viernes, 2 de junio de 2006

¡”AL CENTRO Y ADENTRO”, PRIMERA NOVELA INTERACTIVA DE ACCIóN PROTAGONIZADA POR UN ENóLOGO!





Escribe el Lic. Isaías Baralt, crítico enológico desocupado.

lotomosinsodaporqueasipegamas@ubbi.com


(Escrito en las paredes de nuestra habitación en la Clìca donde nos hospedamos actualmente con un corcho quemado que trajimos clandestinamente de nuestra última escapada de degustación)


CAPíTULO 1: ¡LIBERTé!


Saludamos con cierto resquemor la subida al Poder Absoluto del Lic. Bonín, viejo colega nuestro, y ex compaÑero de andanzas enológicas. En un mundo cada vez más dominado por la enología y el bonvivantisme, si se me permite el término, hacía falta un gobierno especializado en estas lides.


Sin embargo, teniendo en cuenta el carácter algo megalómano del Lic. Bonín . legendarios son ya los términos casi mussolinianos en que se ha expresado a lo largo de aquella vieja discusión mantenida conmigo en diversos medios acerca de con qué debe acompaÑarse el churrasco de manatí, que no es pez ni vaca -, por no hablar de su paladar un tanto corrompido y que, como ya hemos seÑalado en algunos editoriales de la revista Mon Dieu, .puede compararse al de una leghorn..


Por eso en absoluto nos ha extraÑado que su primera medida fuera encarcelar a todos los enólogos del país, para luego establecer un tipo de gobierno totalitario donde la degustación de vino pasa exclusivamente por la basta cavidad bucal de sus malamente entrenados sicarios.


Pero hoy, desde nuestra celda, la visión de una madre impotente a los reclamos de su pequeÑo que le reclamaba .un buen malbec para acompaÑar su lomo a la financiè., y que debía agachar la cabeza ante la pobre performance del Degustador Oficial a punto de catar el vino elegido, ha sido demasiado dolorosa para permanecer inmóviles; y utilizando el sacacorchos a presión neumática . regalo del querido camarada Brascó . hicimos saltar la cerradura de nuestra celda, para escapar a la calle poseídos por una furia justiciera.


El Catador Oficial ya estaba degustando erróneamente los ácidos con la punta de la lengua, y antes de que lanzara su pérfido diagnóstico, obligando a la mujer y su pequeÑo a una mala combinación, nos lanzamos sobre él con un sacacorchos en cada mano . en una mano el neumático y en la otra el de mango de quebracho regalo del Gato . y de un capirotazo le arrancamos la copa de los labios, mellando uno de sus incisivos en el camino. La copa dio un par de vueltas en el aire, manteniendo el lìido en su interior gracias a la fuerza centrípeta, y la atrapamos cuando estaba a punto de estrellarse contra el cráneo del niÑo.


Mientras rechazábamos el ataque del sicario con golpes de tirabuzón, logramos percibir el color tranquilo y nítido del vino, sentir el aroma empireumático y especiado del vino, con dejos de café ahumado, pan tostado y vainilla en el fondo y algo de regaliz; luego, derribando a nuestro contrincante con un golpe de quebracho sobre su frente, tuve el suficiente tiempo para degustarlo y hacerle mi evaluación a la pobre seÑora:


-Se trata de un vino atercioplelado, generoso y cautivante, de aroma especiado aunque con algo de animal . cueros y caza principalmente -y se sienten, en el fondo de la úvula, los frutos rojos, las grosellas, los arándanos, papándanos y repámpanos y recórcholis, ideal para acompaÑar con carnes de caza mayor (Ñu rayado sería la opción cuasi obligatoria). ¡De ningún modo se trata de un Malbec, sino de una cepa combinada de Sangiovese y Tannat, con cierto touché de Pedro Ximenes! ¡No es de ningún modo el vino indicado!


El sicario se incorporó, enfurecido por haber sido desenmascarado, y se lanzó sobre nosotros con toda su basta y plebeya corpulencia, por lo que debimos, con todo el dolor del mundo, extraer del doble fondo de nuestro chaleco una botella de medio de un Gewüminer del .92, buen cuerpo, afrutado y ácido, con aroma floral y maderizado, para acompaÑar con una corvina negra a la manteca blanca, y se lo partimos en la cabeza.


-¡Gracias, Licenciado! .nos saludaban la seÑora y su pequeÑo, con lágrimas en los ojos y aliviada por haberse salvado de cometer semejante gaffe imperdonable y consultando de nuevo la carta, mientras nos subíamos a nuestra Vespa y nos alejábamos de allí.


A las pocas horas percibimos en las pantallas gigantes presentes en toda la ciudad -habitualmente abarrotadas de propaganda gubernamental .nuestra imagen, bajo la premisa .Buscado., y la oferta de sesenta mil bonines por nuestra cabeza, vivo o muerto. ¿Qué hacer?


Si deseas que el Lic. Baralt huya de la ciudad, vota Sí.

Si deseas que pase a la clandestinidad y se dedique a realizar críticas enológicas como un justiciero enmascarado llamado .El Licenciado., vota NO.


(Esta historia continuará)


Post original

No hay comentarios.:

Publicar un comentario