraguay, las estrellas de la tele reciben el acoso de los admiradores constantemente, y es difícil para ellas diferenciar al verdadero fanático del advenedizo. Pero Ricardo era su puerta de entrada. Porque “Fabricando Estrellas” (el programa conducido por Fernando) tenía desde hacía unas semanas una sección de “Dobles de”. ¿Cómo le negarían la entrada a un doble de Arjona -¡que encima se llamaba igual! -y a su “hermana”? (Continuará)


Capítulo 5: Arte Felino




(Ya en el taxi recordó que Ricardo Paraguay tenía una causa abierta por hacer cuadros (como esos de las mariposas pegadas una arriba de la otra) pero de gatos. ¡De gatitos!. Karmelo Restelli)


¿Y cuándo se subió al taxi? ¡Aparte el tipo se llamaba Fernando! ¡No Ricardo! ¡Ricardo se llamaba el otro! ¿Y los gatitos de verdad? ¿Y Karamelo, no hace nada por el resto de la historia? Bueno, a ver. Roxy convenció rápidamente a Ricardo. Entonces paró un taxi, y conversando con Ricardo éste le dijo que el verdadero nombre de Fernando Paraguay era Ricardo. Fernando era su nombre artístico.


Roxy se sintió mareada por la revelación, más que nada porque la acumulación de Ricardos era demasiado por su mente imaginativa. Las concidencias la abrumaban; no había forma de que no encontrara, tras una serie de repeticiones casuales, algo más: una seÑal del destino. Una promesa de desgracia. Un insulto. Ricardo, le contó, además, que Ricardo “Fernando” Paraguay tenía una causa abierta por hacer cuadros (como esos de las mariposas pegadas una arriba de la otra) pero de gatos. ¡De gatitos!


El corazón de Roxy empezó a latir aceleradamente. (Continuará)


Capítulo 6: ángel Exterminador.


(El hombre que cuidaba la puerta del canal era en verdad el .doble. del verdadero portero, y no los dejaba entrar por nada del mundo, bueno, solo a cambio de algo extravagante pero bonito. Increíble. Karmelo Restelli)

(Que Roxi lleve los gatitos. No están enfermos, están RADIOACTIVOS. Por efectos de la contaminación producida por una papelera instalada en el barrio de Roxi. Corvina)


Bueeeno, ahí va queriendo. Parece que nos estamos volviendo profesionales. Roxy volvió al taxi con lágrimas en los ojos: El hombre que cuidaba la puerta del canal era en verdad el .doble. del verdadero portero, y no los dejaba entrar por nada del mundo, bueno, sólo a cambio de algo extravagante pero bonito. Increíble.


En el taxi, de regreso, Ricardo la abrazaba contra su pecho, intentando acallar los sollozos de esa niÑa-mujer a quien nunca había prestado mayor atención… Entonces los ojos de Roxy, despidiendo llamas, gritaron en silencio su decisión. Una decisión diabólica.


Los gatitos se veían mal, efectivamente. Ricardo le insistía que los llevara a la veterinaria de la vuelta (“son buenos tipos, a mi perra la re sacaron adelante antes de sacrificarla”). Pero la intención de Roxy no era curarlos. Sabía que no había cura. Desde la instalación de la papelera a dos casas de la suya, en el barrio se hablaba mucho de radiación. Y no había que ser físico nuclear para percibir la que emanaba de los gatitos. Después de todo, una luz verde fluorescente no era el atributo más natural de unos cachorritos.


Pero sí serían atractivos para un “pintor de gatos”. (Continuará)


Capítulo 7: Monólogo Interno


(.A algunos les construyen un edificio al lado y le arruinan la privacidad de patio, a mí me pusieron una papelera. recordó Roxy poniéndose pálida por la nostalgia, y luego roja por la bronca, y al final verde por la radiación. Karmelo Restelli)


Bueno. .A algunos les construyen un edificio al lado y le arruinan la privacidad de patio, a mí me pusieron una papelera. recordó Roxy poniéndose pálida por la nostalgia, y luego roja por la bronca, y al final verde por la radiación, mientras el taxi avanzaba por la calle Desembargador Barroso. (Continúa)


(Nota: MaÑana, a esta hora, la culminación de esta historia apasionante, así pueden participar también Tony y Sir Lewis, que se quedaron dormidos. Hay que acostarse más temprano…)


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