lunes, 19 de junio de 2006

¡CORRESPONSAL EN ALEMANIA 2006 DICE QUE AHORA Sí QUE NO NOS AGUANTA NADIE Y ESO QUE YA NO NOS AGUANTABA NADIE DE ANTES, ASí QUE ES CASI UNA HAZAÑA, Y ACLARA TAMBIéN QUE LO DE “HAZAÑA” ESTá DICHO IRóNICAMENTE!





APandolfi.jpg Escribe Agustín Pandolfi

Corresponsal el Alemania 2006 de “Yo contra el Mundo”.

volvepandolfi@ubbi.com


Barcelona, 19 de junio.

VER-GÜN-ZA. Eso es lo que siento después del más que dudoso triunfo del viernes y lo que, por lo visto, no conocen mis compatriotas.


No voy a insinuar que hubo algo turbio, alguna prebenda, algún envío por izquierda de un cargamento de cereales a Serbia y Montenegro, porque, en primer lugar no tengo pruebas y desde que vivo en un país donde la justicia funciona en serio no me gusta hablar por boca de ganso; y en segundo lugar, porque sería muy ofensivo para los serbios, gente muy sufrida. Sin ir más lejos, me tocó ver el partido en el salón principal de “El Hostal de Jordi”, sentado junto a Emir, compaÑero de pensión y de tareas en el restaurante del Sr. Yang. La verdad es que con cada gol me tenía que parar y pedirle disculpas de corazón, porqie fue ina vergü Es cierto que Emir no se tomaba mis disculpas muy bien; pensaba que lo estaba cargando, pero claro, él sabe cómo somos y creyó que estaba ante la típica soberbia argentina. Para nada.


De cualquier modo me parece que después de tres goles a cero ya hay que oler algo medio dudoso, y esto sin estar insinuando nada, porque mi situación legal, como la de tantos argentinos que nos hemos atrevido a abandonar el atraso y la medioridad para reiniciar nuestras vidas en un contexto más humano, no es muy muy muy clara, pero como le digo siempre a los resentidos que me escriben para insultar -algo que nos pinta de cuerpo entero a los argentinos -allá todos somos ciudadanos bajo sospecha. Y con razón, porque, no quiero rememorar el nefasto “algo habrá hecho”, pero quién más quién menos todos hemos cometido algún fraude fiscal, algún ilícito, alguna extracción de efectivo de las camperas coladas en el perchero de la oficina, escuchame, quién no coimeó al tipo del cine para que le dé entradas (en realidad no conozco a nadie que lo haya hecho, pero sé que es una práctica muy común). En fin.


La cosa es que, en lugar de ser discretos, de quedarnos tranquilos con una victoria que, merecida o conseguida a través de un tongo bochornoso, no pudimos con nuestro genio y tuvimos que abusar de nuestro contrincante. Es así, no cambiamos más, siempre tenemos que estar sintiéndonos superiores a los demás.


Un ejemplo. Recién. Me encuentro con Emir después de la repartija de volantes diarias y al tipo todavía le quedaban como cuarenta volantes. Yo no pude con ese pequeÑo argentino que llevo dentro y tuve que hacer alguna ácida observación acerca de su ineficiencia, sin contar que por ahí a veces se le va la mano con la bebida (lo que lo lleva a cierto descuido en su aseo personal). Por supuesto, le cayó re mal, y además estando el Sr. Yang presente lo tomó como una delación, más todavía teniendo en cuenta que el Sr. Yang está planeando reducción de personal, cosa que yo me vi – nobleza obliga -en la obligación de apoyar porque después de vivir tanto tiempo en Argentina si hay algo que no aguanto es el amiguismo, los Ñoquis, la ineficiencia.


Bueno, esto y el partido del otro día es lo mismo. Qué le costaba a la Selección argentina bajar un cambio. Qué daÑo le hacía dejar el bilardismo, la victoria por la victoria en sí y practicar un poco de “jogo bonito”. Fijate cómo en cuanto metieron a los dos pibes esos nuevos -que además juegan en el extranjero, lo que ya te da una idea de lo”argentina” que es esta selección -lo primero que quisieron es meter goles, “mirá, mirá cómo juego, soy bárbaro, soy el mejor, soy re pistola”; en lugar de cuidar al compaÑero y al contrincante, de asegurar la victoria capaz que dejándose meter un par de goles pero manteniendo la victoria (escuchame, con dejarse meter dos goles seguíamos ganando), como para que de golpe el resto del partido fuera más relajado, más tranquilo, mirá yo te metí tres goles, vos me metés tres y somos todos iguales, no soy yo mejor que vos, vos no sos mejor que yo, somos hermanos, esto es un deporte, no una competencia, y hubiera sido un lindo partido igual. Pero no.


Cualquier otra selección de un país civilizado hubiera tomado esa actitud; Pero no hay caso, nos falta, somos todavía un país inmaduro, adolescente. Somos un país inseguro sexualmente. Incluso diría que somos un país con eyaculación precoz, y acá no estoy hablando de mí, o por lo menos no sólo de mí. Y aparte lo digo metafóricamente, también.


En fin, esperemos que la próxima los jueces sean un poco más ecuánimes, y si hace falta que nos eliminen, o que le pongan roja a todos los jugadores argentinos, capaz que hasta nos viene bien, para madurar, para bajarnos un poco del caballo. En serio, nos vendría bien. Y mejor eso que tu compaÑero de pensión y de trabajo te esté buscando (aparentemente armado) porque hiciste la “argentinada” de no avisarle que el Sr. Yang lo llamó para un laburito extra y en vez de esolo agarraste vos, que después de todo también tenés derecho a laburar y en este mundo nadie te regala nada.


No cambiamos más.


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